En una entrevista con la FAZ, Uli Hoeneß, de 74 años, fue consultado por una cuestión puntual: si en los últimos 25 años alguna vez dejó de ilusionarse con los partidos de FC Bayern. El dirigente respondió que hubo un único caso en el que no pudo escapar a esa sensación.
“La vuelta contra los catalanes fue la excepción”, explicó Hoeneß. Y amplió con un recuerdo que todavía le pesa: “Allí nos destrozaron en la ida. Yo estaba en el banco en Camp Nou, al lado de Jürgen Klinsmann, que era el entrenador de ese momento. En mi vida no miré el reloj tantas veces como en esa primera mitad, porque parecía que el partido no terminaba nunca”.
La goleada en Camp Nou y el envión de Barcelona
El contexto que describe Hoeneß remite a una noche dura para Bayern. Tras apenas 45 minutos, el Barcelona —con un plantel de máxima jerarquía y dirigido por Pep Guardiola en ese momento— ya ganaba 4-0. Los goles de esa ráfaga fueron de Lionel Messi (por duplicado), Samuel Eto’o y Thierry Henry.
Además, el conjunto bávaro llegaba golpeado desde el fin de semana: venía de una goleada 5-1 frente a Wolfsburg. Y como si fuera poco, la situación defensiva tampoco ayudó: la ausencia de Lucio y Philipp Lahm se sumó a un escenario que ya de por sí era adverso.
“Ellos nos tuvieron lástima”: la sensación al descanso
Hoeneß no se quedó solo con el resultado, sino que puso el foco en cómo se vivió el partido desde adentro. “Fue la mayor humillación para el Bayern Munich”, sostuvo. Luego añadió el motivo de su impresión: “¿Sabés por qué? Sentí que nos tuvieron lástima. Me dio la sensación de que al entretiempo se dijeron: ‘Miremos esto con calma, bajemos un poco la marcha’. Con esa idea, no me ilusionaba para nada la vuelta en Múnich”.
La revancha en Múnich: empate 1-1 y un Bayern que no se rindió
Pese a ese desahogo emocional que le generó la ida, el partido de vuelta en Múnich tuvo otro guion en el arranque. Bayern logró equiparar el trámite y se llevó un 1-1, con el Bayern a la altura de su rival y con un gol temprano en el complemento.
Franck Ribéry abrió el marcador poco después del inicio del segundo tiempo, mientras que Seydou Keita respondió para el visitante, sellando el empate final 1-1.
Con ese resultado, quedó marcada otra campaña sin trofeos para un Bayern que, por entonces, ya era “exigente” consigo mismo. A falta de cinco fechas para el final del torneo, Klinsmann dejó su cargo, y Jupp Heynckes tomó la conducción hasta el cierre de la temporada. Más adelante, Heynckes sería reemplazado por Louis van Gaal.
Un nuevo impulso en Champions y el final ante Inter
Con van Gaal al mando en el tramo posterior, y mirando el recorrido europeo, Hoeneß rescató una mejora en las actuaciones del Bayern en la Champions League. En la temporada 2009/10, el FC Bayern llegó hasta la final, aunque finalmente no pudo con Inter Milan y se quedó sin el título.
