Por primera vez desde los Juegos Olímpicos de París, “Triple Espresso” vuelve a reunirse dentro de una convocatoria de la selección femenina de Estados Unidos. Ese dato, por sí solo, vuelve especial el último llamado de Emma Hayes: Mallory Swanson, Sophia Wilson y Trinity Rodman regresan al mismo roster, después de que el trío marcara la identidad ofensiva de la USWNT durante el camino al oro del verano pasado, sumando los momentos que definieron el torneo.
Ahora bien, no es un “volver atrás” en sentido literal. Ningún equipo se mantiene igual y el fútbol siempre cambia: los ciclos de Mundial pasan, los de Juegos Olímpicos se van, y la vida también mueve piezas. Sería injusto esperar que la versión exacta que encendió París sea la misma que aparezca ahora. Las tres siguen siendo elementos fundamentales del ataque estadounidense, pero la manera de mostrarse será distinta, porque ellas también son distintas.
La reunión viene cocinándose desde hace 22 meses. En el campamento anterior, Wilson y Rodman habían formado el doble disparo. Esta vez, Swanson entra nuevamente en la conversación luego de su licencia por maternidad y de un regreso progresivo tras el nacimiento de su hija, Josie, el otoño pasado.
Hayes confeccionó una nómina de 26 jugadoras que viajará a Brasil para disputar dos partidos de junio ante la Selecao. Estos encuentros serán una nueva prueba para las futbolistas que buscan ganarse un lugar dentro del núcleo de Hayes de cara a la fase previa del Mundial, que arranca en noviembre. Pero además, servirán para que la USWNT recupere algo que no tuvo en casi dos años: la chance de reconstruir conexiones que alguna vez hicieron a ese tridente tan peligroso frente al arco rival.
Lo que dijo Emma Hayes
En diálogo con la prensa el miércoles, Hayes remarcó la importancia del reencuentro con estas futbolistas. “Ganamos un oro con estas jugadoras: son de altísimo nivel. Pero como equipo tenemos que volver a recrear esas conexiones otra vez, y estoy muy, muy entusiasmada con eso”, sostuvo.
La entrenadora también explicó que el vínculo en cancha no se “copia y pega” desde el pasado. “Este tridente no estuvo junto desde la final del oro olímpico; es mucho tiempo. Y no podemos desperdiciar ni un minuto: tenemos que juntar a las mejores jugadoras con todas las oportunidades que tengamos”, agregó.
Al mismo tiempo, dejó en claro que el regreso no se reduce a poner a las tres adelante y listo. Swanson, como Wilson en el campamento anterior, retorna luego de un proceso por maternidad. Y, en paralelo, la selección siguió evolucionando tácticamente desde entonces.
“Tenés a Mal, que vuelve la última en llegar, y sí: compite y está aportando con Chicago. Pero, como pasó con Sof en el campamento anterior, es tan importante meterlas en el entorno para reconectar con sus compañeras. Eso es solo una parte. Lo otro es que el equipo avanzó en lo táctico. Entonces tenemos que ponerlas al día con eso: tanto con nuestro lenguaje como con el modelo de juego… lo que hacemos con posesión y lo que hacemos sin la pelota”, expresó Hayes.
En caso de que Swanson sume minutos el 6 de junio, se cumplirán 604 días desde su último partido con Estados Unidos.
Hayes explicó que habló con Swanson antes de confirmar su inclusión al campamento y le dio espacio para decidir si estaba lista para incorporarse. “El mensaje fue claro. Ella se siente en un buen lugar: está lista para jugar y para contribuir. Siente que con Josie ya está en ritmo, y hay cosas que a veces no dimensionamos, como los patrones de sueño y de alimentación; tenés que acomodar todo eso. Y sabe que cuenta con todo mi apoyo para lo que necesite. Yo quería traerla a este campamento, pero respeté totalmente si no estaba lista… y al final sí: estaba realmente lista”, dijo.
Triple Espresso: el reencuentro y el contexto del ciclo
La última vez que Swanson, Wilson y Rodman compartieron cancha fue la final por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024. En ese torneo, las tres sumaron 10 goles entre las tres, con Swanson marcando el tanto decisivo en la final ante Brasil. Desde entonces, la USWNT tuvo piezas del “tridente”, pero nunca el tiro completo junto.
Wilson volvió al roster en el campamento previo, después de su licencia por maternidad, mientras que Rodman fue la constante durante buena parte del tramo posterior a los Juegos. Ahora, con Swanson de regreso, el campamento toma aún más peso para un frente ofensivo que no se presentaba junto desde hace casi dos años.
El propio Hayes insistió en que el tiempo sin jugar juntas es un punto a considerar: “No estuvieron juntas desde la final del oro olímpico… y no podemos perder ni un minuto”, repitió, en el sentido de que el objetivo es recomponer entendimientos a la velocidad que exigen los próximos compromisos.
