Los Spurs llegaron a los octavos de final de la Champions League tras un tramo de Europa League que terminó en gloria en 2025, en el marco de un cierre de época que cortó una espera de 17 años sin grandes trofeos bajo la conducción de Ange Postecoglou. Sin embargo, la ilusión continental duró poco: en esta temporada, el equipo quedó eliminado contra el Atlético de Madrid, uno de los pesos pesados de La Liga.

Mientras en lo internacional aparecía una distracción breve ante las dificultades del torneo local, el momento resultó resbaladizo para salir del fondo. El descenso al puesto 17 de la tabla de la última edición ya era un síntoma preocupante, pero el panorama podía empeorar todavía más de cara a los siguientes doce meses.

El cambio de DT y el margen de maniobra

Luego del pasaje por Thomas Frank e Igor Tudor, el mando ahora quedó en manos del entrenador Roberto De Zerbi, ex Brighton y Marsella. El problema es que el tiempo no sobra: con solo seis partidos por delante, deberá instalar su idea futbolística y, a la vez, encarrilar el rumbo para dar vuelta la situación.

El equipo se encuentra metido de lleno en la zona de descenso de la Premier League. Y en ese escenario, cualquier caída final suele acelerar un “fogueo” de talentos: el riesgo es que se desarme la base con un eventual firesale de jugadores importantes. Con ese contexto, surge la pregunta inevitable: ¿cuánto tarda un club que alguna vez fue candidato a pelear campeonatos en volver a instalarse en la pelea por los puestos de arriba?

Cuánto tardaría una reconstrucción

Cuando esa cuestión se le planteó al ex arquero de la selección de Estados Unidos Friedel, en medio de la atención que también reciben las chances del Arsenal en la pelea por el título —con una ventaja que, según se comenta, se fue estirando en las últimas semanas— el ex futbolista de Tottenham dejó una idea clara: para levantar un proyecto hace falta tiempo, pero para destruirlo alcanza mucho menos.

“No voy a decir el nombre, pero escuché a alguien que respeto muchísimo en el fútbol que hizo un comentario: ‘Para construir algo en un club de fútbol puede llevar más de una década, pero para desarmarlo se necesitan solo dos años’”, expresó Friedel.

Luego agregó que, aun con la posibilidad de una recuperación rápida gracias a mecanismos económicos como los pagos por “paracaídas”, el camino hacia la estabilidad es largo. Puso como referencia a Aston Villa y sostuvo que, en la práctica, el tiempo mínimo para un relanzamiento serio sería de al menos tres temporadas: primero, conseguir el ascenso; después, consolidar el plantel y asegurar la permanencia en la Premier League. En esa línea, remarcó que, por tamaño e historia, Tottenham puede hacerlo, aunque no sería inmediato.

La presión por mantener el “estatus”

Aun si la recuperación se considera “posible”, la realidad indica que los Spurs están en riesgo de perder la jerarquía que los mantiene entre los grandes del fútbol inglés y europeo. En esa misma línea, otro ex jugador del club, Bobby Zamora, advirtió que sostener el “estatus de los grandes seis” puede depender de un umbral: un par de temporadas sin entregar rendimiento se puede tolerar, pero al tercer año ya no hay margen.

“Para un equipo como Tottenham, creo que solo podés estar ‘por debajo del radar’ durante dos años. En el tercer año tenés que entregar algún tipo de rendimiento. Tenés que estar en el top seis y, además, verse de forma consistente como un equipo que realmente está ahí”, señaló Zamora.

Después sumó el costado emocional y el clima interno: “Tengo muchos amigos que son hinchas de Spurs y están desesperados, les está pasando factura desde hace el último año. No pueden creer lo que está pasando”.

El descenso como gran “shock”

Gus Poyet, otro hombre con vínculo profesional con Tottenham por su etapa como futbolista, fue consultado por el tamaño del golpe que podría representar un descenso. En su visión, el impacto podría incluso superar un episodio ya histórico: el título logrado por Leicester.

“Buena pregunta. Yo diría que sí, que sería más grande, y no quiero quitarle mérito a Leicester. Leicester tuvo, creo, un factor clave de impulso. Leicester era lo que solemos decir entre entrenadores: cuando el equipo tiene momentum, cuando los jugadores están motivados, cuando creen en lo que hacen, se juntan y pasa algo. En ese momento te imaginás: ‘van a perder, van a perder’… y no pierden. Y cuando ganan seguido, se les prende la mecha del campeonato, y quieren ganarlo”, explicó.

Y continuó con la comparación puntual con Tottenham: “Pero esto es distinto y es malo, porque yo siento que Spurs quiere ser un club bueno, con cierto nivel. Yo estuve en el entrenamiento de antes y en el estadio de antes. En infraestructura, se fueron al máximo: el centro de entrenamiento y el estadio son absolutamente increíbles. Y después de haber hecho eso, la posibilidad de irse a la categoría de abajo es enorme. Es ‘wow’”.

La situación deportiva y el calendario

En la tabla, Tottenham tiene solo dos puntos para recuperar y salir de la zona de descenso. Aun así, el dato que agrava todo es el rendimiento: el equipo lleva 14 partidos de Premier League sin ganar, y todavía no saboreó un triunfo en el máximo circuito durante 2026.

El plantel todavía tiene compromisos grandes en el horizonte, incluyendo un viaje a Wolves y un partido en casa ante Leeds. Pero el foco inmediato está puesto en la próxima fecha: el sábado, Tottenham recibirá a Brighton, un rival que llegó con una racha de resultados impecables en sus últimos tres encuentros, llevándose los seis puntos.

Por eso, el mensaje para el cierre del semestre es claro: el equipo necesita oxígeno rápido para que el nuevo ciclo con De Zerbi no sea solo un cambio de nombre, sino una reversión real en la pelea por la permanencia.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.