Hubo un momento que terminó retratando, de manera muy clara, el respeto que suele existir entre profesionales de élite y el recambio que viene empujando fuerte: Vitinha pasó cerca del área técnica durante unos veinte minutos esperando para intercambiar camisetas con Trey Nyoni, el juvenil de Liverpool. El volante de PSG había prometido durante el calor del duelo de cuartos de final de Champions que le iba a dejar su remera al chico de 18 años, y se plantó firme para cumplirlo antes de meterse en el vestuario. Las imágenes, registradas por Julien Laurens, muestran al mediocampista esperando con paciencia mientras el plantel de suplentes de Liverpool terminaba los trabajos posteriores al partido; finalmente, llegó el intercambio con Nyoni.
Más allá del gesto, el protagonismo futbolístico de Vitinha había sido enorme durante los 90 minutos. El mediocampista se encargó de marcar el ritmo del encuentro, y lo hizo con números que hablan por sí solos: completó 133 pases con una precisión del 96%. Esa capacidad para manejar el “motor” del equipo dejó a Liverpool persiguiendo sensaciones y sombras durante gran parte de la noche, porque PSG encontró el control del partido en el centro del campo y, desde ahí, construyó una ventaja de 2-0 en la ida. Con todo, Luis Enrique mantuvo una mirada exigente, de esas que no se conforman con el resultado: reconoció que le dio “pena” que su equipo no convirtiera más goles para dejar la serie prácticamente resuelta. Aun así, con el marcador a favor, los campeones franceses viajan hacia Anfield como candidatos muy fuertes para meterse en las semifinales.
El intercambio de camisetas también funciona como una señal del lugar que ocupa Nyoni en Liverpool, incluso desde el lado rival. Para Vitinha, el detalle refuerza su imagen dentro del vestuario de PSG: un profesional de perfil bajo, correcto y con conductas que van más allá de lo estrictamente deportivo. Ahora, el desafío inmediato vuelve a ser el mismo que se le exige a un jugador que tuvo un partido determinante: repetir una actuación de alto nivel cuando PSG y Liverpool se vean nuevamente en suelo inglés la semana próxima. La vuelta promete ser de alto voltaje, porque Liverpool necesitará recuperar esa chispa característica de Anfield para seguir con vida en Europa.
