ATLANTA—La preparación de la selección masculina de Estados Unidos para el Mundial ya está en marcha en la ciudad de Atlanta. El plantel llegó el miércoles por la mañana al flamante Centro Nacional de Entrenamiento de U.S. Soccer para la primera jornada de trabajo, con sesiones extensas y mucho calor propio de la humedad del lugar.
Con el Mundial en el horizonte, Mauricio Pochettino y varios futbolistas hablaron con la prensa durante los primeros días de concentración en torno al arranque del proceso. En este tramo inicial del campamento aparecen los puntos salientes, algunos temas repetidos y también momentos distendidos que van dejando el día a día del grupo.
Quedan todavía dos partidos entre el equipo y su debut en el Mundial, así que el plan puede ajustarse. Pero, en un escenario ideal y sin contratiempos, Pochettino ya tiene bastante claro cómo quiere que se vea el primer compromiso.
El once inicial que imagina Pochettino
- Pochettino contó que ya tiene diagramado su once titular para el debut ante Paraguay.
- Admitió que podría variar, aunque en términos generales considera que el esquema está definido.
- Cuando le preguntaron si ya lo tiene decidido, respondió que sí, y que el único margen de cambio sería observar a los jugadores en los entrenamientos.
- Consultado por el tiempo que lleva pensando el equipo, señaló: “Antes de marzo”.
Dentro de esa base, Christian Pulisic aparece como una apuesta segura para formar parte del once inicial, aun considerando su momento reciente. La estrella de AC Milan todavía no convirtió en lo que va del año y, además, no marcó con la camiseta de su selección desde 2024.
El contexto en Milan tampoco ayuda: el club quedó afuera de la clasificación a la Champions League, un detalle que se suma a la sombra que hoy pesa sobre Pulisic.
Sin embargo, Pochettino no ve motivos para preocuparse. El DT aseguró que confía plenamente en el potencial ofensivo del jugador y que el foco en estas semanas será recuperar sensaciones.
“Vamos a intentar en estas tres semanas recuperar su confianza, y le tenemos un crédito enorme”, sostuvo. Y agregó que, si bien en el último tramo no convirtió—mencionó un lapso de varios meses—, la idea es que encuentre el gol en el Mundial.
“Sí, de verdad confío en él. Tengo confianza y estamos convencidos de que va a rendir. No anotó en los últimos seis meses, no sé bien… pero va a hacerlo en el Mundial”, remarcó. Luego sumó aspectos de carácter: “Tiene una actitud muy buena, un compromiso muy alto. Está haciendo todo el esfuerzo para estar en su mejor versión, y creo que lo va a lograr”.
El interrogante del mediocampo
Uno de los temas que más se repite en los primeros días de concentración es qué sucederá con el mediocampo. Esa pregunta aparece una y otra vez, pero Pochettino sostiene que no le preocupa.
En su visión, no hace falta un equipo lleno de “destructores” ni de mediocampistas de contención puros. Lo que necesita es equilibrio: jugadores con capacidad para jugar y un balance que permita controlar el partido.
“Para nosotros, esto tiene que ver con tener calidad en el plantel para poder jugar, y luego encontrar el equilibrio”, explicó. “No necesitamos otro volante de marca como único perfil, porque pienso que Sebastián [Berhalter] o Cristian [Roldán] o Tyler [Adams] pueden hacerlo. Y si jugamos con un mediocampista más fijo, alcanza. La idea es ser sólidos y tener más posesión que el rival”.
Pochettino también mencionó que existen alternativas para roles más centrales. Malik Tillman, Weston McKennie y Gio Reyna pueden desempeñarse en la zona del medio del campo. Incluso, de manera teórica, Joe Scally, Sergiño Dest o Brenden Aaronson tendrían posibilidades en ese sector.
A pesar de que no haya una gran cantidad de futbolistas estrictamente “de volante central” en sentido clásico, el DT considera que hay variantes y distintos enfoques que esas opciones habilitan.
Las palabras de Tillman, Adams y la flexibilidad del plantel
Tillman se refirió a la posibilidad de jugar en roles más profundos. “Creo que, en la forma en la que entendemos el fútbol, importa la calidad para jugar y el equilibrio”, dijo, y agregó que ya conoce esa posición. Luego remarcó su confianza: “Estoy bastante seguro de poder desempeñarme ahí. No solo yo: tenemos jugadores que pueden ocupar el mismo rol que yo. Hay variedad, y cada uno juega ese papel de una manera distinta. Eso también nos puede ayudar”.
Adams sumó su mirada desde la charla interna con el plantel. “Hablando con los chicos del equipo, tenemos un montón que pueden jugar en el medio. No sé bien dónde estaba Brendan [en el anuncio del plantel], no sé dónde estaba Gio… pero obviamente todos estos jugadores también pueden hacerlo en el mediocampo. Entonces tenemos flexibilidad”.
Reyna y la espera que terminó en alegría
Gio Reyna contó una historia personal ligada a su citación. Dijo que cuando recibió la convocatoria estaba con su esposa: habían salido a buscar smoothies y, por la ansiedad, no se animaron a volver a casa. Por eso manejaron, se sentaron a esperar hasta que llegó la llamada. Cuando finalmente ocurrió, la emoción fue total.
