La lucha por el título en la Premier League se volvió más abierta para Arsenal, que sufrió un golpe duro en el tramo final del certamen: encadenó dos derrotas consecutivas por 2-1 ante Bournemouth y Manchester City. Con esos resultados, el equipo de Mikel Arteta dejó de liderar y cayó al segundo puesto, quedando por detrás de los dirigidos por Pep Guardiola en la tabla por diferencia de goles. En este contexto, con el sprint final acercándose, los Gunners tendrán un compromiso clave en casa: este sábado deberán recibir a Newcastle United para sostener viva la ilusión de campeón.
Saliba marcó el mensaje: calma y “morir en la cancha”
William Saliba, zaguero central francés y una de las piezas centrales del fondo, utilizó el sitio oficial del club para insistir en que el plantel tiene que dejar todo dentro del campo para que la temporada no se apague en el momento decisivo. Aun con el bajón reciente, el defensor remarcó que la pelea por el título todavía está lejos de cerrarse, siempre y cuando el equipo se mantenga sereno y concentrado bajo presión.
En esa línea, Saliba pidió un enfoque implacable para jugadores y cuerpo técnico, y dejó una frase que funcionó como consigna: “Creo que necesitamos estar tranquilos. También tenemos que ‘morir en la cancha’, porque ahora es cuando hay que salir a jugar. Tenemos que hacerlo ya: están los hinchas, el equipo, el staff, todos. Si no, después es tarde”.
Luego amplió la idea con un argumento más de mentalidad: “Cuando termina la temporada, ya es tarde; el trabajo real empieza recién en la siguiente. Es ahora. Hay que darlo todo y sostener esa intensidad hasta el final. El último partido queríamos ganarlo, pero no se pudo. Aun así, esto no está terminado. Ahora conocemos lo que viene y también lo que tenemos que hacer si queremos ganar la liga. Hay que arrancar el sábado”.
La obsesión por el primer título y el peso del “22 años”
La sequía de Arsenal sin ganar la Premier League desde 2004 se convirtió, para Saliba, en una necesidad casi personal. El defensor reconoció que se permite soñar con levantar trofeos grandes y que ese anhelo se le cruza en la cabeza en cada etapa del camino. Además, recordó que en cada una de sus temporadas en Inglaterra terminó como subcampeón, y planteó esta campaña como un momento definitorio, tanto para él como para el grupo.
Sobre la presión mental que viene acumulando el equipo y lo que significa cortar el largo bache del club, Saliba también sostuvo: “Tenemos una presión linda con nosotros. Cuando jugás al fútbol, querés jugar este tipo de partidos. Estamos preparados para eso”.
Después agregó el costado emocional del objetivo: “Cuando estás tan cerca de cumplir tus sueños, a veces, cuando dormís, lo pensás. Nosotros tenemos Champions League, Premier League… entonces, claro, no podés pensar en otra cosa. No hemos ganado la Premier League desde 2004. Hace mucho. Significa muchísimo para nosotros y para mí en lo personal”.
Y cerró con una convicción fuerte: “Llevo cuatro años acá y siempre terminé segundo. Si este año cambiamos eso, va a ser un éxito enorme para el club y para mí. Estoy seguro de que lo vamos a lograr”.
El desafío ante Newcastle y el sprint de cinco partidos
De cara a la fecha, Arsenal necesita cortar la racha negativa que lo dejó con dos derrotas seguidas. Este sábado se medirá con Newcastle United, un rival que históricamente le ha costado en el Emirates Stadium. De hecho, los visitantes llegan con un dato que marca un antecedente a favor: no ganan en sus últimas 13 salidas contra Arsenal en ese escenario.
Sin embargo, el presente inmediato de los Gunners obliga a mirar con lupa. En todas las competencias, el equipo viene de perder cuatro de sus últimos seis partidos, lo que disparó el análisis y la exigencia tanto desde la tribuna como desde el entorno futbolero. En ese marco, el duelo con Newcastle aparece como la puerta de entrada a un tramo decisivo: para Arsenal será el comienzo de una seguidilla de cinco compromisos en la que deberá sostener la solidez defensiva para no perder terreno frente a Manchester City, que se mantiene como un rival implacable en la pelea por la cima.
