En las 24 horas previas al anuncio oficial de la convocatoria, el viernes por la mañana, circularon filtraciones sobre futbolistas que parecían haber quedado afuera y eso dejó a muchos con la duda de quiénes, en definitiva, iban a viajar. Sin embargo, con el correr de las horas terminó imponiéndose la lógica: se fue haciendo evidente qué jugadores había elegido el DT alemán para el grupo que tomó el avión.
Tuchel se mantuvo firme con su idea de “equipo por encima del talento” y, aun así, la lista de 26 nombres dejó fuera a figuras de primer nivel y a varios perfiles que en el papel parecían merecer lugar. El impacto fue inmediato: el rechazo se multiplicó en las redes y también en los medios, con una polémica fuerte por decisiones que, para muchos, resultaron difíciles de justificar.
El entrenador defendió sus determinaciones en conferencia de prensa y explicó que el objetivo es armar un plantel equilibrado. “Buscamos lo que queremos lograr como equipo y, por eso, intentamos nominar una plantilla balanceada. Si se eligen a todos, de esos 55 jugadores hay que dejar en casa a talentos extraordinarios y a personalidades extraordinarias. Si hubiéramos metido a todos esos nombres, otros referentes ‘top’ quedarían afuera y el debate sería sobre ellos. Esto viene con el trabajo”, sostuvo, dejando claro que su criterio no pasa solo por el nivel individual.
De todos modos, hay un elemento que pesa como una sombra: si este verano en Norteamérica Inglaterra no alcanza el objetivo y queda corto en su aspiración de ganar el Mundial, esas decisiones serán revisadas con lupa. Y, en ese relato, la convocatoria de 26 jugadores será el punto de inicio de “lo que salió mal”, aunque el torneo todavía no haya empezado.
Para entender por qué la lista encendió el debate, hay que mirar el contexto de la selección. Cuando arranque el Mundial el 11 de junio, se cumplirá un año y un día desde el último llamado de Ivan Toney. Su aparición previa en Inglaterra fue un cameo de apenas dos minutos en el amistoso que terminó en derrota ante Senegal, en Nottingham Forest, en el City Ground. Desde ese partido, el delantero no volvió a ser parte de una convocatoria.
Sin embargo, 12 meses después, Tuchel dio un giro y lo sumó otra vez como alternativa para acompañar a Harry Kane, con la particularidad de que sería un respaldo de cara a un Mundial. En principio, la temporada de más de 40 goles en Arabia Saudita terminó pesando demasiado para ignorarla, aun cuando el técnico había hecho justamente eso durante el último año. El propio jugador aseguró que llega con ventaja porque estaría mejor preparado para el calor intenso que se espera en Norteamérica, en comparación con otros.
En el puesto de número 10, Tuchel también tuvo que tomar al menos una gran determinación. Entre varios mediocampistas ofensivos con enorme calidad, Morgan Rogers parecía con el lugar casi asegurado, mientras que el polifuncional Jude Bellingham también entraba en la categoría de “seguro”. A partir de ahí, el DT se jugó la última pieza eligiendo entre Eberechi Eze, Cole Palmer, Phil Foden y Morgan Gibbs-White.
El entrenador había anticipado tiempo atrás que no le daría miedo dejar fuera a futbolistas naturalmente dotados, y cumplió esa promesa con dureza. Aunque Gibbs-White venía siendo señalado como el más expuesto, su exclusión no sorprendió del todo. Lo que sí generó un cimbronazo fue dejar afuera a Palmer y a Foden al mismo tiempo, una combinación que en redes provocó una reacción inmediata, con hinchas sin capacidad de asimilar la decisión y con un debate que se instaló en segundos.
Ahora bien, el análisis futbolístico tiene matices. Palmer, por un lado, tuvo una temporada complicada por lesiones y, además, casi no tuvo minutos con Inglaterra desde la Euro 2024. Recién ahora está comenzando a recuperar sensaciones, como el jugador que en sus primeros dos años en Chelsea llegó a impresionar a la Premier League. Foden, por el otro, también viene con un rendimiento irregular durante un tiempo prolongado, tanto a nivel de club como de selección, arrastrando problemas que comenzaron a hacerse visibles tras la Euro de hace dos años, cuando no tuvo impacto y hasta aparecieron voces pidiendo que lo dejaran afuera.
