El doblete de Dembélé en la segunda parte terminó marcando el rumbo del cruce entre Liverpool y PSG: primero abrió el marcador con un remate al ángulo inferior izquierdo en el minuto 72, en un momento en el que los ingleses apretaban con todo, y luego amplió la ventaja poco antes del final tras una contra rápida. Pero más allá de los goles, el partido dejó otros puntos de conversación: la selección de Arne Slot, el rol decisivo de Marquinhos en la organización defensiva y, sobre todo, el susto para Francia por la posible lesión de Hugo Ekitike, que se retiró con gestos de dolor en poco más de media hora de juego.

Los goles de Dembélé y por qué cambiaron el partido en Anfield

La primera conquista de Dembélé fue de esas que no solo valen por el resultado: tuvo un componente técnico y de timing clave. En medio de la presión que acumulaba Liverpool, el francés curvó la pelota para colocarla en el rincón inferior izquierdo de Giorgio Mamardashvili, rompiendo la resistencia del local. Ese gol, además, llegó en el 72’ y funcionó como quiebre psicológico: PSG dejó de aguantar y empezó a controlar el final.

El segundo tanto llegó poco antes del silbato final. Con el partido entrando en su tramo decisivo, visitantes ejecutaron una contra rápida y Dembélé aprovechó para sumar otro impacto. Así, su actuación no se limitó a un gol “lindo”: fue determinante en los minutos donde Liverpool más necesitaba sostener el asedio.

Lo que también importa es el contexto de la propia eliminatoria. Hasta ese instante, Dembélé no había tenido una incidencia tan alta como la que se esperaba en el cruce. Sin embargo, PSG mostró una faceta ofensiva especialmente peligrosa en el tramo que siguió al gol: la eficacia parisina en París estuvo muy ligada al rendimiento del futbolista, y en el partido de vuelta también había avisado con una chance clarísima en la primera mitad, enviando la pelota por arriba del travesaño.

Marquinhos: el “ganador” silencioso que sostuvo a un PSG que crujía

Si Dembélé fue el rostro del triunfo, Marquinhos fue el organizador de la supervivencia. En el segundo tiempo, cuando la defensa de PSG parecía “crujir”, el capitán sostuvo la línea y, en el momento más delicado, apareció con una intervención que pudo cambiar absolutamente el rumbo del cruce.

En el minuto 30, Safonov alcanzó a rechazar una acción cercana de Milos Kerkez, el balón quedó suelto y Virgil van Dijk quedó con la pelota en el área. Todo parecía encaminado al 1-1 o, al menos, a una definición que encendiera la noche. Pero Marquinhos apareció “de la nada” para bloquear de manera milagrosa el remate del neerlandés.

Ese taponazo no fue solo una salvada: fue un golpe emocional. Si Liverpool hubiera convertido en ese instante, el partido y la eliminatoria habrían tomado otra forma. El propio guion del encuentro se entiende mejor con esa clase de acciones: PSG no se limitó a defender, defendió con carácter y con lectura.

En el resto del trabajo defensivo, Willian Pacho tuvo una tarde sólida junto al brasileño: ganó duelos de manera constante. Achraf Hakimi y Nuno Mendes también respondieron con firmeza durante gran parte del partido. Y, pese a las críticas que le llegaban, Matvey Safonov realizó paradas que terminaron siendo cruciales para que el equipo no se desordenara antes de que Dembélé sacara la diferencia.

PSG contra equipos de la Premier: historial que explica el “problema” para Inglaterra

El cruce también dejó un dato que pesa en la lectura europea de PSG: el rendimiento ante equipos ingleses en el tramo reciente. En los 13 partidos disputados contra conjuntos de la Premier League desde enero del año pasado, PSG ganó 10. Además, hiló triunfos en los últimos cuatro enfrentamientos consecutivos ante rivales de Inglaterra.

Incluso cuando aparecieron derrotas, no se tradujeron en eliminación inmediata: en ese período perdió dos veces, una jugando en casa contra Liverpool y otra de visitante ante Aston Villa, pero aun así avanzó a la siguiente instancia de la Champions League. En la misma línea, PSG ganó cinco eliminatorias consecutivas de fase eliminatoria ante oposición de la Premier.

  • Racha favorable ante equipos ingleses: 10 victorias en 13 duelos desde enero del año pasado.
  • Derrotas aisladas: en casa ante Liverpool y fuera ante Aston Villa, sin impedir la clasificación europea.
  • Fortaleza en eliminatorias: cinco series de knockout ganadas de manera consecutiva ante clubes de la Premier.

Las críticas suelen apuntar a que en Francia PSG tiene menos competencia real y que los partidos domésticos se acomodan para llegar mejor a Europa. Pero más allá de ese debate, lo cierto es que PSG se volvió una dificultad sistemática para los clubes de Inglaterra, al punto de que el recorte europeo en el que se metió vuelve a instalar el temor en el ambiente de la Premier: Arsenal, por ejemplo, aparece como uno de los equipos que preferiría no cruzarse con PSG en el tramo decisivo.

