Distintos medios deportivos en España ya pusieron sobre la mesa cuál sería el plan de Diego Simeone para frenar a Lamine Yamal cuando Barcelona visite al Atlético Madrid en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League, el miércoles. El entrenador rojiblanco imagina un choque con mucha tensión desde el arranque, con el foco puesto en impedir que el extremo adolescente encuentre comodidad para encarar y desequilibrar.
Barcelona será local en el encuentro del miércoles por la noche en el Wanda Metropolitano, mientras que la revancha se jugará la semana próxima en el estadio del Atlético. En ese contexto, la idea de Simeone pasa por marcarle el ritmo al partido y no darle aire a Yamal, tanto en lo táctico como en lo físico, obligándolo a estar siempre bajo presión.
El planteo que se le recalca al plantel es que el acoso arranque apenas suene el primer silbato: presionar con intensidad, acompañar los movimientos y, sobre todo, incomodarlo con contactos y disputas que lo saquen de su zona de confort. La intención es clara: “patear” el juego en el buen sentido, molestar en la salida y hostigarlo para que se equivoque, ya sea en la toma de decisiones o en la ejecución de cada acción.
Además, la estrategia busca empujarlo a cometer errores que puedan derivar en una amonestación. Hay un elemento clave en la cuenta regresiva del jugador: Yamal llega ya con una tarjeta amarilla, por lo que está a un solo paso de quedar suspendido para el segundo capítulo de la serie, previsto para el 14 de abril.
De esta manera, el partido podría volverse áspero desde el primer minuto. Atlético intenta, por un lado, neutralizar la amenaza que representa Yamal y, por el otro, quitarle a Barcelona una de sus herramientas más peligrosas en una eliminatoria determinante, donde cualquier ventaja puede pesar muchísimo para lo que viene.
Yamal, con apenas 18 años, viene teniendo un impacto enorme en la temporada: disputó 41 partidos, convirtió 21 goles y aportó 16 asistencias. Con esos números, su influencia en el funcionamiento azulgrana está completamente asentada y por eso Atlético prepara un plan específico para cortarle el circuito.
