En el podcast HProject, la exfigura de Barcelona Andrea Orlandi dejó al descubierto una anécdota que, más allá del costado pintoresco, retrata a la perfección cómo se gestó la relación entre el “rey” de aquel vestuario y el que terminaría siendo su heredero natural. De acuerdo con el relato de Orlandi, Ronaldinho aplicó un método particular para que Lionel Messi —todavía adolescente y con talento descomunal— no se despegara del piso, pese a que ya se veía que iba camino a dominar el fútbol mundial.
El pedido de Ronaldinho y el “método” para mantener a Messi en calma
Orlandi contó que todo arrancaba con una consigna simple: “Ronaldinho le pidió a Messi que le haga café”. Y, según explicó, la dinámica tenía una mezcla de broma y contención: “Le decía algo como: ‘¿Cuántos Mundiales jugaste, debutante?’, a modo de chiste… y después él mismo le preparaba el café. Era una forma de tenerlo cerca, de demostrarle afecto”.
El exjugador remarcó que, si bien a primera vista podría sonar a una especie de “paso por el vestuario”, en realidad estaba lejos de ser una humillación: “Era como mantenerlo sereno, como para marcarle: todavía no sos Ronaldinho”. En esa lógica, el café funcionaba como un ritual de cercanía y de límites: contacto con el ídolo, pero sin perder la referencia de quién mandaba en el día a día.
Respeto, mentoría y una conexión que todos notaban
Orlandi sostuvo que esa tarea cotidiana no nacía de caprichos, sino del respeto profundo de Ronaldinho por la capacidad que Messi empezaba a mostrar. “Había una conexión dentro de la cancha que se notaba para cualquiera que estuviera alrededor”, explicó. Y, a partir de ahí, el brasileño decidió tomar el rol de guía.
En palabras del propio Orlandi, la clave estaba en la comprensión mutua: “Cuando dos jugadores se entienden y ven que están en un nivel parecido —digamos que el maestro intenta conducir al joven— aparece también cierta afectividad”. Y el exbarcelonista fue categórico al señalar que desde el arranque estaba claro que Ronaldinho tenía muy claro lo que tenía enfrente: el futuro heredero del liderazgo futbolístico del plantel.
Reconocimiento público del talento y la frase que anticipaba el futuro
El vínculo no se limitaba a mantenerlo “aterrizado” puertas adentro. Orlandi explicó que Ronaldinho también se mostraba abierto al hablar del potencial de Messi para llegar a lo más alto del fútbol. Incluso con esa personalidad carismática que lo caracterizaba, el brasileño encontraba el modo de reconocer al pibe y proyectarlo.
“Ronaldinho era cariñoso con todos, pero con Messi le decía: ‘che, estás en un nivel donde un día vas a sentarte a mi mesa’”, recordó Orlandi. Y remató con una idea que deja la escena casi completa: “Al final, los genios se reconocen”. En esa misma línea, el exjugador subrayó el mensaje implícito: “No era difícil advertir el talento de Messi, pero era como si eso fuera una exhibición abierta de: ‘este es el mío y va a responder’”.
La mirada de Orlandi: tres temporadas y el cruce entre dos épocas
La perspectiva de Orlandi tiene un plus por su recorrido en la institución: pasó tres temporadas en Barcelona. Primero tuvo dos campañas con el B en la tercera categoría, y luego dio el salto al plantel principal, donde pudo observar de cerca el momento en que crecía el fenómeno “Ronaldinho-mania” en paralelo al ascenso de “Atomic Flea”.
Con el correr de los años, la carrera de Messi terminaría superando registros que parecían inalcanzables en la historia del fútbol. Pero estas escenas tempranas, según Orlandi, ayudan a entender por qué ese talento se transformó en carácter profesional. El exfutbolista, que luego tuvo una trayectoria destacada con Alavés y Swansea City, dijo quedar marcado por la química que definió una de las etapas más icónicas de Barcelona: una combinación entre jerarquía, afecto y mentoría futbolera que, a la larga, terminó formando al jugador que iba a marcar una era.
