La “revolución INEOS” en Old Trafford entra en una etapa todavía más dura y con más filo. Con el objetivo de adelgazar un plantel de Manchester United que consideran sobredimensionado, el dueño británico Jim Ratcliffe habría puesto la mira en sacar a alguien que, en su evaluación, no está a la altura del proyecto: Manuel Ugarte. El nombre aparece como prescindible tras observar el último tropiezo del equipo, una derrota 2-1 ante Leeds United, en un partido que dejó dudas tanto por la intensidad como por el nivel colectivo.
Ratcliffe estuvo presente en el palco de directivos y siguió de cerca el rendimiento del equipo. Su lectura, de acuerdo con lo que trascendió, fue negativa: no habría encontrado la chispa ni la calidad técnica que espera de una inversión de 51 millones de libras (unos 69 millones de dólares). Ese mal impacto habría sido tan contundente que, ya con el verano en el horizonte, habría dado la orden para que el área de reclutamiento empiece a escuchar ofertas apenas se abra la ventana de pases.
La expectativa con Ugarte venía alta. En 2024, el club había desembolsado una cifra importante para traerlo desde Paris Saint-Germain, bajo la idea de reforzar el corazón del mediocampo. Sin embargo, con el correr de los meses, se habría agotado el margen de paciencia: pese a algunos destellos, lo que no aparece de forma sostenida es la regularidad necesaria para consolidarse en una zona tan exigente y tan determinante como la del mediocampo de United. Esa falta de continuidad terminó pesando más que los momentos puntuales.
El partido contra Leeds fue, en la lectura interna, el último eslabón de una cadena de actuaciones flojas. En parte de la hinchada comenzó a instalarse una preocupación particular: cuando Ugarte arranca como titular, el rendimiento del equipo no termina de encontrar la estabilidad que se busca. Dentro del club, el desempeño del fin de semana habría actuado como “la gota que colma el vaso” para quienes toman decisiones, y el mensaje desde la dirigencia sería directo: el Manchester United que viene apunta a una exigencia total y a consecuencias inmediatas cuando el nivel no acompaña.
Este movimiento se imagina como el primero de varios dentro de un verano pensado para grandes depuraciones. La idea detrás del recambio sería liberar espacio en el presupuesto para incorporar jugadores que encajen mejor con la visión de largo plazo: un equipo con más velocidad, más solidez y una versión más resistente durante todo el año. En ese contexto, no se trataría solo de “vender por vender”, sino de reordenar el plantel para que el funcionamiento y la competitividad se ajusten al plan.
Además, la salida de futbolistas que cobran alto y no rinden al nivel esperado permitiría reconfigurar la estructura salarial. El objetivo sería reinvertir parte de lo que pueda dejar la transferencia de Ugarte en piezas con mayor hambre de competencia, capaces de adaptarse y crecer con el proyecto. En las últimas horas, también comenzaron a circular nombres vinculados con el Red Devils: aparecen Elliot Anderson, de Nottingham Forest, Carlos Baleba, mediocampista de Brighton, y Adam Wharton, figura de Crystal Palace, como alternativas que podrían encajar en la búsqueda de un mediocampo más activo.
De cara a la campaña 2026-27, United ya estaría mirando el mercado con la intención de construir una zona media más dinámica. Aunque Ugarte todavía podría tener minutos en los últimos partidos de la temporada, su horizonte inmediato, según lo que se comenta, estaría lejos de Manchester. En ese sentido, Galatasaray sería quien llevaría la delantera en el interés por el jugador, mientras el club inglés acelera decisiones para el armado del plantel.
Por último, el contexto competitivo también condiciona todo: United sigue con la necesidad de asegurar la clasificación a la Champions League, y cada actuación en lo que queda del certamen será observada con lupa por Ratcliffe. El dueño, con el plan de verano en marcha, estaría dispuesto a avanzar con determinación y a ejecutar los cambios lo antes posible, incluso si eso implica cortar procesos que parecían tener margen.
