La Premier League inglesa ya se cobró, en términos de inversión y ambición, un protagonismo inusual en los últimos años: sumas récord fueron puestas sobre la mesa con la idea de que Birmingham City, después de salir de la tercera categoría y con el recuerdo reciente de una etapa de sufrimiento en la que Wayne Rooney—leyenda de Manchester United—vivió el costo de un mal paso como entrenador, diera el salto inmediato de regreso a la máxima división.
En St Andrew’s, el festejo fue enorme por lo logrado: 111 puntos y la conquista de un trofeo, con la expectativa instalada de que el equipo intentaría subir al primer plano de forma directa. En ese marco, los propietarios —Knighthead Capital Management— y figuras de la comisión directiva, como el ex NFL Brady, nunca esquivaron los objetivos más altos, con una hoja de ruta pensada para regresar rápido y de manera contundente.
Sin embargo, el plan no se termina de cumplir en este curso. Con Chris Davies como responsable del plantel, la campaña se mostró irregular y dejó a los Blues ubicados en el puesto 15 de la Championship: están tan cerca de la zona de descenso como de los puestos de playoffs. Es decir, la distancia con los objetivos deportivos se achica demasiado para un club que había generado expectativas por su capacidad de inversión y por el tipo de proyecto que venía imaginando.
Con el desempeño del equipo bajo la lupa, el ex futbolista de la EFL y ahora comentarista Don Goodman, que pasó varios años de su carrera en el West Midlands, también puso su mirada sobre lo que hizo Birmingham City. En sus palabras, el contraste entre lo que se buscaba y lo que se está logrando hoy genera preocupación.
Consultado en el contexto de reseñas de casino fiables, Goodman señaló que Tom Wagner no dudó al declarar que la meta era llegar a la Premier League “ya”, y que mirando la tabla el equipo hoy está 15°: “Sé que le ganaron a Wrexham y eso habrá levantado el ánimo, pero el rendimiento en general fue decepcionante”. En esa línea, remarcó que, más allá del respeto por lo que hacen otros clubes, esta Championship se le presenta como una de las más flojas en cuanto a nivel y profundidad de planteles desde hace tiempo.
Goodman no dejó de reconocer lo conseguido por rivales como Coventry o Ipswich, aunque marcó la salvedad de que Ipswich todavía sigue peleando; también mencionó el caso de Middlesbrough y Millwall, y hasta la posibilidad de Southampton, dependiendo del tramo final del torneo. Aun así, sostuvo que Birmingham City y “muchísimos otros” habrían dejado pasar una oportunidad, porque el próximo campeonato se le aparece mucho más duro.
En su lectura, el escenario que viene es de mayor competencia: “Creo que habrá más equipos que caigan desde la Premier League”, y por eso los clubes que puedan sostener el esfuerzo en la Championship “volverán a intentarlo”. Desde esa perspectiva, Birmingham City habría desaprovechado una ventana, y por eso el club—sin dudas—aparece como uno de los que se verá gastando en el mercado de verano.
De cara a los últimos tramos del campeonato, Goodman expresó su deseo de que el equipo cierre bien y mantenga a Chris Davies en el cargo: “Me gustaría que terminara con fuerza y que Davies siga. Es una temporada complicada para Birmingham y para todo lo vinculado al club”. Y dejó una advertencia lógica: si los cuatro partidos finales no salen como se espera, la continuidad del entrenador quedaría en duda.
Habrá que esperar para saber si Davies tendrá margen para encargarse también de la planificación deportiva en otra ventana de transferencias. Mientras tanto, la dirigencia impulsa la idea de más incorporaciones de alto perfil. Stephen Carr, ex defensor de los Blues, aseguró recientemente que el club apunta a traer figuras: “Creo que sí. Eso es lo que están buscando. El estadio que liberaron, por cómo se ve lo que están construyendo, está pensado para la Premier League, no para la Football League; tiene que ser un estadio de Premier League”.
En conversación sobre el proyecto, Carr agregó que entiende el componente extra que acompaña a la institución —el vínculo con el mundo de NFL y todo lo que rodea la marca—, pero remarcó que el plan está “en marcha” con una ambición muy clara. Aun así, enfatizó una limitación inevitable: “Hay un límite para lo que podés gastar. Es simple. Lo ves en Newcastle también: aunque sea el club más rico del mundo, no puede salir a comprar a quien quiera. Ahí es donde necesitan planes”.
Para Carr, Birmingham necesita sumar varios futbolistas y, más que solo “nombres”, llegar con jugadores que el proyecto pueda sostener dentro de las restricciones presupuestarias. También destacó la base del club: “Siempre tuvieron una buena academia y producen jóvenes interesantes”. Pero insistió en que, con el estadio y todo el resto, el mensaje es de una ambición elevada, y el propio estadio sería una señal del nivel de inversión que se avecina.
“El estadio muestra cuánto dinero van a gastar. Un estadio vale algo si estás en la Premier League, no es para la Championship; por costos y por todo lo demás. Creo que vas a ver gasto. Va a estar controlado, no va a ser una locura, pero sí vas a ver llegadas más grandes regresando a Birmingham”, concluyó Carr.
En lo futbolístico, Birmingham City todavía tiene cuatro partidos por delante en esta temporada. El próximo compromiso es una salida a Hull City, equipo que pelea por el ascenso, el sábado. La idea es cerrar el campeonato con una buena imagen: tras volver a la senda del triunfo contra Wrexham —con el contexto especial de la presencia vinculada a Ryan Reynolds y Rob Mac—, el club intenta sostener impulso y generar optimismo hacia el verano.
