Tras el 1-1 de Bayern ante PSG, que dejó la eliminación del campeón de la Bundesliga por un global de 6-5, el club alemán elevó el tono contra el arbitraje. Su CEO se mostró particularmente molesto por la designación de Joao Pinheiro para una semifinal de altísimo nivel, cuestionando su experiencia en el tramo decisivo de las copas europeas.

En ese sentido, el directivo remarcó que resulta “sorprendente” que un árbitro sin antecedentes en semifinales y con apenas 15 partidos de Champions en su historial haya sido elegido para un cruce de ese calibre. A la vez, sostuvo que las incongruencias que se vieron sobre el césped podrían estar vinculadas a esa falta de recorrido en la instancia.

De un vistazo

  • Bayern y PSG empataron 1-1; el campeón de la Bundesliga quedó eliminado con global 6-5.
  • El CEO del club cuestionó la designación de Joao Pinheiro por su limitada experiencia en rondas decisivas.
  • Pinheiro registraba 15 partidos de Champions y no había dirigido una semifinal antes.
  • El árbitro venía de dirigir un cruce de octavos de final: Club Brugge vs Aston Villa (ida).
  • Vincent Kompany reclamó por una acción con Joao Neves y un impacto en el brazo.
  • También hubo queja por una presunta segunda amarilla no sancionada tras una supuesta mano de Nuno Mendes.
  • Michael Ballack insinuó una maniobra, destacando la intervención del cuarto árbitro en la jugada de Laimer.

Antes de ese choque de semifinales, el antecedente más destacado de Pinheiro en la competencia había sido el duelo de octavos de final de la temporada anterior entre Club Brugge y Aston Villa, en el partido de ida. Si bien el árbitro portugués había dirigido la final de la UEFA Super Cup, el salto a un cruce entre dos grandes de Europa terminó siendo el punto que más conversación generó.

El reclamo de Kompany por Joao Neves

La molestia también se expresó desde el banco de suplentes. Vincent Kompany observó cómo se apagaban las chances europeas de su equipo y se mostró especialmente enojado por una secuencia que involucró a Joao Neves.

Según su lectura, el balón impactó en el brazo del mediocampista tras una salida/corrección de un compañero. Kompany no discutió el principio general de las Reglas de Juego: cuando el esférico llega golpeando al jugador por un compañero, en principio no corresponde penal por mano. Aun así, insistió en que la situación era de una forma “ridícula” y pidió mirar el contexto de ambas jugadas.

“Tenemos que revisar algunas fases que fueron definidas por los oficiales en los dos partidos… no es una excusa para todo, pero importa”, sostuvo el DT luego del encuentro. Y agregó que, en el caso de Neves, “la mano está en el aire y le pega”. Remarcó que, por venir del propio equipo, no sería penal, pero planteó que al observar las dos situaciones con sentido común la decisión terminó siendo inaceptable. Cerró señalando que no explica todo el desarrollo del juego, aunque al final se trató de una serie decidida por un gol.

La queja inicial: la supuesta mano de Nuno Mendes

El enojo de Bayern se había iniciado antes, en el transcurso del partido. En una acción temprana, Nuno Mendes —ya con tarjeta amarilla— pareció tocar el balón con intención, y el reclamo giró alrededor de que una segunda amarilla habría cambiado el curso del juego.

Pinheiro no sancionó esa segunda advertencia y, en cambio, eligió otra vía: marcó un tiro libre para el equipo rival por una falta anterior de Konrad Laimer. Esa decisión desató protestas fuertes de los jugadores y del cuerpo técnico del Bayern, que entendían que la ventaja numérica podía inclinar la balanza a su favor.

En el análisis de Kompany, el árbitro “se guardó” para no complicarse. “Sentí que se retiró porque ya le había dado una amarilla y no quería expulsarlo por eso”, expresó. La misma línea la llevó Max Eberl, quien resumió la idea en una frase: “Para mí, podés dar una amarilla-roja. Entonces el partido se da de otra manera”.

El ruido crece: Ballack y la intervención del cuarto árbitro

Con el correr de las horas, el episodio trascendió al personal actual del club. Incluso el ex capitán de Bayern, Michael Ballack, se animó a insinuar que pudo haber una conspiración contra el equipo alemán.

Al referirse a una intervención del cuarto árbitro en la jugada vinculada a Laimer, el ex futbolista consideró la secuencia altamente sospechosa. “Es la primera vez que el cuarto árbitro interviene en una escena así. Me dio la sensación de que no querían dar la segunda amarilla. Es lo que sentí como espectador. Lo digo abiertamente”, señaló en declaraciones a DAZN.

Ahora, Bayern deberá dejar el escándalo atrás y enfocarse en la definición del DFB-Pokal. Mientras tanto, Paris Saint-Germain se prepara para su próximo gran compromiso, con una final que lo enfrentará a Arsenal.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.