En ese panorama, Eze terminó siendo el único superviviente de una campaña de debut con Arsenal que fue sólida pero irregular. Por eso, la discusión sobre el recorte de los otros tres queda instalada: varios de los descartados, por lo que han mostrado históricamente, podrían haber aportado más desde el banco que algunos de los que sí entraron.
Cuando habló en la app de Inglaterra sobre los mediocampistas ofensivos que no incluyó, Tuchel fue contundente: intentó que el plantel fuera equilibrado y evitó llevar cinco jugadores para el 10, para que no terminaran jugando fuera de su posición. “¿A quién le haríamos un favor con eso? ¿Al futbolista? ¿A nosotros? No lo creo”, explicó, defendiendo la idea de que el rol y la estructura pesan tanto como el talento.
Otro nombre que parecía sin chances era Kobbie Mainoo. A mitad de temporada, su lugar en el Mundial se veía muy cuesta arriba, sobre todo por el contexto con Ruben Amorim, el DT que lo dejó de lado con firmeza. Amorim sostenía que Mainoo no encajaba con su sistema de tres defensores. Incluso se había mencionado la posibilidad de una salida en enero, pero el jugador resistió, se impuso y terminó superando esa etapa.
Cuando llegó el interinato de Michael Carrick en Manchester United, Mainoo volvió a entrar en la dinámica del equipo de inmediato y con actuaciones sólidas se ganó también un nuevo contrato. Además, tuvo un rol clave para que el club regresara a la Champions League en una segunda parte de temporada donde el rendimiento mejoró con claridad.
Con ese recorrido, Mainoo terminó ganando la pulseada a Adam Wharton y a James Garner para quedarse con el último lugar de mediocampista central en la convocatoria de Tuchel. Aun así, es poco probable que arranque como titular desde el inicio: la primera línea debería estar ocupada por Declan Rice y Elliot Anderson.
Con Trent Alexander-Arnold el escenario era distinto: el guion parecía escrito desde hace tiempo, aunque eso no lo vuelve menos doloroso. Las lesiones, en teoría, le habían abierto una puerta, pero Tuchel terminó eligiendo una vez más al lateral de Tottenham, Djed Spence, por encima del jugador del Real Madrid. Además, la decisión se entiende también a la luz de que Alexander-Arnold ya había quedado afuera del grupo amplio de 35 para la ventana internacional de marzo.
Para el zaguero derecho de 27 años, esta nueva exclusión implica un cierre amargo de su temporada de adaptación en Madrid. Llegó a Los Blancos con la idea de reinsertarse en la conversación por el Balón de Oro, pero cada vez que parece acercarse, vuelve a chocar con la determinación del entrenador. Y esta vez, además, el recorte se da en un momento particular: Ben White está lesionado y Tino Livramento apenas se estaría recuperando de un problema físico propio. En ese contexto, su futuro internacional queda en duda mientras Tuchel siga al mando, ya que no juega con su selección desde hace casi un año.
Desde el punto de vista del DT, la decisión también tiene su lógica: Alexander-Arnold podría ofrecer algo valioso en un partido donde Inglaterra busque atacar los “bloques bajos”, especialmente por su capacidad de pase y por la variedad que tiene desde la pelota parada y la salida. Pero el costo habría vuelto a ser defensivo, algo que lo termina dejando sin lugar nuevamente.
En Chelsea, hubo un motivo para respirar tranquilo y no precisamente por casualidad: Xabi Alonso, el nuevo entrenador del club, observó con atención varias de las elecciones de Tuchel. El español comenzará su trabajo en Cobham el 1 de julio y, de manera inesperada, tendrá una pretemporada completa con casi todo el contingente inglés a disposición, salvo un futbolista.
Reece James es el único representante de Chelsea incluido en la lista de Inglaterra para el Mundial. Eso contrasta con las ausencias de Palmer, de Levi Colwill y también de Trevoh Chalobah, que aparecía como un outsider. Para Alonso, el beneficio es doble: por un lado, Palmer venía con problemas físicos durante la temporada y, por otro, Colwill recién estaría volviendo a competir luego de haberse perdido la mayor parte del año por una rotura de ligamento cruzado anterior (ACL).
Después de las no convocatorias de Joao Pedro, Andrey Santos y Estevao por parte de Brasil, todo indica que el grupo de Chelsea que viajaría al torneo se concentraría en James, Marc Cucurella, Jorrel Hato, Enzo Fernandez, Moises Caicedo, Pedro Neto y Nicolas Jackson.
