Wrexham está a un triunfo de dar un paso decisivo en su nuevo capítulo: si el domingo le gana a Middlesbrough, que marcha cuarto, prácticamente asegurará un lugar en los playoffs de ascenso a la EFL Championship y mantendrá vivo el sueño de una tercera promoción consecutiva. La historia del club, que en pocos años pasó de “proyecto” a fenómeno, sigue generando debates tanto dentro como fuera de Inglaterra.

Del “cuento” al rendimiento: por qué el partido ante Middlesbrough pesa tanto

El choque del domingo ante Middlesbrough funciona como un termómetro perfecto para medir la continuidad del salto de Wrexham. La narrativa de la temporada ya no es solo ilusión: la expectativa se sostiene en resultados. Back-to-back ascensos convirtieron la creencia en obligación de competir, y ahora el objetivo inmediato es meterse en la pelea por el playoff.

La idea de una tercera promoción consecutiva, que hace algunos años parecía inverosímil, hoy está al alcance. Con un triunfo ante el cuarto del torneo, el club se encamina a resolver su destino con anticipación, dependiendo de cómo se ordenen el resto de partidos.

El fenómeno mediático: Reynolds, McElhenney y una marca que creció más allá del fútbol

En 2021, Rob McElhenney y Ryan Reynolds compraron Wrexham con una meta clara: devolverle vida a una institución golpeada. Pero el proyecto creció más rápido de lo previsto. El documental “Welcome to Wrexham” terminó transformando al club en un tema global de conversación y, con esa exposición, llegó también el escepticismo: la discusión sobre si la “hype” iba a traducirse en algo concreto en la cancha.

Lo cierto es que, mientras afuera se debatía, adentro Wrexham respondió con ascensos consecutivos. Aun así, la historia no se acepta de la misma manera en todos lados. En Estados Unidos, donde el perfil del club explotó, hay miradas encontradas: para algunos es una fantasía con presupuesto hollywoodense; para otros, es un cuento que efectivamente se está escribiendo con hechos reales. En cualquier caso, después de cinco años de gestión, la relevancia del club es difícil de negar.

Landon Donovan, figura del USMNT y minoritario en Lincoln City, lo resumió en una idea: la historia de Wrexham es distinta porque alrededor del equipo se construyó un ícono cultural.

Datos y señales: el “alcance” estadounidense se mide en público, negocios y cultura

Definir con precisión el tamaño del fandom es complejo: que el documental haya ganado 10 premios Emmy no alcanza por sí solo para explicar la profundidad del vínculo. Sin embargo, sí hay señales claras de impulso, aunque no necesariamente de “captura total” del mercado.

Wrexham jugó amistosos de alto perfil en Estados Unidos en 2023 y 2024. En 2023, por ejemplo, superó en un encuentro de exhibición a un Manchester United con el plantel muy modificado, en San Diego. En esas noches se notó la presencia del club.

  • En el amistoso de 2023 ante Chelsea, con 51.000 espectadores, el club informó que cerca del 40% fue a acompañar a Wrexham, en ese momento representante de la National League.
  • Según las cuentas 2023-24, más de la mitad de la facturación anual del club provino de Estados Unidos.
  • Aunque el club no gane dinero directo por el documental, el impacto ayudó a alimentar acuerdos de patrocinio en el mercado estadounidense, incluyendo acuerdos con United Airlines y SToK Cold Brew.

Además, el calendario comercial y la exposición continúan: Wrexham enfrentará a Liverpool en el Yankee Stadium este verano. Ese evento llega apenas un poco más de una semana después de la final del Mundial, también disputada en el área de Nueva York.

Rob Faulkner, Chief Business and Communications Officer, sostuvo que el interés de los hinchas estadounidenses se mantiene en niveles máximos por el acuerdo multianual con Macron para la distribución global de indumentaria y por el rodaje de la quinta temporada de “Welcome to Wrexham”. En el plano global, mencionó que la gira reciente por Australia y Nueva Zelanda, con tres partidos contra equipos locales, convocó a más de 100.000 espectadores, mostrando una continuidad del atractivo del club y de la marca Wrexham.

La mirada del mercado: Wrexham no compite como las superestrellas, pero funciona como puerta de entrada

El lugar exacto de Wrexham en el ecosistema del fútbol estadounidense es difícil de encasillar. No está en la misma categoría que una liga de elite, una competición como la Champions League, ni compite con el magnetismo de figuras tipo Lionel Messi en Inter Miami o Cristiano Ronaldo en Al-Nassr. Su valor es distinto.

Para muchos hinchas en Estados Unidos, Wrexham opera como un acceso a la forma de vivir el fútbol europeo: sus ritmos, sus particularidades y su costado romántico. Incluso hay quien plantea que el caso puede ser un ejemplo brillante del sistema de ascenso y descenso, algo que el fútbol norteamericano históricamente no terminó de adoptar del todo.

Geoff Shreeves, analista de Paramount+, marcó una postura en ese sentido: si el proyecto logra interés por el fútbol y por el fútbol inglés, la experiencia es positiva. Nigel Reo-Coker, analista de CBS Sports y mediocampista en el pasado con trayectoria en Premier League, coincidió al señalar que el proyecto es único porque mostró a la comunidad qué significa el club para la comunidad y cómo fue creciendo con distintas perspectivas.

Paramount+ no publica cifras de audiencia. No obstante, un vocero del canal destacó un dato de estrategia: la plataforma “eligió” emitir todos los partidos la temporada pasada y repitió el mismo criterio en el ciclo actual.