“Pienso que esa sensación alta—ese pico de energía—es algo que vamos a llevar hasta que termine el torneo”, explicó. “Al final es una oportunidad de jugar un Mundial en casa, en el país. Es muy, muy único. Los primeros días fueron un poco movidos en Nueva York por toda la prensa, y ahora estoy feliz de que arranque el fútbol, que empiece el entrenamiento”.
En el trato con los medios, Reyna dedicó buena parte del tiempo a hablar del presente y del futuro. Se mostró con confianza y con sensaciones físicas positivas, sobre todo por algunos partidos que disputó para Borussia Mönchengladbach al final de la temporada.
En lo posicional, sostuvo que puede jugar donde Pochettino lo necesite. Y fuera de la cancha, aseguró que se siente renovado: con una esposa y un perro—Melo—, dijo que le alegra haber compartido esa expectativa con su familia.
De todos modos, hay un relato que todavía sigue instalado desde 2022. Reyna fue consultado por esa etapa y si le da más motivación, si lo ve como una chance de redención o si, directamente, está cansado de que lo vinculen con ese tema.
“Obviamente cansa un poco en este punto”, señaló. “En definitiva, ya no me afecta tanto. Me confunde cuando me hacen esa pregunta. Está claro que ya pasaron cuatro años y todos están bastante lejos de aquello, entonces para mí es difícil incluso pensarlo porque, en realidad, no lo hago”.
Y cerró el pensamiento enfocándose en el Mundial: “Ahora estoy pensando en este Mundial y en lo que puedo hacer para ayudar al equipo. Sí, entiendo que cansa un poco, pero al final lo comprendo. Entiendo el negocio y que estas preguntas aparecen. Pero sí, ya estoy muy lejos de eso. Solo espero este Mundial”.
Reyna también habló de lo que dejó aquella edición para él y para el grupo. Recordó que es uno de los 13 futbolistas que regresan de aquel plantel. Afirmó que la experiencia—con lo bueno y lo malo—los puede ayudar de cara a este verano.
“Creo que el Mundial pasado todos estábamos un poco jóvenes”, sostuvo. “Es normal tener dificultades en ciertos momentos grandes, como nos pasó en ese torneo, sobre todo porque la mayoría del equipo tenía 23 o menos. La fortaleza más grande ahora es que todos tenemos cuatro años más. Así, simple: hemos madurado como jugadores y como personas. Estos detalles pequeños nos van a servir a largo plazo”.
Balogun recordó la cena de Orlando y el rol de McKennie
Folarin Balogun, por su parte, revivió el momento de su convocatoria como una especie de viaje hacia el pasado. Cuando se enteró de su citación para el Mundial, pensó inmediatamente en aquella primera cena en Orlando que lo ayudó a decidir el cambio hacia la selección de Estados Unidos.
¿Qué fue lo que más recordó de esa cena? Balogun señaló un detalle curioso: el recuerdo más fuerte es Weston McKennie. Contó que fue la primera vez que se encontraron en persona, junto con Christian Pulisic y varios de los chicos. Según su relato, el carácter de McKennie fue lo que más lo impactó: “Intenso”, dijo, pero en un sentido positivo. También destacó que lo hicieron sentir bienvenido, aunque él se describió como más reservado.
Con el paso de los años, Balogun terminó sentado al lado de McKennie en el vuelo desde Nueva York hasta Atlanta. Y con esa coincidencia, no hubo descanso para el delantero: las distracciones se mantuvieron.
“Sigo siendo reservado y Weston sigue jodiéndome”, soltó con una sonrisa. “Nos sentamos al lado en el avión cuando veníamos acá y estamos jugando al Monopoly. Yo intento dormir una siestita y él me está tocando la oreja. Son esas cosas”.
Luego agregó una lectura positiva sobre las relaciones dentro del grupo: “Los vínculos están bien. Me parece bueno que todos sigan siendo los mismos. En este deporte, a veces uno se deja afectar y cambia, pero creo que todo el mundo se mantuvo igual, y eso es bueno”.
Freese y el número que quiere honrar
En la previa, Matt Freese contó una particularidad ligada al dorsal que porta en su carrera: a lo largo de su trayectoria, usó el número 49. Si dependiera de él, querría mantenerlo también en la selección de Estados Unidos. Pero aclaró que la FIFA exige que cada convocatoria tenga numeración del 1 al 26.
Por eso, Freese terminó asentándose en el 24. Y explicó que no fue una elección al azar.
“Es obviamente el número de Tim Howard, así que es un dorsal súper especial”, remarcó. “Él hizo un montón de cosas históricas y ayudó muchísimo a este equipo en el pasado. Me encantaría tener la oportunidad de hacer algo similar. Además, fue una de las personas que yo miraba cuando crecía, entonces tener el mismo número que él en un Mundial es bastante, bastante lindo”.
El número es el único gran cambio que Freese planea introducir en esta etapa. Incluso en el camino hacia el Mundial y durante la concentración, dijo que hizo un esfuerzo por mantener su rutina con detalles pequeños, como parte de su manera de manejar la presión.
“Traigo mi termo, mi pava”, contó. “Llevé mi reloj despertador desde casa porque me gusta mantener todo consistente. Si funciona en los momentos chiquitos, el partido no cambia. Me ayuda—al menos—para afrontar esos instantes grandes y la presión”.
