Michael Carrick debutó como entrenador interino en Old Trafford con una victoria contundente sobre Manchester City, y además su equipo se convirtió en el primer conjunto de Europa en ganar de visitante ante Arsenal en lo que va de la temporada. Luego, otro triunfo clave llegó frente a Tottenham —todavía considerado de los “Big Six” aunque el presente los tenga metidos en la pelea por no descender— y así su gestión encadenó cuatro partidos ganados de manera consecutiva. Sin embargo, el entusiasmo inicial se fue apagando con los empates ante West Ham y Bournemouth, y con derrotas que dolieron ante Newcastle y Leeds.

Datos clave

  • Carrick arrancó con una victoria dominante ante Manchester City en Old Trafford, en su estreno en el banco.
  • Manchester United fue el primer equipo de Europa en ganar como visitante ante Arsenal en esta temporada.
  • El interinato encadenó cuatro triunfos seguidos tras vencer a Tottenham, pese a que el equipo sigue siendo parte del “Big Six”.
  • En las últimas semanas, la racha positiva se vio frenada por empates frente a West Ham y Bournemouth y por caídas ante Newcastle y Leeds.
  • United sumó 8 victorias, 2 empates y 2 derrotas en sus 12 partidos bajo Carrick, con 26 puntos desde su primera fecha a mediados de enero.

Racha, Champions League en la mira y el contexto del ciclo anterior

La idea de Carrick volvió a tomar rumbo con un triunfo en Chelsea que cortó una sequía de seis años sin ganar en ese escenario. Y el éxito del lunes ante Brentford dejó a United muy cerca de asegurar una terminación entre los cinco primeros y, con eso, el regreso a la Champions League. En el otro lado del análisis aparece Liverpool: al igual que Chelsea, atraviesan una campaña floja, con 10 derrotas, aunque siguen siendo los actuales campeones y el rival histórico más grande de United; por eso el partido del domingo adquiere un valor especial dentro del plan del interino.

En términos contractuales, es probable que Carrick reciba un nuevo vínculo independientemente de lo que ocurra en el choque ante el equipo de Arne Slot, pero una victoria sería el sello más claro para que ese acuerdo avance sin demasiadas dudas. Los números respaldan la mejora: United ganó 8, empató 2 y cayó en 2 de los 12 partidos que disputó con Carrick al mando. Además, esos 26 puntos acumulados desde su primera jornada como DT —cuando tomó el cargo a mediados de enero— habrían alcanzado el primer puesto si la Premier League hubiese arrancado en ese momento.

Como referencia de la gestión que llegó antes, Ruben Amorim había logrado 31 unidades en 20 partidos ligueros antes de ser cesado. En producción ofensiva y defensiva, United registró 24 goles a favor y 14 en contra, con una diferencia de gol de +10. Amorim, en cambio, había dejado a su equipo con 34 goles convertidos y 30 permitidos, para un saldo de +4. También se recuerda que United cerró la campaña anterior en la 15° posición, con una diferencia de gol negativa de -10.

Cómo se relaciona con el plantel: apoyo, exigencia y dudas en la tribuna

Dentro del vestuario, se percibe una buena sintonía con Carrick. En parte, es lógico que los jugadores sostengan una buena imagen del cuerpo técnico, pero lo cierto es que hay señales claras de un vínculo más cercano con el plantel respecto del entrenador portugués que lo precedió. Bryan Mbeumo lo describió con claridad: “Sabe cómo hablar con nosotros”. Amad Diallo también se sumó al respaldo: aseguró que Carrick ha hecho mucho por el equipo, que aporta experiencia, que conoce la institución y que incluso entiende “el ADN” del club; además, dejó en claro que consideran que es la persona indicada y que están contentos con lo que está logrando en el presente.

Un punto que marca diferencia es la postura de Carrick sobre el rendimiento. A diferencia de la forma en que Amorim calificó a su equipo como el peor en la historia del club, el interino no se conforma con los resultados recientes. Podría señalar los avances, pero tras quedar prácticamente asegurado el lugar en Champions League con el triunfo sobre Brentford, dejó en claro que no lo ve como un logro “real” en el sentido más amplio: cuando él jugaba, United aspiraba a competir y ganar tanto la Premier League como la Champions League cada año, y por eso la vara para el futuro es alta.

En esa línea, remarcó que la Champions es importante, pero que no debería ser motivo de celebración excesiva. Planteó que el objetivo es pelear más arriba en la tabla, sumar más puntos y que de cara a la próxima temporada, si se acierta con la contratación y todo sale bien desde ahora hasta el final del campeonato, no habría techo en lo que el equipo puede alcanzar. También sostuvo que, para los meses de febrero y marzo, no quieren estar “descolgados” como ocurrió en esta campaña, y que deben mantenerse dentro de la conversación para ir por los trofeos grandes.

