Tras llegar a Arsenal como agente libre procedente de Barcelona, con la temporada 2024-25 ya en el horizonte, la internacional española se transformó en una de las incorporaciones más destacadas del curso. Su estreno en Inglaterra fue sobresaliente: terminó segunda en la Women’s Super League y tercera en la Champions League en cuanto a participación directa en goles, camino al premio de Jugadora del Año a nivel local. Después, dio otro paso relevante al quedar segunda en la votación del Balón de Oro, solo por detrás de la ganadora de tres ediciones, Aitana Bonmati.

Para quienes seguían a Caldentey desde su etapa en Barcelona, con más de una década en el club, el nivel mostrado no resultaba una gran sorpresa. Aunque durante ese tiempo no haya sido una cara tan masiva, en parte se debía a la cantidad de figuras que había en Cataluña y que, en ciertos momentos, podían opacar su protagonismo. Aun así, su inteligencia, la excelencia técnica y su capacidad para desequilibrar en cualquier partido eran rasgos que se notaban tanto en el público habitual como en sus compañeras. Todo eso pudo trasladarlo a Arsenal, en una mudanza que finalmente le permitió cosechar el reconocimiento que venía mereciendo desde hace tiempo.

Sin embargo, a medida que se acerca el final de su segundo ciclo en el norte de Londres, Caldentey no está captando tantos titulares como en esta altura del proceso. El motivo no pasa por una caída brusca de rendimiento, sino por el rol más profundo que ocupa en el equipo de Slegers en esta campaña.

Ahora bien, cuando los Gunners entran en la recta final de la defensa del título en la Champions League, el escenario está preparado para que Caldentey deje nuevamente en claro por qué tantos creyeron que debía quedarse con el Balón de Oro el año pasado.

Un cambio táctico que la reposicionó

En el tramo inicial de su primera temporada en Arsenal, Caldentey brilló en posiciones más adelantadas. En Barcelona, solía jugar por el sector izquierdo, con libertad para meterse hacia adentro en lugar de quedar obligada a permanecer pegada a la línea de cal. Algo de eso se vio también en Arsenal al principio, aunque con el correr de los partidos se la utilizó con más frecuencia como mediapunta (número 10), por delante de un doble pivote conformado por Lia Walti y Little.

Las lesiones en distintos momentos la empujaron a ubicarse en roles más profundos. Pero, aun cuando eso ocurría, era habitual verla como una creadora avanzada, el tipo de influencia que Jonas Eidevall y, tras su salida, Slegers aprovecharon para desplegar a la española con funciones de generación.

Cuando el invierno dio paso a la primavera, llegó una variación clara. Con Little, Walti y Kyra Cooney-Cross disponibles —las tres alternativas principales para el mediocampo más profundo de Arsenal— Slegers decidió formar con Caldentey un doble pivote junto a Little. La fórmula funcionó: primero, en la goleada 4-0 sobre Liverpool. Luego, en los 3-0 sobre Real Madrid, unos días después. Y a partir de allí se terminó sosteniendo.

Algo similar ocurrió con la transición de Steph Catley desde lateral izquierdo hacia zaguera central izquierda: fue un ajuste efectivo aunque no necesariamente ruidoso. Ese cambio ayudó a darle vuelta a una temporada que había comenzado con dificultades y que derivó en la salida de Eidevall. Caldentey aportó más fluidez y creatividad en zonas centrales más retrasadas, y al mismo tiempo consiguió elevar su aporte defensivo. Esa faceta merece, sin dudas, más crédito del que suele recibir.

Lo que también provocó su nueva ubicación es que, en cierto sentido, la sacó un poco del foco. El reconocimiento externo no suele ser su prioridad, ni la de Slegers, con ambos puestos en el objetivo de que el equipo gane. Aun así, el nivel de entusiasmo alrededor de Caldentey durante esta temporada es más bajo que el del año pasado, pese a que la jugadora de 30 años continúa teniendo una influencia enorme y constante.

