CHARLOTTE— Poco después del 3-2 con el que la selección masculina de Estados Unidos superó a Senegal, Mauricio Pochettino fue enumerando los partidos que, a su entender, dejan más señales positivas para mirar con una sonrisa: Paraguay, Uruguay y el de esta noche. Para el entrenador, esos encuentros muestran el tipo de propuesta que él quiere instalar en el equipo.

La lectura de Pochettino: mejorar, pero con compromiso

Pochettino remarcó que el proceso ya no pasa solo por identificar cuestiones a corregir, sino por observar la realidad en cancha. “Creo que ahora estamos conscientes de cosas que debemos mejorar. Hablamos de esto durante casi un año y medio”, explicó. Y agregó: “Se trata de ver lo que pasa. Cuando uno habla, habla y habla, a veces cuesta aceptar lo que se dice. Hoy fue un buen punto. Vimos el compromiso de todos acá y, si tenemos esa actitud y esa entrega, contamos con jugadores con un talento enorme. Pero lo más importante es seguir mejorando”.

En otra línea, el DT sostuvo que el problema no estaba en el rival, sino en el propio funcionamiento: “En distintos partidos, el inconveniente fuimos nosotros. No estar en el lugar correcto, con el compromiso adecuado y con la actitud adecuada”. Y cerró con una idea central: “Es ser un grupo, un equipo muy sólido, y estar todos juntos, como mostramos hoy”.

Estados Unidos y el contexto: una prueba de cara al Mundial

La victoria del domingo le dio impulso al plan de preparación rumbo a la Copa del Mundo. Tras una semana intensa con actividades mediáticas en Nueva York y entrenamientos exigentes bajo el sol en Atlanta, el conjunto llegó a Charlotte con una misión clara: demostrar que encontró ritmo en comparación con versiones anteriores.

El equipo jugó como un bloque con determinación, buscando ser “la versión” que había mostrado coordinación y dinámica contra Paraguay y Uruguay en el tramo de otoño. Esa identidad, según el relato del partido, contrasta con la dificultad que había aparecido en los últimos compromisos, especialmente en el tramo en el que el seleccionado no terminó de encontrar demasiado contra Bélgica y Portugal.

Aun con matices, el triunfo no fue perfecto: no todo estaba resuelto, pero sí hubo señales útiles. Hubo puntos a favor y actuaciones individuales que merecieron reconocimiento, aunque también aparecieron desajustes que Pochettino y su cuerpo técnico seguramente van a trabajar en los próximos días. En ese sentido, el encuentro funcionó como un ensayo de Copa del Mundo: sumó confianza, pero dejó material para corregir.

La lectura externa también es positiva. Varios jugadores destacaron la energía del estadio y el empuje que brindó el ambiente local. La idea es que ese clima se mantenga en el Mundial, aunque el equipo sabe que se potencia si el rendimiento acompaña, y el domingo eso ocurrió.

En la misma sintonía, Pochettino agregó un mensaje para el público: “Para los hinchas que de verdad creen en nosotros, lo bueno de la victoria es eso. Para nosotros es importante ganar siempre, pero también es relevante que el entorno confíe un poco. Después de los últimos dos partidos, si ganás un encuentro estás arriba. Si perdés, no. Se trata de buscar ese equilibrio con el torneo oficial, con el Mundial, pero también con buenas sensaciones”.

Con ese marco, las sensaciones son favorables para Estados Unidos cuando entra a la segunda semana de lo que esperan sea un verano largo y exigente.

Pulisic destraba el partido y abre el debate

El momento clave tuvo a Christian Pulisic como protagonista. Se notó el alivio apenas el delantero metió el gol, y también la alegría alrededor de esa conquista.

“Se sintió genial. He tenido confianza en los últimos meses y siento que jugué muy bien. Pero la gente se enfocaba en sus goles. Ojalá ahora puedan dejar de hablar de eso. Me siento bien”, declaró.

El tanto de Pulisic fue el primero en el año calendario y, además, el primero con la camiseta de la selección desde 2024. También fue un gol de gran elaboración: llegó servido por Ricardo Pepi, Pulisic encaró, redondeó al arquero y definió para mandar la pelota al fondo. Si existía alguna duda por la falta de goles, no se reflejó en su forma de terminar. Cuando un jugador no está con confianza, no define de esa manera.