Más allá del tridente: decisiones de roster y competencia interna
La nómina, sin embargo, no está completa con todas las piezas que podrían haber sido parte del plan si la salud acompañaba. Sam Coffey, Naomi Girma y Catarina Macario probablemente habrían sido incluidas si llegaban en condiciones, y las tres siguen siendo futbolistas que pueden pesar en los planes de Hayes para el Mundial.
“¿Pienso que Sam Coffey, Naomi Girma y Cat Macario estarían en este plantel si estuvieran fit y saludables? Sí, porque serían parte. Pero no podés pensar así”, afirmó la entrenadora, dejando una idea central: la disponibilidad manda.
Para Hayes, este recordatorio es clave: la USWNT solo puede convocar a quienes están en condiciones. En ese sentido, la profundidad no es un “extra”; es algo indispensable.
“No creo que exista un momento en el que tengas todo el tiempo a tus mejores, mejores jugadoras disponibles. Por eso importa el desarrollo de todas las demás: las que progresan desde nuestro sistema de selecciones juveniles hacia las mayores…”, sostuvo.
Así aparece Riley Jackson. La volante de 20 años podría haber sido candidata para un esquema Sub-23, pero con Coffey sin disponibilidad, Hayes consideró que Jackson calzaba como otra opción de número 6 para este campamento.
“Creo que Riley Jackson tuvo un arranque tremendo de la temporada y necesitábamos otro número seis que funcione con nuestro modelo de juego”, explicó Hayes.
Para la DT, el caso de Jackson empieza con el balón: no solo lo que hace cuando lo tiene, sino cómo lo controla con calma cuando aprieta el rival.
“Hay algo claro: Riley es una jugadora completa, no hay duda. Puede recibir de espaldas bajo presión y construir desde ahí. Para mí, esa es la calidad número uno. Si querés tener control del partido, tu número seis debe poder hacerlo, y ella puede hacerlo”, señaló.
Jackson se sumó al circuito profesional en 2022, cuando la invitaron a entrenar con North Carolina Courage. Un año después firmó contrato profesional, dejando el fútbol universitario y dando el salto a los 17.
Desde los 14 forma parte del sistema de selecciones juveniles de Estados Unidos y obtuvo su primera convocatoria a la mayor a comienzos de este año. Su debut internacional con la camiseta de la USWNT llegó el 27 de enero, en el 5-0 ante Chile.
“Puede recibir, puede redistribuir. También puede ir a apoyar desde posiciones más bajas y abrir el campo, cambiar el ritmo y cambiar el juego. Todo eso importa muchísimo. Y creo que su inteligencia futbolística es altísima, incluso para su edad. Como dije siempre, para desarrollar equipos competitivos sucesivos no podés desarrollar solo un grupo de jugadoras de 28 a 32 años”, remarcó Hayes.
Que haya tantas mediocampistas válidas no es un problema menor. El desafío aparece cuando hay que recortar ese universo para un plantel de 26.
En los últimos dos años, Hayes trató el mediocampo como una evaluación abierta. Probó sistemas, combinaciones y perfiles distintos, ampliando el banco de alternativas de una forma que ningún entrenador fijo a tiempo completo de la USWNT había hecho antes. En este proceso, dio minutos y convocó a 60 futbolistas diferentes: 44 de ellas en 2025.
En este momento, el mediocampo de la selección sigue apoyándose en la experiencia de Lindsey Heaps y Rose Lavelle. Sam Coffey aparece como el número 6 más claro cuando está en condiciones. Claire Hutton y Lily Yohannes también reforzaron sus argumentos, y este campamento suma una mirada extra con Croix Bethune y Riley Jackson.
Bethune fue elegida por encima de Ashley Sanchez en esta oportunidad. Hayes buscó otro número 10 genuino, especialmente considerando que las cargas de minutos de Lavelle deben administrarse.
“Sabemos que Rose va a jugar, pero hay que manejarla. Entonces optamos por otro 10 auténtico. Y como Ashley Sanchez juega un poco más abierta en Carolina, la decisión se basó en que las cualidades de Croix se ven en los pases en profundidad hacia el área. Su capacidad para encontrar un pase dentro del área penal es una estadística destacada para ella”, explicó Hayes.
En el arco todavía no hay un número 1 definido. Claudia Dickey generó una separación tras jugar la mayor cantidad de minutos en el ciclo, pero Phallon Tullis-Joyce sigue plenamente en carrera. También aparece Mandy McGlynn, guardameta de Utah Royals.
“Quedó claro que creo que Claudia y Phallon arrancaron más rápido, pero pienso que Mandy fue excepcional en los últimos cinco o seis partidos. Está siendo excelente, lo cual es muy bueno. Justamente por eso quiero competencia”, cerró Hayes.
Los tres arqueros suman 22 presencias internacionales en total a nivel carrera: Dickey lidera el grupo con 10, Tullis-Joyce tiene 7 y McGlynn registra 5.