En el caso de Harry Maguire, la sensación era la inversa: el defensor creía que tenía el lugar casi asegurado. Su recuperación de la forma llegó en la segunda mitad de la temporada con Manchester United bajo Carrick, y además había sido citado de nuevo para el último parón internacional. Pero Tuchel decidió ir por otro camino.
Maguire, al final, quedó afuera de manera contundente. El propio DT había reconocido en marzo que el zaguero todavía estaba por debajo en la consideración y que “no había cambiado de idea”. Algunas versiones apuntaron a que el tema del ego podía ser un problema, en el sentido de que el jugador no estaría cómodo con un rol de suplente. Otras explicaron que la preocupación pasaba por su capacidad para jugar y sostener la salida desde atrás.
El día previo al anuncio formal de la lista, Maguire —y parte de su entorno familiar— reaccionó con dureza contra la determinación. “Estaba confiado en que podía haber tenido una participación importante para mi país en este verano por la temporada que he tenido. Me quedé absolutamente impactado y con el corazón roto por la decisión”, publicó en redes, dejando entrever que la exclusión no solo fue un golpe deportivo, sino también emocional.
En contraste, Nico O’Reilly tuvo una temporada para destacar. El joven de 21 años fue la gran revelación de 2025-26 y, desde el sector izquierdo de la defensa de Manchester City, aportó 15 participaciones de gol. Todo indica que esa campaña extraordinaria le permitirá cerrar el año con una meta enorme: llegar al Mundial como lateral izquierdo titular de Inglaterra.
En el otro extremo, Lewis Hall y Myles Lewis-Skelly quedaron afuera de forma sorpresiva. Cualquiera de los dos, en el contexto del debate, podría haber esperado el llamado para competir con O’Reilly por el rol de lateral izquierdo. Ahora, el futbolista de City tendrá la chance de adueñarse del puesto, mientras Djed Spence aparece como el candidato más probable para actuar como alternativa.
Eso sí: la elección tiene un riesgo. O’Reilly es un mediocampista por formación, no un lateral “puro”, por lo que Inglaterra no contará con un lateral izquierdo clásico en el plantel. Spence, en cambio, se siente más cómodo del lado contrario. Tuchel apuesta a que la gambeta le salga bien.
Desde que llegó a la Selección de Inglaterra, Tuchel dejó claro que no tiene miedo de tomar decisiones impopulares si con ellas puede construir un equipo con su visión, capaz de ganar un Mundial. Y en su ciclo, su determinación más grande de manera acumulada hasta ahora parece ser esta convocatoria, precisamente porque define el tono de su gestión.
La pregunta es si se pasó de rosca. Con perspectiva, Tuchel podría terminar siendo el gran ganador de esta selección si el plan funciona. Pero si las cosas salen mal en Norteamérica —y, en términos prácticos, eso sería quedarse corto aunque sea con el objetivo de semifinales o, directamente, de levantar la copa—, el momento en que se confirmó el grupo de 26 quedará marcado como el inicio del problema. Y desde ahí, todo lo demás se leerá en clave de error.
En defensa del DT, hay un matiz importante: el núcleo de jugadores que forman el once inicial más fuerte está. No obstante, aparecen dudas serias sobre la profundidad cuando se mira el banco y la rotación. La ausencia de Jarrod Bowen, el recorte de Palmer, la exclusión de Alexander-Arnold, la salida de Gibbs-White y también el descarte de Wharton y Maguire —entre otros— deja menos alternativas de impacto. En ese sentido, opciones como Jordan Henderson, Spence y Noni Madueke no generan tanto respaldo.
Al menos, la lista evita otra clase de distracción: las discusiones intensas que habían explotado en convocatorias anteriores. Se entiende cuál es el equipo más fuerte, excepto por la zona del 10, donde Bellingham y Rogers podrían compartir rol según el plan de partido. Tuchel habló de “claridad” al confirmar la nómina, y sus selecciones reducen el ruido: no hay pedidos para que Palmer arranque, no aparecen reclamos para que Foden sea dejado afuera porque directamente no está, y tampoco hay debates sobre en qué posición juega Alexander-Arnold. En un Mundial, esa estabilidad mental puede valer oro.
