La historia del conflicto se remonta a la ida de los octavos de final de la Champions League, en la que Real Madrid visitó a Manchester City hace apenas unas semanas. En ese partido, el entrenador Arbeloa decidió que Antonio Rüdiger y Dean Huijsen fueran la dupla de centrales. La apuesta dejó en claro la confianza del DT en la experiencia del zaguero alemán y en el potencial del joven futbolista holandés.
La pareja respondió con un trabajo ordenado y disciplinado, y el equipo terminó imponiéndose 3-0 en el Bernabéu. En ese contexto, Asencio quedó fuera del plan de partido y presenció los 90 minutos desde el banco. La falta de un ingreso incluso sobre el final habría sido el disparador de las tensiones internas que luego se reflejaron en los pasillos del club.
El relato indica que el delantero no tomó el episodio de la mejor manera: lejos de resignarse, se mostró furioso y encaró al entrenador Arbeloa para reclamarle por la decisión.
Ante el clima, el técnico eligió a Asencio para ser titular en el compromiso de LaLiga posterior, ante Elche, con la intención de apagar el conflicto. Sin embargo, el día del partido llegó y la situación no cambió: en lugar de presentarse para jugar, el defensor se presentó en la oficina de Arbeloa acompañado por un médico del club. Allí alegó molestias musculares menores y sostuvo que no estaba en condiciones de participar. En el entorno, esa determinación se interpretó como un acto deliberado, lo que terminó de encender el enojo del entrenador y abrió la puerta a una nueva confrontación.
Desde sectores cercanos al plantel remarcan que el cruce dejó expuestas tensiones de larga data entre Arbeloa y varios futbolistas con más recorrido, que cuestionan el estilo de conducción del joven DT. Con la intención de marcar límites y sostener su autoridad, Arbeloa no habría dado el brazo a torcer hasta ahora y habría transmitido al grupo que nadie está por encima del objetivo colectivo.
Mientras tanto, la dirigencia sigue de cerca la evolución del caso, atenta a que el conflicto no escale a un quiebre público que pueda afectar el tramo clave de la temporada, en plena búsqueda del gran objetivo deportivo. En el plantel y el cuerpo técnico entienden que la manera en que Arbeloa gestione esta prueba puede terminar definiendo su continuidad y, con ella, el rumbo de la campaña.
En paralelo, Rüdiger, que en principio iba a ser preservado para el encuentro ante Elche, también manifestó su descontento por el cambio de último momento. El zaguero alemán mantiene una rutina estricta de días de partido y esperaba comenzar desde el banco, pero finalmente lo terminaron incorporando en el tramo final, alterando su planificación.
Asencio, por su parte, no integró la convocatoria ante Elche, tampoco estuvo en el partido de vuelta frente a City y volvió a quedar afuera en el siguiente compromiso de LaLiga ante Atlético, pese a que durante ese período entrenó con normalidad. De acuerdo con lo que se informó, el argumento de Arbeloa fue que Asencio no había pedido disculpas al plantel por las críticas que había hecho por haber quedado relegado tras el cruce contra City.
Más adelante, los reportes indicaron que Asencio sí se habría disculpado con el entrenador, aunque no habría hecho lo mismo con sus compañeros. Incluso cuando Arbeloa intentó encaminar la paz al final de una práctica, formulando una pregunta abierta —“¿alguien más tiene algo para decir?”—, el delantero no respondió y mantuvo silencio.
Recién después del parate por fecha FIFA, Asencio pidió perdón a sus compañeros por sus comentarios previos al partido contra City y también por su retiro tardío frente a Elche. A partir de ese momento, fue reinsertado en el plantel para los próximos compromisos ante Mallorca y Bayern Munich, aunque continuó quedando en el costado de la cancha mientras el cuerpo técnico manejaba la situación.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la tensión permanente entre sostener la armonía del grupo y respetar las aspiraciones individuales. En ese sentido, se observa como un posible punto de inflexión tanto en la relación jugador-entrenador como en la narrativa que Real Sociedad viene atravesando durante toda la temporada.
En cuanto al presente del futbolista, Asencio es un producto de la cantera de Real Madrid. En esta campaña, alterna entre el once inicial y el banco de suplentes. En total, ya acumuló 30 presencias en partidos oficiales, aunque parte de sus oportunidades se explican, en gran medida, por la crisis de lesiones que afectó al sector defensivo del club.
Con el correr de las últimas semanas, sin embargo, el joven central quedó por detrás de Rüdiger y Huijsen en el orden interno. Esa caída en la consideración responde tanto al nivel de sus compañeros como a la irregularidad de minutos que tuvo él. Como si fuera poco, Eder Militao —que había ingresado desde el banco ante Bayern— se recuperó completamente desde fines de marzo, sumando otra competencia para un sector que ya venía con cupos muy limitados.
Asencio irrumpió con fuerza en el ciclo 2024/25, dejando una buena impresión como alternativa defensiva confiable bajo el mando de Carlo Ancelotti, mientras varios habituales estuvieron afuera por lesiones. Su rendimiento le valió una extensión de contrato en el verano de 2025, con el que quedó ligado al Bernabéu hasta 2031.
Con el regreso de Militao y la continuidad de la apuesta por Rüdiger y Huijsen, Asencio encara un desafío aún más exigente para sumar minutos. Aun así, su capacidad para adaptarse como central o como lateral derecho, sumada a su salida serena y a una lectura del juego que va mejorando, lo transforman en una alternativa valiosa para cualquier entrenador. Con 22 años, sigue siendo una pieza importante en la planificación defensiva a futuro del club, y su crecimiento podría terminar posicionándolo como titular habitual en las próximas temporadas. Por ahora, igual, deberá esperar su momento, mantenerse fino en los entrenamientos y aprovechar cada chance que se le presente.
