En los grandes torneos, los “campamentos base” de un seleccionado muchas veces terminan marcando el tono de la historia: en algunos casos, acompañan el destino; en otros, lo condicionan. La selección alemana del DFB lo vivió de distintas maneras a lo largo del tiempo, con elecciones de alojamiento que fueron desde la inspiración hasta el aislamiento. Esta vez, la delegación se instaló en The Graylyn Estate, en Winston-Salem, Carolina del Norte, un lugar ubicado en el “medio de ninguna parte” y con estética de castillo medieval, aunque con un detalle que no pasó desapercibido: el entorno no acompaña.

Datos clave

  • El DFB se alojará en The Graylyn Estate, en Winston-Salem, Carolina del Norte, a media distancia entre Nueva York y Miami.
  • En 1954, el “Spirit of Spiez” impulsó a Alemania a su primer título; en 2014, Campo Bahia le dio una cuarta estrella en Brasil.
  • En 2018 y 2022, las concentraciones en Watutinki (Rusia) y Zulal Wellness Resort (Qatar), ambas aisladas, tuvieron un efecto opuesto.
  • Antes del Mundial actual, la conductora Laura Wontorra visitó el lugar y cuestionó que haya actividad alrededor del hotel.
  • En 1994, el alojamiento fue el Golfhotel Oak Brook, con un clima interno tenso y una salida sorpresiva en cuartos ante Bulgaria.

El campamento base actual y el contraste con otras experiencias

La delegación del DFB eligió para esta etapa The Graylyn Estate, en Winston-Salem, al noroeste de Estados Unidos, una ciudad que queda aproximadamente a la mitad del camino entre Nueva York y Miami. Es decir, para quienes gustan de las metáforas, una ubicación que suena más a “en el medio del mundo” que a un centro urbano con alternativas. Visualmente, sin embargo, el hotel impresiona: está diseñado con una inspiración de castillo medieval, algo que lo vuelve llamativo incluso para quien mira desde afuera.

Laura Wontorra, presentadora de TV, pasó por el sitio con anterioridad en el marco de una serie documental y no quedó conforme. “Yo pondría un signo de interrogación detrás de eso. Es una elección interesante para alojarse”, dijo luego en un evento mediático de Magenta. Y agregó su sensación principal: “Creo que podés preparar bien y mantener el foco allí, pero absolutamente no hay nada alrededor”. La crítica, más que al edificio, apunta al entorno y a las posibilidades fuera de la concentración.

1994: el Golfhotel Oak Brook, la presión y el conflicto por la “vida de las familias”

Este campamento contrasta con el que Alemania usó en el Mundial de 1994 en Estados Unidos. De hecho, ese certamen es el único que tuvo lugar en el país hasta hoy, y ese período se recuerda como un punto bajo del fútbol alemán. La campaña quedó marcada por varios golpes: el gesto de Stefan Effenberg —un dedo en medio de la polémica—, y una eliminación impactante en cuartos de final frente a Bulgaria, cuando se esperaba mucho más.

Antes de que arrancara el torneo, el entrenador Berti Vogts ya cargaba con una presión enorme. Mucha de esa carga venía alimentada por las palabras de Franz Beckenbauer, su antecesor, que tras el título en el Mundial de 1990 y la integración de jugadores provenientes del fútbol de Alemania del Este había afirmado que Alemania sería “invencible por años”. Además, el antecedente inmediato de Euro 1992 tampoco ayudó: el DFB cayó en la definición por un detalle final ante Dinamarca. Con ese historial, las expectativas de repetir el Mundial y defender la corona crecieron, aunque el camino terminó desviándose.

En 1994, Alemania inició el torneo en Soldier Field, en Chicago, un trayecto corto desde el hotel del plantel. Para el Mundial de este año, en ese estadio no se disputan partidos, pero igual Chicago vuelve a aparecer en el itinerario germano. El martes, el equipo viajó a la ciudad para un campamento de entrenamientos y el sábado jugará un amistoso de preparación ante el anfitrión, Estados Unidos, en Soldier Field. En aquel Mundial de 1994, Alemania también había comenzado allí con un 1-0 sobre Bolivia.

