El Crystal Palace no siente presión por vender a Adam Wharton. El mediocampista tiene contrato vigente hasta 2029 y, en ese contexto, el club inglés entiende que puede exigir el precio más alto posible por un futbolista que, además, aparece como candidato a formar parte de los planes de Thomas Tuchel de cara al Mundial.
Wharton, formado en la cantera de Blackburn, pegó el salto a Londres en febrero de 2024 por 18 millones de libras (unos 24 millones de dólares). Desde entonces, su crecimiento fue sostenido: hoy se lo considera un jugador consolidado en la Premier League y ya acumula cuatro convocatorias con la selección de Inglaterra, con cuatro partidos como “Three Lions”.
El presente del Palace también acompaña el proceso del volante. En 2025 conquistó un título grande al ganar la FA Cup final, y antes de eso se impuso en la Community Shield frente a Liverpool. De cara a 2026, el horizonte vuelve a abrirse con una nueva oportunidad de trofeo: el equipo se medirá con Rayo Vallecano en la final de la Conference League.
Si Palace logra ese objetivo en el partido continental, no solo sumaría otra vuelta olímpica: también conseguiría la clasificación para la Europa League 2026-27. Con ese escenario sobre la mesa, surge la gran pregunta: ¿todo ese recorrido alcanza para que Wharton permanezca en el club por un año más, es decir, al menos hasta el próximo verano?
Lo que dijo Morrison sobre la posible salida de Wharton
Al responder esa cuestión, el exdelantero de Palace, Morrison, sostuvo que le encantaría que Wharton continúe en el equipo otro tramo de 12 meses. En un diálogo exclusivo, remarcó con claridad que “sería ideal que se quede”, aunque dejó una salvedad importante: por su edad, el jugador puede empezar a exigir un salto de nivel para consolidarse como referente de Inglaterra.
“Es una gran pregunta”, arrancó Morrison. Y agregó que, por un lado, entiende por qué Wharton querría quedarse y por qué Palace sería beneficiado por su continuidad, pero por otro lado admitió que el desarrollo personal puede empujarlo a buscar objetivos más exigentes: “Como tiene 22 años, puede pensar: ‘necesito jugar Champions League para ser habitual en Inglaterra’”. También subrayó un factor clave en la mentalidad del futbolista: “Él quiere ganar cosas”.
En ese mismo sentido, Morrison planteó que una oferta “correcta” podría cambiar el panorama. Explicó que si aparece un monto fuerte sobre la mesa, el Palace podría verse forzado a negociar, especialmente teniendo en cuenta el desembolso reciente: “Si entra el trato adecuado, seguramente Palace tenga que considerar: ‘si nos llegan 60, 70 millones por Adam Wharton, capaz tengamos que aceptarlo, después de haber pagado 18 millones a Blackburn’. Y creo que sería otro negocio brillante para el club”.
Luego, el exfutbolista fue directo con su lectura sobre el horizonte inmediato. Aunque volvió a decir que le gustaría que Wharton permanezca, avisó que “parece más probable” que el cambio se concrete durante el verano. En la misma línea, recordó antecedentes recientes del club con jugadores como Marc Guehi y Eberechi Eze: “Con el tiempo se vio que si la propuesta no es la correcta, el presidente no hace negocios. El club sabrá el precio que quiere por Adam Wharton y, si no llega la oferta adecuada, podría seguir”. Aun así, dejó una impresión: “Yo lo veo mudándose en el verano”.
Los números que podrían tentar a Palace
Morrison también había señalado previamente las cifras que, en su opinión, podrían ser el punto de quiebre para que Palace acepte una venta. Allí, el exdelantero aseguró que los valores que suelen aparecer en conversaciones por Wharton arrancan desde 60 millones de libras y pueden trepar: mencionó 60 millones (81 millones de dólares) y 70 millones (95 millones de dólares), y remató con un escenario todavía más alto: “Si alguien ofrece 80 millones (108 millones), creo que te toman del brazo”. En definitiva, subrayó que el rango mínimo para destrabar sería de 60 a 70 millones.
Además, argumentó el porqué de esas pretensiones. “Si ves lo joven que es y el talento que tiene, y los clubes que van a llamar por él, Palace tiene razón al pedir 60-70 millones”, explicó. Y agregó una idea que funciona como respaldo deportivo y económico: “Es un buen dinero para otro jugador que el club formó. Es un jugador de primer nivel”.
También introdujo un condicionante relacionado con su vitrina internacional. Morrison remarcó que si Wharton termina llegando al Mundial de Inglaterra, su cotización podría subir todavía más: “Ojalá llegue a ese plantel del Mundial, porque entonces su valor crecería aún más”.
Por último, volvió sobre la necesidad de progresar. Según Morrison, llega un momento en que el jugador debe dar un paso hacia uno de los equipos más grandes o, como alternativa, buscar desafíos en Europa: “Hay un punto en el que tiene que ir a uno de los cuatro o cinco mejores equipos, o quizá jugar en Europa”, sostuvo, porque insistió en que “para seguir mejorando” hace falta un entorno que empuje hacia arriba.
Sin embargo, el exdelantero dejó claro que, por ahora, el proceso en Palace es positivo. “Por el momento le está yendo bien y está aprendiendo mucho”, afirmó. Y pronosticó un tiempo adicional: “Esa siguiente etapa va a estar lista. Puede ser en el verano, pero yo creo que tal vez otra temporada, y después puede moverse. Sigue siendo joven”.
El rol del éxito europeo y el futuro del pase
En Palace confían en que el éxito más tangible del equipo—que además abre otra ruta continental—termine convenciendo a Wharton de estirar cualquier plan de cambio al menos hasta el verano de 2027. Es decir, el club apuesta a que la continuidad deportiva, con una nueva final en el horizonte, gane terreno sobre la tentación del mercado.
De todas maneras, el panorama de valoración parece tener una dirección marcada: el precio de Wharton tenderá a crecer con cada mejora y con el potencial que aún no termina de explotar del todo. Y, cuando llegue el momento en que el Palace acepte una salida, la idea del club es que la operación deje un gran margen de reinversión para encontrar un reemplazante a la altura.
En el fondo, la lectura general es la misma: Wharton se perfila como una pieza destinada a tocar el techo del fútbol mundial, y ese camino—ya sea en Londres o en un destino posterior—hará que, cuando se decida la separación, el impacto económico sea alto. Mientras tanto, el Palace mantiene la postura: no hay urgencia, hay contrato hasta 2029 y hay un precio que se defiende.
