Arsenal atraviesa un momento económico envidiable de cara al verano, impulsado por un logro deportivo clave: el equipo aseguró su lugar en la final de la Champions League tras vencer a Atlético de Madrid por 1-0. Ese triunfo le significó una suba notable en los ingresos UEFA, llevando el total de premios de la campaña a la cifra de £122 millones (unos $166 millones). Además, todavía hay un incentivo extra: si el equipo levanta el trofeo el 30 de mayo, tendrá disponible una suma adicional de £10 millones.
La plata que entra… y el límite de repetir el mismo plan
Con ese escenario, en el entorno de los Gunners entienden que la situación no es para relajarse, pero sí para ordenar prioridades. Arsenal sabe que no puede volver a reproducir el patrón financiero del último mercado de verano: el año pasado el club desembolsó £267 millones (aproximadamente $363 millones) en ocho incorporaciones nuevas, mientras que en ventas apenas ingresó £10 millones. Ese desbalance empujó una revisión de estrategia, con un giro más marcado hacia la sostenibilidad.
En ese contexto, el club no se encuentra con una obligación inmediata de vender antes de comprar. Aun así, ya diseñó un plan para generar movimiento en el plantel con el objetivo de “armar” ingresos desde ciertos nombres de perfil alto, manteniendo el control de la ecuación contable.
Posibles salidas: nombres de peso y “ganancias” por juveniles
La idea es que, cuando llegue el momento, haya una renovación con base en salidas seleccionadas. Ben White, Leandro Trossard y Gabriel Martinelli aparecen entre los nombres que podrían tener puertas abiertas, en un movimiento que se encuadra en la intención del entrenador Mikel Arteta de volver a ajustar la estructura del equipo.
En paralelo, también se contempla la posibilidad de transferir jugadores surgidos de las divisiones formativas. En ese grupo se mencionan Myles Lewis-Skelly y Ethan Nwaneri, ya que ese tipo de operaciones suele reflejarse en las cuentas como “beneficio puro”, una fórmula que el club busca para equilibrar los gastos y sostener la planificación a largo plazo.
Hay además una salida que ya está prácticamente definida: Jakub Kiwior. Porto activó una cláusula de £19 millones (cerca de $26 millones), lo que abre el camino para que Piero Hincapié pueda incorporarse por £45 millones (alrededor de $61 millones). Ese movimiento, por lo tanto, no es solo una posibilidad de mercado, sino una transición que ya tiene tracción.
Refuerzos apuntados: ataque, mediocampo central y lateral
Mientras se ordena el capitulo de las salidas, Arsenal no pierde de vista el objetivo de reforzar el plantel en zonas específicas. La intención es mejorar el sector ofensivo, sumar opciones en el mediocampo central y también reforzar el carril de laterales.
En ese sentido, los Gunners aparecen siguiendo de cerca a Khvicha Kvaratskhelia, figura de París Saint-Germain, y a Anthony Gordon, delantero de Newcastle United. La mira también se posa en otro frente relevante: el interés por Julián Álvarez, delantero de Atlético de Madrid.
El director deportivo Andrea Berta tiene claro el nivel del argentino, pero el club sabe que no será una negociación sencilla ni barata. Atlético no tendría intención de desprenderse fácilmente de su goleador y se estima que el precio de partida rondaría las £130 millones (unos $177 millones). Además, en el mercado se remarca que Barcelona y PSG también observan la situación con atención, por lo que Arsenal competiría con rivales de peso.
La carrera en Premier y el objetivo histórico en Europa
Con la persecución de la gloria en la Premier League y la ambición de convertir la final de la Champions en una conquista histórica, Arsenal continúa fortaleciendo su base financiera. El próximo “clear-out” de verano tendrá un rol decisivo para que el proyecto de Arteta dé el salto a la siguiente etapa, sosteniendo el dominio local y extendiendo el éxito en el plano europeo.