Más allá del resultado deportivo, en el Golfhotel Oak Brook poco había para celebrar. El clima se sentía pesado por el calor agobiante y por disputas internas que complicaban el trabajo de Vogts para ordenar un plantel que solía ser difícil de encauzar. En el centro de los conflictos aparecieron las parejas de los jugadores, o mejor dicho, el rol que se les permitía y los privilegios que se buscaban.

Andreas Möller, en una columna para Die Zeit, resumió el problema bajo un título directo: “Siempre se trató de las esposas de los jugadores”. Allí sostuvo que dentro del equipo hubo demasiadas discusiones, que el ambiente fue malo y que no había comparación con lo ocurrido en el Mundial de 1990, cuando “todo simplemente encajó”. También recordó que en 1994 algunos futbolistas querían que sus esposas participaran de todo, y que, en ese sentido, “se perdía tiempo en trivialidades”.

La tensión venía de antes de que el plantel llegara al alojamiento. Stefan Effenberg quería que su familia estuviera presente en la fiesta de bienvenida, pero el resto de los jugadores rechazó la idea de manera tajante. Después, Bianca, esposa de Bodo Illgner, exigió públicamente comida y alojamiento sin costo en el hotel del equipo. El exfutbolista Thomas Helmer cortó la discusión con firmeza: “Bodo es el número uno, no su esposa. Ella tiene que aceptarlo de una vez por todas”. Lothar Matthäus, como capitán y con su estilo frontal, fue contundente: “No me importa lo que diga la esposa de un jugador”.

Finalmente, las esposas y los hijos fueron trasladados al Drake Hotel, cercano al lugar principal. Aun así, Lolita Matthäus —curiosamente, la esposa del capitán— en algunas ocasiones no respetó la regla. Con el paso del tiempo, la pregunta sobre si las parejas se quedan o no en el hotel del plantel se dio por cerrada. Sin embargo, para el Mundial que se viene, el entrenador Julián Nagelsmann tiene pensado permitirles acceso en los días posteriores a los partidos.

El recorrido de Alemania en 1994: España, Corea y el golpe con Effenberg

En el Mundial de 1994, Alemania terminó su segunda fecha de fase de grupos con un empate 1-1 ante España. Luego, tras vencer 3-2 a Corea del Sur, avanzó a los octavos de final como primera de su zona. Con el paso de los días, los futbolistas describieron el partido ante Dallas —en el que se enfrentó a Estados Unidos— como una jornada frustrante, marcada por una sensación de incomodidad que se daba en temperaturas cercanas a los 40 grados.

Sin embargo, el encuentro quedó “opacado” por otro motivo, en el sentido figurado: la situación de Stefan Effenberg. Tras una actuación irregular, Vogts lo reemplazó a mitad del segundo tiempo. Los hinchas recibieron la salida del “Tigre” con abucheos, y en la lectura de algunos testigos, Effenberg habría respondido con un gesto obsceno hacia la tribuna.

El punto clave es que nunca apareció material verificable: no hubo pruebas en video ni registros fotográficos del incidente. Aun así, varios jugadores con peso en el vestuario —Rudi Völler, Jürgen Klinsmann, Matthäus e Illgner, entre otros— salieron a respaldar a Effenberg. Pero Vogts, junto con el presidente de la DFB Egidius Braun, decidió dejarlo afuera del plantel.

Con ese desenlace, Effenberg aprovechó para extender su estadía en Estados Unidos junto a su familia. Mientras tanto, el entorno del hotel en Oak Brook no se calmó: en la víspera del cruce de octavos ante Bélgica, se desarrolló en las instalaciones un torneo de golf con alrededor de 1.000 participantes, cada uno acompañado por su propio séquito. La distracción no fue poca, pero Alemania, aun con ese contexto, logró eliminar a Bélgica en la instancia de dieciseisavos.

El camino, sin embargo, se cortó antes de lo esperado: en cuartos, el equipo tropezó de manera sensacional frente a Bulgaria. Así, el recorrido por Estados Unidos quedó marcado por una serie de desvíos, con el campamento base y sus conflictos como parte de un trayecto convulsionado que terminó cortándose en el momento menos pensado.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.