La selección femenina de Estados Unidos (USWNT) afrontó el martes un partido de la fase de grupos con una rotación total: dejó atrás a su equipo titular habitual y presentó un XI completamente nuevo, a tan solo tres días de haber jugado contra Japón. En esta ocasión, el promedio de partidos internacionales (capítulos) de las futbolistas que arrancaron fue de 23,9, una diferencia enorme frente al fin de semana, cuando el mismo promedio del once inicial había sido de 56,3.
Datos clave
- EE. UU. cambió de manera total su XI titular, con un promedio de 23,9 caps antes del partido.
- Japón aprovechó errores en la salida y fue el primero en marcar en el inicio del juego.
- Fue la primera vez en 25 encuentros que la USWNT se fue al descanso perdiendo.
- Con 30 minutos por jugar, Hayes realizó cambios de peso: entraron Sophia Wilson, Trinity Rodman, Gisele Thompson y Tierna Davidson.
- Davidson volvió tras más de 13 meses y generó peligro al atacar el espacio detrás de la línea alta japonesa.
- El lunes/fin de semana dejó un mensaje: el foco de Hayes estuvo en la mejora, no solo en el resultado.
Rotación y lectura del DT: de la idea a la adaptación
Tras el encuentro, la entrenadora Emma Hayes explicó que, para medir avances, miró hacia el partido de Japón del año anterior, cuando también le tocó convivir con un grupo con menos experiencia. En esa línea, sostuvo que el equipo dominó “muchas cosas buenas”, aunque no logró el “toque” decisivo. A la vez, marcó un contraste: si ganas el primer partido, el siguiente se vuelve un desafío distinto, porque el rival ajusta y te obliga a repetir con mayor precisión.
Hayes también remarcó el mérito del rival: Japón es un seleccionado de primer nivel, por lo que consideró que hay que darle crédito por lo que hizo en el partido.
Lluvia en Lumen Field y gol temprano de Hamano
Con lluvia en Lumen Field, el equipo estadounidense se complicó en la circulación desde el arranque: sobre todo en el control del balón, se enredó y tomó decisiones que dieron ventajas. Japón castigó esos desacoples casi de inmediato. Aunque la USWNT tuvo bastante protagonismo durante el primer tiempo —llegó a controlar el 66% de la posesión y manejó gran parte de la etapa—, la efectividad del rival fue la que definió el rumbo.
La primera conquista llegó para Japón: Maika Hamano dejó atrás a Lilly Reale y resolvió con precisión por el palo cercano, venciendo a Phallon Tullis-Joyce.
De esta manera, Estados Unidos cortó una racha histórica: por primera vez en 25 partidos, se fue al descanso perdiendo. Hayes subrayó que las condiciones de Seattle tuvieron un papel clave para que el equipo estadounidense atraviese una prueba distinta, con un contexto que obliga a adaptarse.
En esa misma línea, la DT dijo que poder manejar ambientes diferentes —patrones climáticos variados— y lo que viene después con el cambio de altitud, forma parte de la preparación para torneos grandes. Para Hayes, este tipo de contextos no solo sirven como experiencia, sino como ensayo para lo que se aproxima.
Cambios con 30 minutos para dar vuelta el trámite
El segundo tiempo siguió una dinámica parecida hasta que Hayes decidió mover el banco con 30 minutos restantes. En ese momento entraron Sophia Wilson, Trinity Rodman, Gisele Thompson y Tierna Davidson. Poco después, se sumó un ajuste adicional: Lindsey Heaps reemplazó a Lily Yohannes, buscando mejorar la conexión en el mediocampo y el ritmo del equipo.
Tierna Davidson, que regresó por primera vez en más de 13 meses tras una cirugía de ligamento cruzado anterior (ACL), impactó de inmediato. Se dio el lujo de meter un pase medido, con la fuerza y el peso exactos, para atacar el espacio detrás de la línea alta de Japón.
Davidson, ya en la transmisión posterior del partido, expresó la alegría de volver a compartir cancha con ese grupo de jugadoras. También dejó un mensaje que apuntó al proceso: aunque no se sienta perfecta en todo, destacó la capacidad del equipo para “levantarse” y responder en cada rincón del campo.
El cierre de la serie: Japón otra vez el viernes
La USWNT volverá a enfrentarse a Japón el viernes para terminar la serie de tres encuentros. En la previa del nuevo cruce, el objetivo pasa por responder con una versión distinta a la mostrada en el partido del martes, sobre todo en la manera de resolver en momentos clave.
Hayes remarcó que, más allá del resultado del segundo amistoso, su preocupación principal está puesta en la mejora: sostuvo que el equipo estuvo cómodo con la pelota y que logró romper la presión en varios tramos. Sin embargo, reconoció que faltaron detalles, y planteó que no alcanza con mirar el marcador como único indicador. “Si solo miramos el resultado”, Japón ganó y la USWNT perdió, pero insistió en que el análisis tiene que ser más profundo.
