En una conferencia de prensa cargada de tensión, previa al cruce de Milan ante Genoa, Massimiliano Allegri tuvo que salir al cruce de versiones que apuntan a una atmósfera “enrarecida” puertas adentro. En las últimas horas se habló de un quiebre en la relación entre el entrenador y el asesor del club, Zlatan Ibrahimovic, aunque el DT se mostró sereno cuando le consultaron por supuestas fricciones en el San Siro.

“Estoy acostumbrado a mantener siempre un vínculo profesional, tratando de manera profesional con todos los directivos y con los dueños”, sostuvo Allegri. “En las reuniones, no solo en este año, hubo instantes donde chocaban ideas: se podía coincidir o no. Pero hoy tenemos que poner toda la energía en el partido de mañana”.

“Mirá, en cualquier empresa siempre existen conversaciones. Cada uno ve las cosas de un color distinto: blanco, negro, rojo… Lo importante es que todos trabajen pensando en los intereses de la institución. Yo tuve discusiones peores que estas, pero el punto central es que todos vamos en la misma dirección”, agregó.

Más allá de la intención del técnico de bajar el tono, las divisiones internas dentro de la conducción pasaron a ser un tema central. Circularon versiones sobre una separación de bandos: Ibrahimovic y el CEO Giorgio Furlani, por un lado; Allegri y el director deportivo Igli Tare, por el otro. Incluso se mencionó que esta tensión actual tendría un eco de un episodio recordado en 2012, en el vestuario del Emirates Stadium, cuando ambos coincidieron durante la etapa de Ibrahimovic como jugador.

Consultado por la presencia de Tare, Allegri respaldó al dirigente deportivo. “Tenemos a Tare como director de sport; hizo un buen trabajo, y nos sincronizamos de inmediato. Es profesional, está bien preparado. Y todas estas críticas que le tiran… Cuando termina una temporada, la responsabilidad la compartimos todos”, remarcó.

En cuanto al presente deportivo, Milan aparece cuarto en la tabla tras una racha floja: en sus últimos ocho partidos de Serie A apenas sumó siete unidades. El presidente Gerry Cardinale se mostró muy firme con el diagnóstico y, en declaraciones recientes, dejó en claro que quedarse fuera de la principal competencia europea sería un golpe definitivo para el proyecto. Allegri coincidió con esa mirada, entendiendo el peso de estar en un club de semejante magnitud.

“Es normal en Milan que tengas que ser ambicioso para buscar el máximo resultado”, apuntó. “Me gustaron las palabras de Cardinale. Hablé con él recientemente y le di mi punto de vista sobre lo que queda de esta temporada y también sobre el futuro del club, que es lo que realmente le interesa a todos. Milan, en primer lugar: el club está por encima de todos y de todo. El resto, nosotros, solo estamos de paso”.

Con la delegación encaminándose hacia Marassi, el foco vuelve al campo de juego, donde Allegri deberá administrar una lista creciente de ausencias. Rafael Leao, Alexis Saelemaekers y Pervis Estupiñán no estarán por suspensión. Como contrapartida, el plantel recibe un empujón: Luka Modric fue incluido en el viaje pese a que sufrió una cirugía por una fractura en el pómulo hace apenas tres semanas.

“Modric es una buena noticia, está disponible. Entrenó con el equipo y probó la máscara”, confirmó Allegri. “Samuele Ricci tiene un esguince en el tobillo; igual viaja con nosotros y veremos cómo está mañana. En este momento, el equipo no debe dejarse llevar por la prisa o la ansiedad. Necesitamos organización, determinación y la convicción de que podemos conseguir el resultado. El 8 de marzo, después del derby, todos hablaban del Scudetto; ahora desperdiciamos la ventaja que teníamos sobre el quinto puesto. Eso significa que algo salió mal”.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.