El Bayern cerró la temporada con una demostración contundente en la DFB-Pokal: venció 3-0 a Stuttgart y se quedó con el título, en un partido que le permitió a Vincent Kompany saborear su primer festejo en la competencia. De esta manera, el equipo completó el doblete local, confirmando que no solo fue superior en el torneo de liga, sino también en la definición copera. Antes del descanso, el encuentro estuvo lejos de ser tan unidireccional: Kompany reconoció que el conjunto alemán le generó problemas desde temprano y que, pese a eso, su equipo logró sostenerse en el trámite.

Tras una primera etapa en la que al Bayern le costó tomar la decisión correcta en situaciones mano a mano, el DT dejó en claro que a nivel anímico el plantel no se quebró y se fue al vestuario con confianza. Esa lectura terminó dando sus frutos en el complemento: el equipo subió la intensidad, atacó mejor los espacios y generó muchas más ocasiones que en el primer tiempo. Allí volvió a aparecer Harry Kane como factor determinante, ya que convirtió los tres goles del partido y selló otro trofeo para el campeón de la Bundesliga.

El hat-trick de Kane, más allá del impacto inmediato, también dejó en evidencia la relevancia que tiene para el funcionamiento del Bayern. Aun así, Kompany se encargó de marcar que la influencia del delantero no se limita a marcar: valoró la actitud del goleador, destacando su humildad y el compromiso con el grupo, incluso en un contexto donde su récord goleador podría sugerir una distancia con el vestuario. Para el entrenador, esa forma de integrarse al equipo es parte del motor que sostiene el rendimiento.

En una entrevista, el técnico belga fue más allá y graficó la dimensión de ese aporte cotidiano. “No es solo su calidad. Incluso llega a hacer la barrida desde el lateral, cerca de la bandera de córner. No sé cómo alguien puede convertir tantos goles a lo largo de su carrera y aun así comportarse como uno más del grupo. Hacia el final del partido te pasa esa sensación: ‘¿Lo habrá hecho hoy?’. Y después lo confirmamos: sí, tres veces. Es increíble”, expresó.

Por otro lado, Kompany también celebró cómo reaccionó su equipo luego de un arranque difícil frente a lo que definió como un rival “fuerte”. Además, remarcó que, aun con el partido cerrado durante los primeros pasajes, la confianza estaba presente dentro del vestuario en el entretiempo. Esa convicción fue clave para sostener la respuesta en el segundo tiempo, cuando el Bayern terminó imponiéndose con claridad.

“Hoy jugamos contra un rival fuerte. El primer tiempo fue muy parejo. Este equipo siempre encuentra la manera de subir el nivel. En la segunda mitad generamos más chances y, al mismo tiempo, defendimos bien y con solidez: fue casi una final perfecta de copa. En el entretiempo, todos los jugadores nos dijeron lo mismo: estamos muy cerca, y puede darse vuelta todo”, explicó el entrenador.

El título de la DFB-Pokal corona una campaña notable del Bayern bajo la conducción de Kompany, con el club asegurando ambos trofeos locales. De cara a la próxima temporada, la continuidad del nivel de Kane aparece como un impulso enorme: el delantero sigue apareciendo en los momentos decisivos, mientras el equipo demuestra que ya se adaptó de lleno a lo que el DT exige, tanto en intensidad como en toma de decisiones. Con esa base, el Bayern llega con la vara alta y con argumentos suficientes para volver a competir en los máximos objetivos.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.