Comparar mediocampistas entre sí es, en gran parte, una tarea difícil. No existe una forma sencilla y universal de medirlos, porque hay demasiados perfiles distintos: arquetipos diferentes, características muy variadas y exigencias tácticas que cambian según el plan del equipo. A diferencia de otros puestos, no hay una estadística “comodín” que lo resuelva todo como sí pasa con goles, atajadas o vallas invictas. Por eso, la evaluación termina dependiendo de más matices y de un ojo entrenado para leer el juego.

En ese contexto, es fácil afirmar que Weston McKennie está construyendo una temporada que lo pone en el radar de comparaciones con los grandes del fútbol estadounidense. El volante de la Juventus está atravesando, en Turín, un nivel máximo en este curso. Además, está armando una de las mejores campañas que se recuerdan de un futbolista de la selección masculina de Estados Unidos: un dato que no admite discusión. Lo que sea que le tocó jugar, donde le tocó hacerlo y en qué competencia, McKennie respondió con regularidad y con impacto constante.

¿Cómo se mide con los grandes históricos?

El interrogante aparece igual: ¿cómo se compara con los referentes de todos los tiempos? La respuesta vuelve a ser complicada, porque no hay un método único para ordenar semejante diversidad de roles. Estados Unidos no ha faltado a la hora de exportar mediocampistas centrales con jerarquía a Europa, pero cada uno fue requerido para cosas diferentes. Hubo perfiles más orientados a cortar y frenar, otros con vocación de marcar el ritmo y dirigir la salida, y también un grupo más reducido de jugadores que hicieron de todo, algo que esta temporada se le parece bastante a lo que está mostrando McKennie.

Con esa idea, se plantea una selección de las mejores temporadas de mediocampistas centrales estadounidenses en Europa, con el objetivo de ordenar el debate. Mirándolo con el tiempo, igual aparecen muchos “qué hubiera pasado si…” y también nombres que, en otra realidad, podrían haber terminado en esa nómina.

Los “qué hubiera pasado si…”: Reyna y Stu Holden

Uno de esos escenarios alternativos es el paso de Claudio Reyna por Manchester City. El tiempo en Inglaterra estuvo, en gran medida, condicionado por lesiones. Cuando estuvo en condiciones, se vio la clase de jugador que podía ser aun a nivel máximo. El problema fue que, durante su etapa en el fútbol inglés, no alcanzó a sostener esa versión durante el tiempo suficiente para dejar una marca más larga y determinante.

Otro “qué hubiera pasado si” todavía más duro tiene nombre propio: Stu Holden. En la temporada 2010-11, Holden parecía encaminado a liderar esa lista. En ese curso, Bolton estaba dentro de la parte alta de la tabla de la Premier League y, además, llegó a semifinales de la FA Cup. Pero un golpe determinante, con un choque fuerte de Johnny Evans, terminó fracturando la pierna del estadounidense y cambió para siempre el rumbo de su carrera. Aun con la lesión encima, Holden fue elegido Jugador del Año de Bolton esa misma temporada, lo que remarca lo que estaba mostrando antes del golpe.

También aparecen otros nombres para destacar: Jermaine Jones por su etapa en Schalke, Tyler Adams por su recorrido de 2022-23 en Leeds y el despegue de Weston McKennie en 2020-21 con la Juventus. Aun así, hay cinco campañas que terminan destacándose por encima del resto.

La definición que separa a Adams

En rigor, podría discutirse si esa no fue la mejor temporada europea de Adams en términos estrictos. Sin embargo, lo que la vuelve especial es un momento exacto, uno que marca la diferencia.

Tras el caos de la pandemia en la primavera, la Champions League reanudó su marcha en agosto de 2020. En el cruce ante Atlético de Madrid, RB Leipzig se puso arriba en el minuto 51. Pero los españoles reaccionaron con un gol apenas veinte minutos después, reabriendo la eliminatoria. El punto de quiebre llegó en el 88’: Adams apareció para marcar y darle el pase a RB Leipzig, que avanzó a semifinales del torneo continental.

Fue uno de los goles más grandes que convirtió un estadounidense en su historia, lo suficientemente importante como para ganarse un lugar en esta lista, aun teniendo en cuenta que Adams se perdió gran parte de ese ciclo por problemas físicos. Con todo, disputó 17 partidos y aportó un gol decisivo, el más grande de su carrera hasta ese momento.

