Johan Bakayoko llegó a RB Leipzig con una ambición clara: quería romper el molde, no ponerse un techo y marcar la mayor cantidad de goles posible. Aquella declaración, realizada a comienzos de octubre del año pasado, arrancaba con un contexto ideal: el belga había sido titular en las cinco primeras presentaciones en la Bundesliga y Leipzig encadenaba cuatro triunfos consecutivos, después del debut arrollador con un 6-0 sobre Bayern Munich. En ese arranque, el ex PSV Eindhoven ya había convertido dos veces en partidos cerrados, con victorias 1-0 ante Mainz y Wolfsburg. Sin embargo, a siete meses de aquel optimismo, su producción en la liga quedó estancada en tres tantos y el tramo posterior fue mucho más áspero de lo imaginado.

La llegada a Leipzig y la promesa de un rol clave

Leipzig hizo un esfuerzo considerable para incorporar a Bakayoko. En el mercado se lo vinculaba con rivales alemanes como Borussia Dortmund y Bayer Leverkusen, pero el club terminó imponiendo su plan. En ese contexto, el director deportivo Marcel Schäfer remarcó el seguimiento de largo plazo: “Lo observamos durante más de dos años”, sostuvo, subrayando que la operación fue parte de una búsqueda sostenida. El objetivo, además, era traerlo antes a la Bundesliga; la idea original era incorporarlo en 2024, aunque la transferencia se concretó recién doce meses después.

El acuerdo incluyó el pago de 18 millones de euros y la firma de un contrato de larga duración, hasta 2030, con el extremo como una de las caras del futuro del proyecto. Jürgen Klopp, Head of Global Soccer de Red Bull, tuvo una participación relevante en la negociación. No se trató solo de carisma: su enfoque, según se desprende de lo que explicó el entorno del pase, fue determinante para convencer al jugador.

En su explicación personal sobre cómo se dio la charla con Klopp, Bakayoko contó que fue un encuentro especial: “Fue la primera vez que lo conocí”. Detalló que no fue una conversación del estilo “andá a Leipzig y hacé esto o aquello”, sino que el intercambio giró alrededor del fútbol en general, sus objetivos y la forma en que Klopp lo visualiza. Para el propio futbolista, esa claridad fue clave: percibió una idea definida y, sobre todo, el deseo de construir algo grande, algo en lo que él quería estar.

Inicio soñado en Bundesliga: Mainz y Wolfsburg; luego el cambio de guion

El debut de Bakayoko con Leipzig dejó señales de un ciclo prolongado. Ole Werner, quien también se incorporó al club en el verano, le dio rápidamente protagonismo y Bakayoko respondió con un gol en la tercera fecha, a mediados de septiembre. En el partido ante Mainz, se despegó de su marca con una explosión de velocidad, se abrió hacia adentro desde el carril derecho, ajustó el momento y terminó definiendo con un remate bajo desde unos 20 metros hacia el rincón.

Ese tanto le dio a RB tres puntos, algo que se repitió dos semanas más tarde en Wolfsburg: otra definición desde larga distancia con el pie izquierdo, muy parecida en la forma. En ese tramo inicial, Bakayoko parecía destinado a tener un lugar central. No obstante, el liderazgo ofensivo terminó virando. Con el correr de los meses, Yan Diomande ocupó el lugar de referencia en esa franja, y el marfileño, que podría ser vendido por más de 100 millones de euros en el próximo verano, terminó superando en jerarquía al belga. Y no fue el único que lo pasó.

DFB-Pokal y sequía: el aporte se volvió esporádico

El último impacto “con peso” de Bakayoko llegó a fines de octubre. En el segundo turno de la Copa DFB, Leipzig derrotó 4-1 a Energie Cottbus, equipo de tercera categoría, y él abrió el marcador. A partir de ahí, su participación ofensiva se apagó: desde entonces pasaron seis meses sin anotar ni asistir.