Europa y el sprint final en la liga

La verdad es que es una pena, porque Caldentey sigue siendo una pieza clave para que Arsenal disfrute de Europa: este domingo se enfrentará a Lyon en las semifinales de la Champions League. Además, el equipo está encaminado para lograr un segundo puesto importante en la WSL, una posición que le daría acceso directo al tramo europeo de la próxima temporada, evitando clasificatorias previas.

En la Women’s Super League, ninguna futbolista registra más pases efectivos en la zona final que Caldentey. Su total llega a 427, una cifra que supera en alrededor de 120 a cualquier otra jugadora del campeonato. Y todo eso ocurre pese a que Arsenal disputó, como mínimo, un partido menos que cada conjunto de la liga, y dos menos que el resto del grupo de los cinco primeros.

En la Champions League, mientras tanto, solo Alexia Putellas la supera en esa estadística.

El impacto de Caldentey también se nota en tareas sin balón. Ayuda a que Arsenal tenga la mejor marca defensiva de la WSL por una diferencia considerable. Tras 17 partidos, los Gunners apenas recibieron 12 goles, con un promedio de 0,59 tantos por cada 90 minutos, una cifra muy por encima del resto de la competencia. En la Champions League, además, es uno de los cuatro equipos que concede menos de un gol por partido, junto con Chelsea, Lyon y Barcelona.

A pesar de que su valor ofensivo es indiscutible, su aporte a esa solidez defensiva es enorme. Su intensidad en el trabajo y su lectura para aparecer en el momento justo sin balón se consideran de nivel mundial. Dentro de Arsenal, ninguna jugadora supera a Caldentey en la WSL en intercepciones, balones recuperados en posesión ganada y duelos ganados en el piso. En la Champions League también lidera a las suyas en intercepciones y tackles.

Menos números de gol, más trabajo de base

La diferencia más marcada respecto del año pasado, en términos del reconocimiento que sí o sí suele venir por fuera, aparece en los goles y las asistencias. En la temporada anterior, sumó 23 goles y 18 asistencias entre club y selección, en todas las competiciones. En cambio, en esta etapa, al jugar más retrasada, registra seis tantos y cuatro asistencias.

El problema es que, hoy por hoy, se le da un peso enorme a esas cifras y, si no se destacan, muchas veces las jugadoras quedan invisibilizadas. Un ejemplo es la extrema de Barcelona Caroline Graham Hansen: no consiguió su primera nominación al Balón de Oro hasta 2024, aunque se entendía que merecía una antes. Cuando se le preguntó por qué creía que aquel año tuvo tanta repercusión en comparación con otros, Graham Hansen no lo atribuyó a su nivel real.

“Nada ha cambiado”, explicó en aquella temporada. “Creo que yo también estaba jugando muy bien en los otros años, pero como la gente solo mira los números, no lo veía tanto. He marcado más goles y la gente se fija en eso”.

Para que una jugadora que ocupa un rol tan profundo como el de Caldentey reciba atención, normalmente hacen falta momentos grandes en escenarios grandes. Ahí entran ejemplos como los logros de Jessie Fleming con la medalla de oro olímpica para Canadá en 2021, que la llevaron al noveno lugar de la votación del Balón de Oro; o el gran impacto de Lena Oberdorf en el Euro 2022, que le permitió ubicarse entre las cinco mejores del listado de ese año; o incluso el doblete de Patri Guijarro en la final de Champions League, que terminó dándole su primera nominación en 2023.

El foco inmediato: Lyon y el cierre de la WSL

De cara al final de la temporada, para Caldentey el Balón de Oro no estará en el centro de la conversación. Su atención estará puesta en los próximos cruces ante Lyon y en un tramo final fuerte de la WSL, con la intención de asegurar el mejor puesto posible para Arsenal en la liga.

Pero la subcampeona del año pasado merece más elogios de los que está recibiendo en esta campaña. No sería extraño que aparezcan actuaciones decisivas en los tramos finales de la Champions League que cambien esa percepción, y al mismo tiempo mantengan a los Gunners firmes en su objetivo de revalidar. Después de todo, Caldentey está jugando de manera excelente: simplemente lo hace en un rol que, por naturaleza, pasa un poco más desapercibido.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.