A pesar de ese historial reciente y de haber devuelto a United a la Champions League por primera vez en tres años, persiste una desconfianza silenciosa en parte del hincha. Se discute la capacidad del interino para dar el salto definitivo hacia un proyecto con mayor exigencia competitiva. Y si el visto bueno llega de Sir Jim Ratcliffe para continuar con lo iniciado, Carrick todavía tendría que demostrar que no terminará repitiendo el camino de Ole Gunnar Solskjaer.

Lo bueno y lo irregular: partidos grandes, decisiones y críticas por el juego

Los resultados acompañaron, aunque las sensaciones no siempre fueron las mejores. Una mirada crítica podría sostener que los únicos partidos realmente top se dieron en los dos primeros duelos de la etapa: ante City y ante Arsenal. En el caso del triunfo contra el equipo del norte de Londres, el partido tuvo un empuje decisivo por dos goles de larga distancia, espectaculares, a cargo de Patrick Dorgu y Matheus Cunha.

La victoria sobre Tottenham también tuvo un componente particular: el equipo se vio favorecido por la expulsión de Cristian Romero. Algo similar ocurrió en el regreso con remontada ante Crystal Palace, cuando Maxence Lacroix cometió una falta que terminó en penal y recibió la tarjeta roja tras una decisión polémica mediante VAR. El arco también tuvo figuras: Senne Lammens fue elegido Jugador del Partido en el triunfo ante Everton; y aunque Casemiro se quedó con ese reconocimiento ante Brentford, el arquero belga dejó argumentos para disputarlo.

Frente a Leeds, el equipo recién tomó ritmo en el segundo tiempo, cuando además ya jugaba con 10 hombres. En el duelo contra Newcastle no se aprovechó la ventaja numérica que generó la expulsión de un jugador del conjunto “Magpies”, y la derrota se pareció a la dinámica de la caída en casa ante Everton bajo Amorim.

En cuanto a la gestión del banco, Carrick también fue señalado por tardar en reaccionar ante situaciones cambiantes con los cambios, con énfasis en el partido ante West Ham. No obstante, sí tuvo una intervención proactiva frente a Brentford, al meter a Noussair Mazraoui por Amad en el entretiempo. Aunque esa modificación existió, no era del tipo que suele gustar a los hinchas: no buscaba “cerrar” el juego, sino reorientar el partido de otra manera.

La planificación también ayudó: tuvo un calendario relativamente liviano y, aun con tiempo extra de trabajo en entrenamientos, varios fanáticos sienten que el equipo todavía no termina de encontrar una identidad clara bajo su mando.

El mercado de nombres: por qué Carrick aparece como la opción lógica

La falta de candidatos de élite disponibles pesa en el debate. Con Luis Enrique y Thomas Tuchel fuera de la ecuación por no estar disponibles, muchos aceptan que Carrick podría ser la alternativa más razonable para este momento. Los únicos que aparecen con seriedad en la conversación son Julian Nagelsmann y Andoni Iraola. En el caso del alemán, tiene contrato con Alemania hasta 2028. Iraola, en tanto, está a punto de quedar libre y, además, esta semana se informó que surgió como rival tardío para Carrick.

El entrenador vasco se presenta como una opción atractiva por su perfil y por lo que viene haciendo: con Bournemouth logró rendimientos muy importantes pese a tener que vender a sus mejores jugadores cada temporada. En el proceso, además, instaló un estilo de juego dinámico y con identidad propia.

El riesgo con Iraola, según la lectura que se hace desde Old Trafford, es que quede “absorbido” por el nivel constante de escrutinio mediático. También se teme que un vestuario cargado de grandes egos no adopte las ideas tácticas con la misma naturalidad con la que lo hizo en Bournemouth y en su pasado en Rayo Vallecano. Y si el escenario terminara en fracaso en United, como le ocurrió a Amorim, quienes deciden serían cuestionados por no sostener a Carrick.

La decisión: pragmatismo, costo controlado y la sombra de la continuidad

En el análisis general, se remarca que Carrick tiene una ventaja particular: su humildad para reconocer que todavía no es un entrenador de máximo nivel. Eso, en la práctica, podría facilitar que acepte un contrato de dos años sin pedir condiciones desorbitadas. En ese sentido, encaja con la visión de bajo costo que impulsa Ratcliffe para el club.

Además, el interino cuenta con el respaldo del público. Fue una pieza clave en una de las etapas más celebradas de la historia reciente del club, y como le ocurrió a Solskjaer antes que él, también actúa como un componente de “contención” para un régimen que muchos hinchas miran con amargura. En otras palabras: aunque no garantice un espectáculo constante, sí logra reordenar el rumbo y reducir riesgos de desviarse del camino.

El manejo estable de Carrick, por otro lado, ayudó a que la atención se aleje de Ratcliffe, al menos hasta la próxima entrevista polémica. Así, aunque no esté ofreciendo un ciclo de emociones permanentes, lo cierto es que United volvió a encaminarse y, por ahora, cambiar el rumbo parece demasiado riesgoso.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.