El susto de Ekitike y el impacto para Francia

En lo humano y deportivo, el partido también tuvo un capítulo preocupante para la selección francesa. Con el juego apenas iniciado, cerca de los primeros 30 minutos, Hugo Ekitike cayó al césped al intentar llegar a un pase en profundidad. No había rivales cerca en ese momento, lo que abre el interrogante sobre el tipo de lesión: el propio gesto del futbolista y la forma en que se desplazó indicaron que no se trató solo de un choque.

Ya tendido con dolor, se lo vio haciendo señas al cuerpo médico de Liverpool, como si intuyera que “algo se había roto”. Arne Slot evitó pronunciarse con precisión sobre si se trataba del tendón de Aquiles, pero sí reconoció que el primer diagnóstico “se veía realmente mal” y que Ekitike, afectado, ya había regresado a casa.

Ibrahima Konaté, por su parte, expresó que está rezando por la recuperación total de su compañero tanto para el club como para la selección. La preocupación se entiende por el momento: Ekitike aparece como una pieza joven con chances de disputar lo que sería su primer Mundial, y perder esa oportunidad sería un golpe grande.

Slot bajo la lupa: selección discutida, decisiones cuestionadas y el futuro en duda

El otro tema que dominó el “después” del partido fue Arne Slot y sus decisiones tácticas. Se remarcó que el entrenador no acertó en la noche, y que su lectura del cruce estuvo atravesada por una selección que generó sorpresa y debate. Incluso cuando Slot conectó su idea con el gol de Dembélé —señalando que esa acción mostraba por qué el francés ganó el Balón de Oro la temporada pasada—, el partido terminó dejando más dudas que certezas.

El relato del cruce fue duro con el DT: se lo acusó de haber traicionado sus principios con un enfoque “negativo” en París, resumido en un cambio a una línea de cinco defensores tan inusual como discutible. En Anfield, en tanto, se le cuestionó haber dilapidado gran parte del primer tiempo con la decisión de arrancar con Alexander Isak, señalando que no era una elección justa para un delantero que llegaba con el estado físico comprometido. Además, se mencionó que Mohamed Salah y Rio Ngumoha quedaron nuevamente en el banco.

La crítica se amplió a un plano más general: se sostuvo que el Liverpool debería haber modificado algo antes. No solo se cita el período de noviembre, cuando el equipo atravesó una racha históricamente mala de resultados, sino también el parate por fecha FIFA que llegó después de una derrota humillante en la Premier League ante Brighton.

En ese diagnóstico, la inacción del club terminó pasando factura. Se recordó que, tras ese tramo, Liverpool quedó eliminado con goleadas en dos frentes: 4-0 en los cuartos de final de la FA Cup y también 4-0 en los cuartos de Champions League ante Manchester City y PSG, respectivamente. El argumento final es tajante: no alcanza con excusas sobre reclutamiento; el responsable directo es el entrenador, y el equipo, desde la última eliminación europea, habría empeorado en lugar de mejorar.

Con ese panorama, el cierre del análisis es contundente: el martes en Anfield debería ser la última noche europea de Slot como DT del club. La sensación general es que el ciclo ya no tiene margen, y que el trabajo y las decisiones tácticas de ambos partidos frente a PSG —en especial por la manera de encarar los dos cruces— lo dejaron sin crédito.

Alonso como espejo: el “qué hubiera pasado” que crece en Anfield

En el plano de nombres propios, el partido también reavivó el debate interno: Xabi Alonso fue identificado como una alternativa natural tras el anuncio de Jürgen Klopp de que dejaría el cargo al término de la temporada 2023-24. Sin embargo, Alonso eligió otro camino: primero llevó a Bayer Leverkusen a la Champions League, y luego regresó al Real Madrid el verano pasado.

La historia posterior, según el relato, tuvo un giro inesperado. Se mencionó que Alonso fue despedido por Florentino Pérez apenas seis meses después de iniciar un proyecto ambicioso, con el argumento ligado a que no quiso adaptarse a los caprichos de “superestrellas” como Vinicius Junior. Desde entonces, el reclamo de los hinchas de Liverpool por recuperar a Alonso frente a la situación de Slot no hizo más que crecer.

La lectura que se impuso tras el martes fue que, al menos en el diseño del equipo y en la capacidad de exprimir jugadores, no parece descabellado pensar que Alonso podría haber sacado más de la plantilla local. Incluso se nombra a dos figuras vinculadas a su etapa reciente: Jeremie Frimpong y Florian Wirtz.

De todos modos, se remarca que varios exjugadores que hoy trabajan como comentaristas suelen ser reticentes a pedir una salida inmediata de Slot. El argumento es que su continuidad solo se volvería insostenible si el equipo no logra clasificar a la Champions de la próxima temporada. Pero el texto sostiene que ese umbral ya se habría superado, por lo que la discusión ya no sería “si” sino “cuándo”.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.