Max Eberl reconoció que el camino para nombrar a Vincent Kompany como entrenador de Bayern en 2024 no fue para nada lineal: en un momento decisivo, el club buscó la opinión de Pep Guardiola como referencia de carácter. El belga venía de una temporada complicada en la Premier League con Burnley, que terminó en descenso, y eso generó dudas internas en el Allianz Arena. Aun así, con el correr de las negociaciones y rechazos previos, el giro terminó por darle al exjugador la chance de liderar un Bayern que hoy transita una etapa de títulos y vuelve a ilusionarse en Europa.
La referencia de Guardiola y el “punto de quiebre” en la decisión
En diálogo con la televisión alemana, Eberl explicó cuál fue la escena que terminó inclinando la balanza a favor de Kompany. Cuando apareció la discusión sobre si realmente estaban seguros de la elección, el director deportivo le planteó la pregunta al ex presidente Karl-Heinz Rummenigge (Kalle): si tenía tanta cercanía con Guardiola, lo mejor era llamar a Pep y preguntarle qué le parecía el perfil de Kompany.
Eberl lo contó así: “Cuando surgió el interrogante de si estábamos realmente convencidos, le dije a Kalle: ‘Kalle, vos estás tan cerca de Pep, ¿no?’. Que lo llame y que le pregunte qué piensa sobre Kompany. Ahí estuvo el quiebre”. La idea de fondo era simple: más allá de la lectura futbolística, querían confirmar carácter, capacidad de liderazgo y credenciales para manejar un vestuario de alta presión.
Dudas iniciales, descartes y una búsqueda que no fue “automática”
La designación de Kompany fue vista desde afuera como un riesgo. Y Eberl no evitó admitir que el belga no era, al principio, el reemplazo preferido para suceder a Thomas Tuchel. El Bayern venía de meses de exploración: hubo conversaciones con nombres de gran peso, varios rechazos de por medio y, en ese contexto, el club terminó volviendo sobre el candidato de 40 años que aún despertaba interrogantes en Alemania por su trayectoria como entrenador.
El propio Eberl detalló cómo se fue construyendo el proceso: “Sentí que al principio había ciertos cuestionamientos y algo de sorpresa cuando propuse el nombre. Es lógico: ya habíamos recibido negativas antes. No es un secreto que Julian Nagelsmann era una posibilidad; también hablamos con Ralf Rangnick y con Oliver Glasner. Hubo quienes querían que regresara Hansi Flick. No hace falta dar vueltas: Vincent Kompany ya estaba en nuestra lista. Pero siendo totalmente honesto, no me animé a proponerlo primero. Primero buscamos a entrenadores de máxima jerarquía, con nombre y fama”.
- Se reconoce que hubo “preguntas y sorpresa” al momento de poner sobre la mesa a Kompany.
- Existieron rechazos previos y alternativas de alto perfil antes de volver al belga.
- El Bayern priorizó inicialmente a entrenadores de mayor vitrina internacional, antes de decidir por el proyecto.
Del giro a los resultados: títulos, Champions y el ejemplo del 3-0 abajo
La apuesta, de acuerdo con el relato interno, terminó justificándose con trofeos y con una reaparición de la resiliencia del plantel. Desde que Kompany tomó el mando, el Bayern encadenó títulos en la Bundesliga y también sumó la Supercopa de Alemania. En simultáneo, el equipo quedó metido en el tramo decisivo de los torneos grandes: hoy está en semifinales de Champions League y, además, en la final de la DFB-Pokal.
Dentro de ese marco, Eberl resaltó que la forma de manejar personalidades grandes fue un punto clave. Y ese aspecto se vio, recientemente, en un partido con un giro dramático ante Mainz. Allí, el mediocampista Leon Goretzka contó que al descanso el equipo recibió un “sermón” fuerte: iban perdiendo 3-0 y la reacción fue inmediata.
- Goretzka explicó que al entretiempo hubo un reto contundente tras el 3-0 en contra.
- Kompany remarcó que en esos momentos pesa tanto la pasión como el sistema.
El entrenador, por su parte, explicó la lógica emocional del cambio de rumbo. En sus palabras, vivió en su carrera situaciones parecidas: estar 3-0 abajo al descanso y sentir que el partido “ya está terminado”, pero con la obligación de reconducir la bronca, no aceptar la derrota y acelerar el ritmo, manteniendo presión sobre el rival hasta el último minuto. Según su lectura, lo que hicieron los jugadores fue exactamente eso: canalizar la intensidad para intentar revertir el guion.
El objetivo inmediato: Champions League y el cruce con PSG
Con el campeonato local ya asegurado, la energía del Bayern se concentra en lo que queda del camino europeo. El equipo llegó a semifinales y espera un choque de peso ante Paris Saint-Germain. El ganador de esa llave se enfrentará en la final a quien salga del otro emparejamiento, que definirá entre Arsenal o Atletico Madrid. En el horizonte, entonces, aparece una oportunidad para Kompany de validar credenciales en el escenario más exigente, apenas tres años después de haber dirigido en el Championship.
En definitiva, Eberl planteó que el Bayern encontró el candidato adecuado apostando por la palabra de uno de los entrenadores más grandes del fútbol. En el relato del club, así se transformaron las dudas iniciales en el comienzo de una nueva etapa de dominación, con un equipo que combina resultados locales y ambición total por la Champions.
