En el mercado de pases hay operaciones que salen bien para todas las partes, pero también abundan los casos en los que, al menos uno de los clubes —e incluso el propio jugador— termina preguntándose qué habría pasado si se tomaban decisiones distintas durante la negociación. El verano suele estar lleno de esos “hubiera sido” que quedan flotando en el aire.

En esa línea, el objetivo es identificar quién se quedó con el mejor balance de cada gran movimiento antes incluso de que las incorporaciones se presenten formalmente. A lo largo de la ventana de verano, se irán evaluando las operaciones que se van cerrando, con el foco puesto en los grandes ganadores y los perdedores de la temporada de transferencias.

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Newcastle: un giro poco oportuno

Para los Newcastle, aparece un cambio de enfoque que deja sabor a poco. El club peleó con uñas y dientes para retener a Alexander Isak el verano pasado, antes de terminar permitiéndole, con retraso, su llegada a Liverpool. Aunque suene triste, la lectura es que habría convenido ceder mucho antes: dejarlo ir apenas Isak presentó el pedido de transferencia. La interrupción que generó el delantero sueco terminó sin favorecer ni al entrenador Eddie Howe ni a sus futbolistas.

Con ese antecedente, los Magpies se movieron rápido para desprenderse de otro atacante que no estaba del todo asentado y, además, lo hicieron por un monto que se considera muy bueno. Gordon es un extremo/atacante trabajador, con talento y versatilidad, pero no hay evidencias —ni a nivel de club ni con la selección— que indiquen que valga £69m.

El desafío ahora para Newcastle es invertir ese dinero con inteligencia, sobre todo porque se entiende que desperdiciaron lo que obtuvieron por Isak y que este verano no será sencillo atraer figuras de primer nivel. Además, el club ya no puede ofrecer fútbol de Champions League a posibles refuerzos. La combinación de ese contexto con el magro 12° puesto en la Premier League y con el interés de Gordon de seguir el camino que marcó Isak, dejando el St. James’ Park, funciona como un indicio de que Newcastle dejó de ser un competidor serio para la élite inglesa, en un escenario donde los dueños sauditas aparecen cada vez más desinteresados.

Calificación: B-

Barcelona: una inversión que preocupa

Para Barcelona, el movimiento es una señal que genera inquietud. El club no viene en condiciones de desembolsar grandes sumas de dinero desde hace un tiempo, debido a problemas —muy conocidos— para ajustarse a las estrictas normas financieras de LaLiga. En ese contexto, no deja de preocupar que, una vez ordenada la situación, el primer gran gasto sea un desembolso de €80m por Gordon.

El extremo inglés, sin dudas, puede ser un aporte útil. Puede desempeñarse en prácticamente cualquier posición del frente de ataque y además tiene un perfil de presión muy marcado —a diferencia de Marcus Rashford—, por lo que es entendible que Hansi Flick haya dado el visto bueno para su llegada. Sin embargo, no se puede ocultar que Barcelona pagó de más.

Se admite que Gordon podría tener un buen Mundial, lo que haría que el precio parezca más razonable. También se señaló que el jugador anotó 10 goles en esa Champions League de la temporada en curso, aunque seis de esos tantos fueron ante Qarabag y Union Saint-Gilloise, y la mitad llegó desde el punto penal. En cambio, los 12 goles en sus últimos 60 partidos de Premier League se consideran un indicador más realista del rendimiento que la hinchada podría esperar del nuevo refuerzo.

En síntesis: si bien es probable que Gordon le dé a Flick lo que busca en un extremo, y además estará con un salario menor que el de Rashford, el planteo es que había opciones con mejor relación costo-beneficio. Esa lectura lleva a concluir que Barcelona vuelve a tener dinero, pero también vuelve a cometer errores: más dinero que sentido.

Calificación: C+

Gordon: el sueño hecho realidad (pero con presión)

Para Gordon, la transferencia se describe como “lo que están hechos los sueños”. Aun con actuaciones irregulares en la Premier League, especialmente en los últimos dos años, el jugador logró el salto a un grande al que venía apuntando hace tiempo. Él mismo reconoció que tuvo la cabeza influenciada por vínculos previos con Liverpool, club de su ciudad natal, al que además apoyaba desde chico. Incluso, en un primer momento parecía que el camino lo iba a llevar a Bayern Múnich durante este verano, pero los bávaros se frenaron por el precio que se pedía.

Ese es, justamente, el gran reto que le queda por delante. La posible llegada de Julian Alvarez podría quitarle un poco de atención, pero Gordon igual va a quedar bajo una presión enorme para justificar la cifra: Barcelona no pagó €80m para contar con un jugador de rotación.

El futbolista deberá demostrar que está listo para ser titular en un equipo repleto de estrellas, y eso no será sencillo. Para graficarlo, se recurre al caso de Rashford: pese a que en su temporada de debut en Barcelona sumó 28 goles y asistencias en conjunto, hoy aparece como un jugador que en el Camp Nou ya figura como prescindible.

Aun así, Gordon seguramente no termina de creer su suerte: pasará de jugar con Anthony Elanga a formar dupla/línea en el mismo equipo con Lamine Yamal.

Calificación: A

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.