Wayne Rooney dejó una lectura dura sobre Liverpool: entiende que el desgaste propio de la élite empieza a pasarle factura a sus principales referentes, con Mohamed Salah (33) y Virgil van Dijk (34) como líderes centrales del vestuario. Para el exdelantero, esa merma en el rendimiento —y, sobre todo, en la capacidad de imponer condiciones— termina impactando en el resto del plantel, porque se hace más difícil que los más jóvenes den un paso al frente y ocupen el lugar de mando.

Rooney y la idea central: la edad cambia el cuerpo… y también el liderazgo

En su análisis, Rooney marcó una relación directa entre edad y exigencia física. Sostuvo que, con el paso del tiempo, “las piernas van”, y que esa situación se habría reflejado en la temporada de Salah y también en la de van Dijk. Aunque el defensor holandés sigue siendo una referencia de presencia —acumula 51 apariciones en el curso—, el exjugador considera que no está sosteniendo el nivel dominante de campañas anteriores.

Además, el exdelantero trazó un paralelismo con la dinámica interna que suele aparecer cuando los líderes tradicionales ya no están en su mejor versión. En ese escenario, se vuelve más trabajoso que el resto del equipo “marque territorio” y construya autoridad propia dentro del grupo.

Rooney lo explicó con un argumento que busca impactar en el fondo del asunto: la dificultad de “dejar huella” cuando los referentes siguen siendo los que cargan con el liderazgo. En su visión, van Dijk probablemente no se vaya del club en el corto plazo, pero remarcó que ya se vio en el fútbol qué ocurre cuando un jugador permanece demasiado tiempo en un contexto donde el rendimiento deja de ser el de antes.

El contexto del vestuario: por qué importa que los líderes sigan siendo “dominantes”

La lectura de Rooney no se reduce a una evaluación individual de Salah o van Dijk. La clave está en la transición que atraviesa Liverpool: mientras el club intenta ordenar su estructura para lo que viene, sus figuras más visibles son las que, por edad y carga física, podrían no estar aportando la misma influencia que en períodos previos.

En ese sentido, el mensaje del exdelantero también funciona como advertencia táctica y emocional. Si la autoridad que emiten los líderes se debilita —aunque sea parcialmente— el equipo necesita acelerar el proceso de recambio de roles: que otros jugadores tomen decisiones, asuman responsabilidades y sostengan el nivel competitivo sin depender tanto de la “vía segura” de siempre.

  • Rooney considera que Salah vive una caída vinculada al desgaste de la élite.
  • También entiende que van Dijk no está al mismo estándar que en temporadas anteriores, pese a mantenerse como titular y figura con 51 presencias.
  • Advierte que, si los líderes no están en su mejor versión, se complica que los demás se conviertan en autoridad real.

Su propia experiencia como espejo: cuando el rol cambia, cuesta aceptarlo

Rooney agregó un componente personal: al hablar de su salida de Old Trafford con 31 años, explicó la dificultad de aceptar un rol reducido. Usó como referencia un momento particular de su carrera, cuando Zlatan Ibrahimovic llegó al equipo y él dejó de jugar con continuidad. En lugar de esperar un cambio gradual, contó que decidió marcharse porque entendió que su deseo de estar en cancha chocaba con la nueva situación.

El exdelantero sintetizó esa etapa con una idea contundente: para un futbolista, lo más difícil suele ser comprender que quizás ya no está al nivel de antes. En su caso, lo vivió en el momento en que llegó Ibrahimovic y él no tenía minutos; quiso jugar y por eso tomó la decisión de irse, en vez de adaptarse a un rol menor.

Final de temporada y próximos desafíos: el choque con United y el “después de Salah”

Liverpool, de cara a las últimas semanas del curso, tendrá que administrar dos frentes a la vez: la incorporación de nuevas figuras con responsabilidades de liderazgo y la despedida emocional de Salah. El extremo continúa fuera por lesión, pero se espera que regrese para un cierre especial: un último adiós que funcione como punto final de una etapa.

Mientras tanto, el desafío inmediato es de alta presión: este domingo 3 de mayo, el equipo afronta un partido clave de Premier League ante United. En ese encuentro, la atención estará puesta en la solidez defensiva de van Dijk, porque Rooney cree que el nivel del capitán no está siendo el mismo que en campañas anteriores y, por ende, su capacidad para sostener el rendimiento bajo exigencia será determinante.

De aquí al futuro, la gran pregunta es si Liverpool podrá sostener su competitividad con la adaptación de sus veteranos —en especial van Dijk— o si será necesario acelerar la renovación del plantel para no perder filo. El “post-Salah” aparece como un cambio de era, y el modo en que el equipo responda en este tramo final puede marcar el rumbo de la reconstrucción.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.