Barcelona, según un informe, decidió no activar la opción de compra de 30 millones de euros (26,1 millones de libras) que tenía por Marcus Rashford. Aunque el delantero arrancó en España con un rendimiento prometedor, su impacto fue perdiendo fuerza a medida que el equipo atravesaba momentos de alta tensión, especialmente en la eliminación de Champions League y en la salida de la Copa del Rey, donde los partidos con presión terminaron marcando el relato interno. Desde el club entienden que Rashford no supo aprovechar su “oportunidad dorada” para consolidarse como titular cuando Raphinha estuvo ausente, y esa lectura terminó provocando un giro importante en la planificación de su futuro a largo plazo en Catalunya.
La dirigencia azulgrana ya había tenido conversaciones con los representantes del futbolista para encaminar una incorporación definitiva, pero el comportamiento del equipo y, sobre todo, las actuaciones de Rashford en encuentros decisivos alteraron la postura. En cuanto a lo contractual, no se veía como un problema que el jugador pudiera pedir condiciones personales distintas; sin embargo, el cuerpo técnico pasó a dar prioridad a otros perfiles para la línea de ataque. Ese cambio se entiende como consecuencia directa de una caída de rendimiento en un tramo clave de la temporada, lo que llevó a la conducción a revisar alternativas, pese a que antes existían conversaciones sobre una posible extensión por varios años para el préstamo que provenía de Manchester United.
El balance estadístico del atacante, con 12 goles y 13 asistencias en 44 partidos, no alcanza para tapar lo que terminó siendo determinante en los cruces grandes. La falta de incidencia real en las eliminatorias de eliminación directa le pasó factura: en el cuarto de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid, no registró ninguna participación goleadora en ninguno de los dos partidos. El guion se repitió en la semifinal de Copa del Rey ante el mismo rival, donde volvió a quedar en cero en términos de impacto. Con ese contexto, el directorio del Barcelona considera que Rashford no reúne la puntería y la contundencia que busca para sostener el proyecto a futuro. De cara al verano, Julián Álvarez aparece como uno de los objetivos principales, mientras que el extremo de Osasuna, Víctor Muñoz, también figura entre los nombres seguidos de cerca.
Igualmente, Rashford sigue dentro de los planes inmediatos de Hansi Flick. En el corto plazo, el Barcelona apunta a asegurar un segundo título de liga consecutivo, y el próximo paso es el partido del sábado ante Getafe, en una recta final donde la estabilidad pesa. El equipo llega con una ventaja de nueve puntos sobre Real Madrid y restan seis jornadas para el cierre del campeonato, por lo que la prioridad pasa por mantener el dominio local antes de un verano que promete cambios. Mientras tanto, el panorama para el delantero en Old Trafford es incierto: tiene contrato con United hasta 2028, salvo que aparezca un club que pueda igualar la valuación que maneja el club inglés.
