Villa salió con todo desde el primer pitazo y, tras un breve repunte de Liverpool, terminó encontrando la ventaja poco antes del cierre del primer tiempo. Morgan Rogers definió con exquisitez: tomó la pelota y la acomodó al gol con un remate curvado, en el desenlace de una jugada trabajada a partir de un córner bien ejecutado.
Sin embargo, la historia no quedó encarrilada para el local. Apenas arrancó el segundo período, Liverpool reaccionó y llegó al empate en una pelota parada: Virgil van Dijk apareció sin marca y, de cabeza, empujó la red desde un tiro libre. Pero ese empate no terminó de encender un “gran regreso” porque, en cuestión de instantes, Villa volvió a quedar cerca.
Rio Ngumoha avisó con una llegada potente y estrelló el balón en el poste. En la otra punta, Dominik Szoboszlai se resbaló en una acción clave y esa desprolijidad le dio ventaja a Villa: Rogers y Watkins castigaron la pérdida con rapidez, y el delantero terminó definiendo con precisión, metiendo la pelota en el rincón inferior. Emi Buendía también tuvo su chance: su remate pegó en el palo, pero no fue necesario esperar demasiado para el tercer gol de Villa. Watkins cazó la pelota muy cerca del arco, tras una intervención de Giorgi Mamardashvili que rechazó un tiro hacia una zona peligrosa; el rebote quedó servido para el golpe final.
Ya sobre el final del tiempo reglamentario, el delantero inglés cambió de rol y se transformó en asistente. En el último minuto, dejó una asistencia para John McGinn, que tuvo todo el margen para elegir el ángulo: desde el borde del área, definió hacia el rincón superior y selló otra noche dura para los campeones. Luego todavía apareció Van Dijk con su segundo tanto: volvió a convertir con un cabezazo, aunque esa conquista fue más un consuelo que una reacción real.
El repaso de las actuaciones de Liverpool
Giorgi Mamardashvili (4/10): Se vio comprometido casi desde el arranque por una salida apurada y no transmitió demasiada seguridad. Pudo haber hecho algo mejor tanto en el primer gol como en el tercero, si se lo mira con rigor.
Joe Gomez (4/10): No ganó ni un duelo por el piso y, como lateral derecho, aportó muy poco en el aspecto ofensivo.
Ibrahima Konate (5/10): Watkins lo terminó lastimando en otra actuación irregular del francés, que no tuvo margen para acomodarse en el partido.
Virgil van Dijk (6/10): Poco habitual en la salida: estuvo demasiado suelto con el balón. Aun así, aportó con dos cabezazos sencillos para convertir, aunque como capitán se lo vio más frustrado que protagonista.
Milos Kerkez (4/10): Muchas de las amenazas de Villa pasaron por su sector, porque se metía hacia adentro en el intento de cortar y sostener. No fue efectivo en ninguna de las dos áreas: además, se lo vio flojo en la marca cuando tocó defender contra McGinn.
Alexis Mac Allister (5/10): No logró dominar el ritmo del juego y quedó desordenado en varias fases, aunque al menos colaboró en tareas defensivas. Antes del tercer gol de Villa, también tuvo una actuación poco limpia, con gestos que sobraban.
Ryan Gravenberch (4/10): Desconectado en el medio, perdió varios duelos y encima tuvo mala fortuna cuando se vio cerca de pagar una entrega riesgosa. Lo reemplazaron con tiempo todavía por delante.
Dominik Szoboszlai (6/10): Probó a Emi Martínez con un remate típico suyo, curvado y peligroso desde lejos. Participó en el gol de Van Dijk, pero el resbalón que cometió en la jugada posterior terminó siendo castigado con dureza. Además, alcanzó a asistir en el final para el segundo cabezazo de Van Dijk.
Curtis Jones (5/10): Tuvo que moverse más de la cuenta para buscar la pelota y, aun así, le imprimió algo de aceleración al equipo. Pero cuando tocó retroceder para actuar como lateral derecho, su impacto se apagó.
Cody Gakpo (4/10): No llegó a tiempo para cerrar la salida y frenar a Rogers. No tuvo una referencia de servicio demasiado buena, pero aun así quedó como espectador arriba.
Rio Ngumoha (6/10): Fue la chispa ofensiva más clara de Liverpool una vez más. Siempre generó peligro y, pese a todo, se quedó con la sensación de injusticia por el remate que pegó en la base del poste.
Federico Chiesa (6/10): Se lo vio activo, con movilidad, pero no logró marcar una diferencia concreta en el marcador.
Florian Wirtz (5/10): No consiguió meterse en el partido con continuidad.
Mohamed Salah (N/A): En la misma línea que Wirtz: no logró tener el impacto que se esperaba.
La lectura sobre Arne Slot
Arne Slot (3/10): El planteo no funcionó y el equipo no respondió cuando el partido se le complicó. Aunque pudiera estar garantizada su continuidad, fue otra noche floja, con sus futbolistas sin reacción. La clase de rendimiento que, incluso en un contexto de seguridad laboral, puede terminar influyendo en la evaluación interna sobre el futuro del entrenador.
