El camino de Arsenal hacia la cima tuvo dos pilares claros: una disciplina táctica notable y una efectividad inédita en jugadas a balón parado. En la actual temporada, los Gunners quedaron formalmente instalados como el equipo más dominante en ese rubro dentro del fútbol inglés, al romper marcas al convertir su gol número 18 del campeonato de Premier League a partir de una jugada de córner.

Datos clave

  • Arsenal cerró la temporada con una cantidad récord de tantos en jugadas de pelota detenida.
  • El gol 1-0 ante Burnley llegó por una asistencia de Saka y un cabezazo de Havertz.
  • El título se definió con un margen de cuatro puntos sobre el escolta, gracias a la suma final de 82 unidades.
  • El club vuelve a festejar un campeonato de primera tras 22 años de espera.
  • La próxima gran cita es la final de Champions League ante PSG, el 30 de mayo, en el Puskás Aréna de Budapest.

La corona con sello de pelota detenida

En el tramo decisivo, Arsenal sostuvo una maquinaria que se fue aceitando partido a partido. La lectura del cuerpo técnico y el comportamiento del equipo en acciones específicas terminaron de transformarse en un arma letal, especialmente en el área rival. Ese patrón se consolidó con fuerza en la previa inmediata al desenlace de la liga.

En el encuentro penúltimo contra Burnley, el mecanismo volvió a funcionar con precisión quirúrgica: Bukayo Saka ejecutó un centro que entró con dirección marcada, curvándose hacia el segundo palo, y encontró a Kai Havertz. El delantero ganó la posición en el salto más alto, conectó con potencia y definió de cabeza para imponer el 1-0 en el Emirates. Fue una victoria clave, nerviosa en el trámite, pero con un resultado que dejó al equipo muy cerca del objetivo final.

El fin de la espera y el golpe justo antes del cierre

La coronación marca el cierre definitivo de una sequía larga: 22 años sin un título de liga en la máxima categoría. La última vez que Arsenal alzó el trofeo grande fue en la campaña 2003-04, cuando el ciclo de Arsène Wenger tuvo como emblema a ese recordado equipo “Invencibles”, que completó el torneo sin conocer derrotas.

A partir de allí, el club y su gente fueron construyendo una expectativa permanente por el regreso a esa era dorada. Durante varios años, el equipo atravesó tropiezos que dolieron en el momento justo, y en las últimas tres temporadas se encendieron intentos fuertes por la pelea, con cargas de intensidad que, sin embargo, terminaron chocando con la consolidación de Manchester City y Liverpool.

Esta vez, la historia tuvo un giro que evitó el sufrimiento típico del último día. Arsenal aseguró el campeonato con un juego de margen, cortando la posibilidad de una definición agónica en la jornada final. El empujón llegó por el lado de la tabla: Manchester City tropezó de forma inesperada frente a Bournemouth, en el Vitality Stadium, y ese resbalón dejó a los ciudadanos con 78 puntos. En paralelo, el rendimiento del equipo del norte de Londres le permitió cerrar en 82 unidades, de manera que el título quedó sentenciado con una diferencia de cuatro puntos.

Tras una tarea trabajosa y con tensión en el cierre ante Burnley —ya descendido—, la última función de la temporada se convierte en un festejo en sí mismo. El partido final, que además se jugará fuera de casa, frente a Crystal Palace, quedará en el marco de una vuelta olímpica anticipada: el desafío ya no es para la tabla, sino para celebrar el logro.

Champions League en el horizonte: el doble soñado

Con la Premier League ya en el bolsillo, el foco del fútbol europeo se mueve hacia un objetivo más grande todavía: la posibilidad de que este Arsenal extraordinario complete el doble histórico de Premier League y Champions League. La pregunta ya no es si el equipo puede ganar, sino hasta dónde puede llegar en el momento más alto.

Ese salto se apoya en una base sólida, construida con criterio. En el medio, Declan Rice aparece como un eje fundamental que ordena el ritmo y sostiene la recuperación. Y atrás, el bloque defensivo se muestra compacto y difícil de vulnerar: una estructura que reduce espacios y termina asfixiando las ideas de los rivales más exigentes, incluso en el escenario europeo.

Con ese andamiaje, el conjunto londinense se siente a un paso de la gloria continental. La preparación apunta directo a la final de la Champions League contra Paris Saint-Germain, prevista para el 30 de mayo, en el Puskás Aréna de Budapest. Sumar un título europeo al campeonato doméstico sería un paso histórico: consolidaría a este equipo como parte de las etapas más destacadas de la historia del fútbol moderno.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.