Efecto dominó: clubes, empresarios y bares que se suben a la ola

El éxito también despierta expectativas en el resto del fútbol local. Un caso llamativo es el de Rhode Island FC. El club es propiedad de Brett Johnson, quien además es accionista en Ipswich, un rival en la Championship. Johnson remarcó que, en Estados Unidos, las lealtades de clubes pueden dejarse de lado cuando aparece una oportunidad comercial y cultural.

Johnson explicó que el ascenso del interés por el programa ayudó a que Rhode Island FC creciera en popularidad. En 2025, el equipo llegó a las finales de la Conferencia Este. Su argumento fue claro: si hinchas de Wrexham aparecen en Rhode Island y disfrutan ver al club, con el tiempo es probable que se vuelquen al producto local y terminen asistiendo a los partidos en casa.

Desde su óptica, el origen de los aficionados importa menos que el resultado: estadio lleno cada fin de semana. En esa línea, remarcó que lo que hacen dos figuras no es casualidad.

También hubo voces con raíces más europeas dentro de la USL. Dan Rutstein, presidente de Orange County SC y nacido en Inglaterra, se mostró conforme con que el éxito de Wrexham continúe, sosteniendo que cualquier cosa que ayude a que la gente entienda qué tan real es el fútbol suma. Para él, la cultura popular suele ser un motor que facilita estas conexiones.

New York como vitrina: la bandera, el bar y la conexión con la hinchada

En Manhattan, cerca de Times Square, un detalle sintetiza el fenómeno. En la zona de Printers Alley, un bar que se convirtió en punto de reunión para seguir a Wrexham, la historia se siente en el día a día. Allí, el dueño Rob Doyle comentó que el programa televisivo era relativamente nuevo y atractivo incluso para quienes no son fanáticos del fútbol, pero ya conocían a Ryan Reynolds y a McElhenney.

Con el empuje del interés creciente, el lugar terminó consolidándose como el sitio más representativo para ver los partidos de Wrexham en la ciudad. Lo que comenzó con algunos curiosos y visitantes galeses se transformó en una especie de fenómeno local.

Ed O’Doherty, que trabaja detrás de la barra, describió la rutina actual: Wrexham aparece en el bar prácticamente a diario. La gente pasa, ve la bandera afuera, ubica el lugar, entra por unas cervezas y vuelve el fin de semana para seguir el partido. El público actual es variado, pero quienes sostienen el vínculo con “los Dragones Rojos” aparecen semana tras semana.

O’Doherty añadió que muchos de los visitantes son fanáticos duros: provienen de Gales, viven como expatriados en Estados Unidos o directamente se mudan a Nueva York en busca de ese tiempo de fútbol, aprovechando unas horas lejos de la pareja para ver el partido.

Además, hubo acciones para conectar con el club. Wrexham realizó eventos en el bar y el local incluso sirve Wrexham Lager, algo que O’Doherty calificó como “sólido”.

El “milagro” y la realidad del proyecto: por qué el salto no es automático

La ironía, según se repite en el relato, es que Wrexham no estaba “destinado” a estar donde está. En el fútbol inglés, la lógica suele imponer un límite: el efecto de un ascenso puede sostenerse, pero dos seguidos son un mérito todavía más grande. Donovan remarcó que no es una casualidad ni una especie de milagro: es un logro construido, aunque el contexto ayuda. Según su lectura, el club promovió a partir de invertir tres veces más que el resto en League Two y también por encima del nivel habitual para League One.

Shreeves, por su parte, explicó el desafío estructural: el salto desde League One hacia la Championship es enorme. Cuando un equipo sube, no siempre están disponibles los jugadores adecuados para el siguiente escalón. Un plantel que logra el ascenso puede no ser automáticamente el que garantiza el salto de calidad requerido para sostenerse en la categoría superior.

En ese marco, el objetivo razonable hubiera sido un final en zona media, y al comienzo de temporada incluso parecía que Wrexham iba a sufrir más de lo esperado. Reo-Coker indicó que, al inicio del campeonato, el equipo lucía fuera de su alcance.

La temporada cambia el guion: racha sin perder, figuras que se fueron y el paso que falta

A pesar de las dudas iniciales, Wrexham sostuvo un tramo fuerte: tuvo nueve partidos sin perder desde octubre hasta diciembre de 2025. Hubo altibajos, pero el presente actual apunta a un cierre con chances concretas: está a una victoria de meterse en zona de playoffs. Si consigue terminar sexto, quedará a tres partidos de jugar fútbol de Premier League.

En el camino, varias caras de los años fundacionales ya no están. Paul Mullin, autor de 110 goles en 170 partidos y figura de la etapa inicial bajo la propiedad estadounidense, hoy juega en Bradford City. Ollie Palmer, en tanto, se fue a Swindon Town el verano pasado.

De cara al futuro, podría haber ajustes en la cima: un salto a la Premier League requeriría una inyección grande de inversión externa. Reynolds y McElhenney ya vendieron dos participaciones minoritarias del club. Sin embargo, incluso si el proyecto no termina de “cerrar” su techo, la historia ya tiene algo resuelto: en Estados Unidos, Wrexham tiene hinchada y tiene relato. Pase lo que pase este fin de semana, el trabajo podría estar prácticamente hecho.

Shreeves cerró con una idea que sirve de síntesis del fenómeno: en una realidad fluida, la gente puede cambiar amistades, apellido o política, pero no suele cambiar su equipo. En el caso de Wrexham, la marca ya encontró esa permanencia.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.