En todas las competencias, desde ese momento apenas arrancó un partido. Cuando le tocó jugar, el desenlace fue negativo: en la derrota 1-3 ante Union Berlin, a mediados de diciembre, Bakayoko fue reemplazado tras 60 minutos por Tidiam Gomis, quien marcó la igualdad apenas dos minutos después de ingresar.

La situación empeoró casi en simultáneo: luego de su salida del estadio donde se jugó ese encuentro (Alte Försterei), una lesión muscular lo marginó durante varias semanas y lo relegó todavía más en el plantel. En el presente de Leipzig, los extremos titulares son Diomande y Antonio Nusa, que hoy se ubican varios escalones por encima en la consideración del cuerpo técnico. Detrás, Werner prefiere al refuerzo invernal Brajan Gruda, y también recurre con frecuencia a Gomis para reemplazar a Bakayoko. Como consecuencia, el belga tuvo que mirar desde el banco los 90 minutos completos en la mitad de los doce compromisos oficiales disputados desde su retorno a fines de enero.

Qué dijo Ole Werner y el desafío de recuperar ritmo

En una etapa en la que Bakayoko no aparecía en los planes habituales, Ole Werner lo explicó con claridad tras el 2-1 ante Bremen, a inicios de abril, partido en el que el belga no jugó. El DT sostuvo que no es que el equipo carezca de un jugador como “Baka” para generar impacto, sino que hay demasiadas alternativas de nivel: “Tenemos varias opciones de altísima calidad”, afirmó. Además, lo definió como un tipo de futbolista útil para los momentos: “Puede entrar desde el banco ante rivales que se replegan y darte aire cuando necesitás un gol”, describió.

Werner también agregó que la lesión muscular sufrida en el invierno ya había frenado su progreso en un período incómodo. Recuperar el ritmo, según el entrenador, se volvió un problema. Desde entonces, Bakayoko recibe solo minutos acotados y gran parte de sus apariciones se reduce a ingresos breves. En 2026, el extremo belga acumuló apenas un poco menos de 100 minutos en cancha.

Objetivo de selección, posible salida y señales de recuperación

Este tiempo prolongado sin continuidad lo obligó a resignar un objetivo personal: volver a ser convocado por la selección de Bélgica para llegar al Mundial. Bakayoko suma 18 partidos internacionales, pero su última citación fue en noviembre de 2024. Con ese panorama, un lugar en la lista final del torneo quedó fuera de alcance.

En las últimas semanas también aparecieron versiones de que podría abandonar Leipzig tras apenas una temporada. Un movimiento así sería un golpe para ambas partes: para el club por lo que invirtió y para el jugador por lo que buscaba construir. Aun así, existen fundamentos para mantener la esperanza.

El primer punto positivo es que, por su crecimiento acelerado, Diomande —el rival directo de Bakayoko— podría irse antes de la próxima temporada. El futbolista de 19 años despierta interés, especialmente desde Liverpool. En caso de concretarse esa salida, Leipzig tendría una sucesión en carpeta con potencial, y Bakayoko podría ser una alternativa real. El club lo viene siguiendo de cerca y mantiene una lectura positiva sobre sus condiciones, algo que se apoya también en el vínculo estrecho con Klopp: en enero, el entrenador estuvo sentado junto a Bakayoko en un partido de la NBA en Berlín.

Con menos oportunidades, igual se vieron brotes de avance. El último antecedente fue el partido del viernes pasado, cuando Bakayoko reemplazó a Diomande para los últimos diez minutos en la victoria 3-1 de Leipzig sobre Union Berlin. El belga ingresó con ganas, con frescura y con actitud de mostrar todo. Incluso estuvo cerca de resolver rápido: una volea potente terminó golpeando el palo apenas minutos después de entrar.

Así, la idea de lograr “cosas grandes” en Leipzig sigue viva para Bakayoko, pese al tramo de seis meses que le tocó atravesar para volver a encontrarse.

Balance individual en el período reciente

  • Minutos jugados: 882
  • Goles: 3
  • Asistencias: 0
  • Tarjetas amarillas: 1
  • Minutos totales: 882
  • Partidos: 21 minutos jugados

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.