Bradley: el récord y el rol que lo hizo único

Luego aparece una temporada histórica para la carrera de Michael Bradley: fue el curso en el que estableció el récord de goles en una sola campaña para un estadounidense jugando afuera. Resulta difícil creerlo en perspectiva, sobre todo si se mira cómo fue evolucionando su juego con los años. En ese entonces, la realidad era distinta: Bradley no era un creador profundo en Heerenveen, sino una estrella con vocación ofensiva.

El salto grande para Bradley se dio en 2007-08. Ese avance se explica en gran parte por la libertad táctica que le dieron y que no se repitió igual en el resto de su carrera. Cerró el año con 19 goles en todas las competiciones, incluyendo 15 en el torneo local, mientras guiaba a Heerenveen a terminar quinto. Y la marca no se volvió a repetir: después de ese momento, no volvería a anotar más de cinco en una misma campaña.

Fue un tercer año enorme en el fútbol neerlandés para Bradley, que pasó de promesa a figura en el transcurso de ese ciclo. Poco después llegó el paso a Borussia Mönchengladbach, y en paralelo también se consolidó como pieza clave de la selección de Estados Unidos durante ese mismo período.

Se plantea entonces un debate: está muy cerca, pero puede argumentarse que esa no fue su mejor temporada en Europa… aunque.

Unos años más tarde, Bradley emergió como el hombre clave de Chievo Verona. Tanto fue su peso que, en su única campaña con el club, le pusieron un apodo: “The General”.

Como “general”, Bradley se transformó en un factor real de ida y vuelta, un jugador capaz de cambiar el partido de box-to-box en una de las ligas más exigentes del continente. Y no era cualquier competencia: era la Serie A, un torneo conocido por la excelencia táctica y por las guerras mentales que se viven dentro de los partidos. Bradley encajó perfecto: se mostró como mediocampista completo, con capacidad de rendir en un rol más profundo, algo que en la Eredivisie no había sido tan evidente como en Heerenveen.

Ese rol más profundo fue, con el tiempo, lo que más definió su imagen y también le abrió la puerta a un salto importante: Roma se interesó y lo incorporó después de apenas una temporada en Verona. En la capital italiana, Bradley nunca estuvo fuera de lugar, pero su mejor recorrido en la Serie A llegó precisamente en su etapa con Chievo.

Reyna: la vara histórica en escenarios grandes

Hay una razón por la que, hasta hoy, Claudio Reyna sigue siendo una referencia para los mediocampistas estadounidenses: alcanzó alturas enormes en las instancias más grandes.

Antes de escribir historia como el primer estadounidense que integró el Equipo del Torneo en un Mundial, Reyna ya había tenido un rol protagonista. En Rangers, ayudó a manejar el equipo rumbo a un doblete local. Además de lo que hizo en Escocia, tuvo un impacto europeo: marcó un gol clave para que Rangers dejara atrás a Parma en la Champions League y asegurara un lugar en la fase de grupos.

En más de una liga top del viejo continente, Reyna acumuló temporadas de primer nivel. Su etapa en Rangers, eso sí, aparece como un caso distintivo: se convirtió en el primer estadounidense en conquistar un título de liga importante en el continente.

McKennie y el cierre del listado

La historia todavía tiene capítulos por venir, pero con lo visto hasta ahora, la conclusión es clara: McKennie se ganó su lugar en esta lista.

Ya sea en la Serie A o en la Champions League, el volante se mostró como un jugador de impacto. Pasó de la etiqueta de “subestimado” a volverse innegable, y además cortó cualquier narrativa sobre su futuro al firmar un nuevo contrato en Turín. En el final, Juventus tuvo que reconocer lo que estaba ocurriendo: McKennie lo ganó por rendimiento.

En números, su producción es llamativa: en el campeonato local lleva cinco goles y siete asistencias. En la Champions League suma cuatro tantos y otra asistencia. Y aun jugando en distintas posiciones a lo largo del ciclo, mantiene una eficacia notable. Si sostiene ese ritmo, podría ampliar la diferencia frente a los competidores, especialmente si continúa liderando el tramo final que le asegure a Juventus jugar Champions el próximo año.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.