Con el anuncio de esas salidas, ya son tres los entrenadores de la MLS que quedaron afuera en este período. Orlando City fue el primero en romper el vínculo con Oscar Pareja. Luego se sumó el despido de Marco Donadel en Montreal, después de un arranque de temporada con apenas una victoria. Más tarde apareció el caso de Javier Mascherano, que habría dejado el cargo de manera voluntaria, aunque el motivo se mantuvo como una incógnita.
Entonces, ¿quién podría ser el siguiente? Hay dos puestos que, por ahora, parecen más blindados. En San Diego FC, Mikey Varas atraviesa un momento irregular, pero el club mantiene plena confianza en su idea de juego y en la forma de elegir el plantel. También Phil Neville podría haber despejado dudas: la victoria lograda ante LAFC fue un golpe importante y le dio aire. Aun así, hay varios nombres que sienten que el reloj corre: Bradley Carnell sigue al frente de Philadelphia Union, algo que incluso se considera casi milagroso por la situación del equipo; Sporting Kansas City podría prescindir de Raphael Wicky en el corto plazo; y Greg Vanney también tendría el futuro menos asegurado de lo que le gustaría.
Los ceses de entrenadores rara vez son justos o completamente necesarios. La mayoría de las veces responden a decisiones injustas o a reacciones exageradas. Sin embargo, existen escenarios donde el despido puede explicarse. GOAL repasa, en este caso, algunos bancos de la MLS en los que el calor parece estar subiendo.
Philadelphia Union: el ruido alrededor de Carnell
Carnell recibió críticas por no “soltar el freno” con Cavan Sullivan, pero no es el único punto flojo. En términos futbolísticos, Philadelphia luce desordenado de punta a punta. El club dejó salir a algunos de sus jugadores más importantes y no logró reemplazarlos con jerarquía suficiente. Además, los problemas institucionales también consumen energía: hay escándalos fuera de la cancha y una investigación abierta por la MLS que afecta el día a día. En este contexto, el hincha no encuentra mucho para rescatar de la Union.
Si bien Carnell no sería el único responsable de la situación, su labor en el banco tampoco ayuda. El equipo ganó apenas una vez en el campeonato y en los otros seis partidos perdió. Solo un club convirtió menos goles en el torneo. Es cierto que una victoria ante Montreal le permitió ganar tiempo, pero el presente deja la sensación de que Carnell está a una derrota de que todo se termine.
Sporting Kansas City: Wicky y la falta de identidad
En Sporting KC el arranque parecía más favorable. La dirigencia acertó con una elección inteligente al incorporar a David Lee para liderar el área de operaciones futbolísticas. Lee venía de conseguir resultados valiosos en NYCFC. En cuanto al entrenador, Raphael Wicky no era exactamente un nombre empapado en la MLS, aunque sí contaba con un historial de trabajo que inspira confianza y transmitía la idea de que podía armar un equipo.
Al menos, en la teoría. Si hay un técnico con capacidad de MLS dentro de ese cuerpo, todavía no terminó de aparecer. Sporting Kansas City siempre se sintió como un proyecto, y Wicky no logró demostrar que pueda construir una identidad clara. Como pasa con Carnell, hay factores en contra: el plantel de Kansas City es demasiado flojo en términos generales y le falta experiencia. Aun así, el problema principal es que Wicky no consigue darle una marca al equipo. Por eso, un cambio podría volverse necesario.
San Luis City: buenas señales defensivas, problemas arriba
Para Damet, la parte positiva es que St. Louis muestra un rendimiento defensivo bastante aceptable. Con nueve goles concedidos en siete partidos, no es un número ideal, pero tampoco es un descalabro: se ubica en la zona media del campeonato. Si se suma que el equipo ya enfrentó a San Diego, LAFC y Seattle, el panorama defensivo no luce tan mal.
De todas formas, hacia adelante aparecen problemas grandes. St. Louis apenas consiguió seis goles en toda la temporada y tres de ellos llegaron en un mismo juego. La lectura es directa: al equipo le falta una opción de ataque confiable y constante. Marcel Hartel tiene recursos para lastimar, pero no parece un goleador nato. Simon Becher fue utilizado como delantero en las últimas fechas, aunque todavía no logra convencer. Damet puede tener sus quejas, pero igual necesitará ideas propias para modificar el rumbo.
Austin: Estevez no está en peligro real
Sería una determinación demasiado dura. Austin el año pasado estuvo por encima de lo esperado, y Estevez lo condujo hacia una ubicación respetable en la postemporada después de que su delantero estrella se rompiera el ACL. El equipo llegó condicionado y, aun así, respondió. Ese antecedente debería darle margen como para aguantar un tramo complicado. Y, en efecto, Austin atraviesa un momento pobre: suma cinco partidos sin ganar y le cuesta generar ideas ofensivas. Sin embargo, hay señales para pensar que la situación puede mejorar.
Algunos nombres importantes estarían volviendo desde lesiones. El lugar de Estevez puede estar “caliente”, pero no hay indicios de un riesgo inmediato real. Por ahora, no parece que su continuidad esté en juego.
Greg Vanney: resultados recientes, pero dudas persistentes
Vanney es otro que se vio favorecido por los últimos resultados. El triunfo 2-1 en condición de visitante ante Austin mejoró la imagen, aunque fuera de ese partido el equipo se mantiene como un conjunto bastante parejo, sin demasiado brillo. Los hinchas seguramente vuelvan a señalar la lesión de Riqui Puig: el español tuvo que pasar por una segunda cirugía en el mismo cuádriceps después de romperse el ACL en los playoffs de 2024. Pero tal vez la realidad sea que el plantel, de algún modo, tiene que funcionar aun sin su figura. Incluso, podría pensarse que Puig ya no regresará al ciento por ciento, o que directamente su futuro estaría lejos del club.
En todo caso, el entrenador no ha hecho de su ausencia un argumento y siempre intentó trabajar con lo que tiene. Como contrapartida, la dirigencia le dio talento real durante este mercado de pases. Aun así, hasta ahora no logró que las incorporaciones rindan como se esperaba. Mientras el equipo permanezca como candidato a meterse en playoffs por la mínima, Vanney tendrá trabajo. Pero si llega una racha negativa, las preguntas podrían volverse serias.