Calificaciones del plantel (Lumen Field)
Phallon Tullis-Joyce (3/10): No fue un día sencillo para la arquera, porque encajó el gol. Además, no se la vio fina con los pies, un punto sobre el que Hayes viene insistiendo para que mejore.
Emily Sams (5/10): Se fue metiendo con el correr de los minutos, pero en el primer tiempo se excedió en complicar situaciones: tomó demasiados toques y se terminó alejando de la fluidez que el partido pedía.
Emily Sonnett (6/10): Le costó mantener al bloque defensivo sincronizado, aunque en comparación con otras compañeras sí tuvo mejor manejo del balón pese a la presión alta de la línea ofensiva japonesa.
Avery Patterson (6/10): Fue la principal amenaza ofensiva por la banda en el primer tramo y aportó buenos centros. El problema fue que Estados Unidos no pudo conectar con claridad en la culminación de esos envíos.
Lilly Reale (4/10): Un deslizamiento o mala ejecución en el arranque terminó costándole caro al equipo, porque derivó en el gol temprano que recibió la USWNT. Además, Reale tuvo demasiados toques y le costó la distribución simple desde el fondo.
Claire Hutton (7/10): La capitana, con 20 años, aportó muchísimo en el mediocampo, aunque no alcanzó para mantener del todo las líneas conectadas. Cuando aceleró y siguió en movimiento con la pelota, encontró réditos: se vio su sociedad con Olivia Moultrie y Lily Yohannes en toques rápidos del estilo “uno-dos”.
Lily Yohannes (5/10): En el primer tiempo no recibió la pelota con la frecuencia necesaria y en la segunda etapa tampoco logró hacerse con protagonismo. En la lectura del partido, pareció sentirse más cómoda cuando Lindsey Heaps, su compañera, está en el centro.
Olivia Moultrie (6/10): Fue efectivo cuando alternó posiciones por fuera y en altura, metida en la línea ofensiva. Generó un buen volumen de situaciones en el último tercio, y su “magia” se explicó por el trabajo de pies y por su manera de cuidar la pelota. En el complemento se fue metiendo más en el partido.
Jaedyn Shaw (7/10): Aunque no marcó, tuvo chispa en su forma de moverse: se vio su interacción para intercambiar con Ally Sentnor, presionar alto y luego bajar para funcionar como un “10”. Su capacidad de aguantar la pelota será clave, porque no son muchas las jugadoras que lo hacen con la misma calidad.
Ally Sentnor (7/10): Su compromiso defensivo es suficiente para sostener su lugar en la conversación hacia un Mundial. Estuvo cerca de convertir y fabricó situaciones, pero no pudo romper una defensa japonesa bien compacta.
Emma Sears (5/10): Por velocidad y carácter ofensivo, su rol debería haber aparecido con más frecuencia. Tuvo algunas arrancadas filosas, pero recibió poco balón y le costó sostener la conexión con Sentnor y con el mediocampo.
Emma Hayes (5/10): Fue una derrota dura, aunque el balance del encuentro también puede leerse como un “buen” tropiezo si se considera el objetivo de prueba. Hayes probó y puso en cancha un equipo nuevo, lo cual quizá permitió responder preguntas internas. Aun así, encajar un gol y perder un partido después de una racha de 10 triunfos seguidos deja un sabor amargo.
Entradas desde el banco
Trinity Rodman (6/10): Cada vez que suma minutos, está más cerca de consolidar el rol que se le viene asignando dentro del funcionamiento del equipo.
Sophia Wilson (6/10): Todavía busca alcanzar su mejor nivel, pero logró algunas corridas importantes hacia la espalda. Desde el banco no cambió demasiado el estilo en ataque, aunque cada minuto en esta etapa de construcción tiene valor.
Gisele Thompson (6/10): Se mostró como una atacante creativa y rápida, con lectura de wing y de lateral ofensiva. Mantuvo a sus rivales bajo control, se enfocó en las carreras de recuperación y en mantenerse unida al equipo en el momento de presionar.
Tierna Davidson (6/10): Resulta difícil creer el tiempo que estuvo afuera: su calma y su manera de ubicarse atrás transmitieron sensación de continuidad, como si no hubiese perdido el paso.
Lindsey Heaps (7/10): En el primer tiempo se extrañó su liderazgo, sus pases rápidos y su voz en el medio. En el complemento tomó el partido con otra intensidad y entró para acelerar la dinámica del equipo.
Jameese Joseph (5/10): Ingresó bastante tarde y buscaba un impulso en la ofensiva, pero no llegó a ver suficiente balón como para influir en el desarrollo.