Con ese gol, el debate quedó prácticamente cerrado. Pulisic está listo; y, en cierto punto, el equipo también.

El propio Pulisic habló de la oportunidad que brinda el calendario: “Tenemos tiempo ahora. Esa es la belleza del fútbol internacional: cuando entrás, no tenés mucho espacio, tenés que encontrar la manera de trabajar juntos y ganar. Los equipos que mejor logran la química suelen hacerlo bien. Ahora tuvimos tiempo para entrenar y, además, tenemos algunas semanas más para estar lo más preparados posible”.

Robinson y el costo de un error: el 3-2 se construyó con matices

Hay errores que no se pueden cometer, y menos a este nivel. Miles Robinson, un futbolista que ya tiene experiencia suficiente como para conocer el límite, igual cayó en una equivocación en un segundo clave. Ese desliz le terminó costando caro al equipo.

La pérdida de Robinson en el arranque del segundo tiempo derivó directamente en el segundo gol de Mane, que permitió que el partido se empareje 2-2. Se trata de una clase de yerro que no debería existir, y todavía menos cuando involucra a un jugador como Mane. Incluso se mencionó si Chris Brady pudo haber ayudado un poco con una salida más medida, retrasando en vez de jugar adelantado. De todas formas, la explicación posible es que el arquero joven, en su primer partido como internacional, buscó hacer una jugada.

Robinson no llega como debutante: es un veterano, por lo que su rol también es ayudar a que otros no cometan esas fallas. Cuando el error aparece, todo se vuelve más difícil. Ese regalo le devolvió al rival una chance crucial para volver a meterse en partido, algo que pesa aún más en un Mundial.

El defensor, aun sabiendo todo esto, no necesitaba que se lo repitan. Pero en el escenario de Estados Unidos, con la necesidad de transitar la ausencia de Chris Richards—al menos en el corto plazo por la recuperación de una lesión—Robinson no hizo sencilla esa transición.

Pepi: asistencias espectaculares y el impacto en los dos goles

Ricardo Pepi tiene fama de ser un finalizador de elite. Sin embargo, en este encuentro también dejó una faceta distinta: asistió y participó con criterio.

El delantero estadounidense tuvo incidencia en ambas conquistas. Primero, dejó una asistencia de “esquinazo” para el primer gol; y en el segundo, participó con una entrega directa, una asistencia clara. En ambos casos, los pases fueron de alto nivel, y ninguno de los goles se habría dado sin su toque. Pepi, además, se ha perdido bastante tiempo por lesiones en los últimos años, pero cuando se suma a la concentración, suele aprovechar sus oportunidades. Eso volvió a suceder el domingo, con una diferencia: esta vez no convirtió, aunque sí fue determinante.

“Creo que es súper importante empezar con fuerza. Por supuesto, darle al equipo esa confianza que necesita de cara al Mundial es fundamental, para llegar preparados al siguiente tramo”, sostuvo Pepi.

Balogun marcó y se quedó con la competencia por el 9

La competencia interna por el lugar de delantero centro también tuvo su capítulo. Folarin Balogun marcó, aunque probablemente no se vaya con la misma tranquilidad en la cabeza que con la que se va cuando el rendimiento y el resultado se alinean mejor.

En el análisis, el partido le dejó a Balogun una sensación agridulce: fue brillante. Aun así, tendrá bronca porque pudo haber salido de Charlotte con mucho más que un gol. El delantero convirtió el tanto que valió como definición final, pero en términos de eficacia le faltó concretar más.

Se mencionan oportunidades: uno de los remates quedó “raspado”, otro fue anulado por decisión arbitral y otro fue repelido por una gran intervención del arquero. En otros días, con suerte parecida a la que tuvo en su momento en Mónaco, el partido se le podía haber ido hacia un hat-trick con claridad.

Más allá de eso, Balogun no perdió nada en el rendimiento: mostró dinamismo, variantes y capacidad para lastimar cualquier defensa que enfrente Estados Unidos. Lo que seguramente deseará es que el impacto sea todavía mayor en el próximo compromiso, algo que lo va a mantener motivado de cara al siguiente encuentro.

Dest: gambetas, diversión y el gol que lo simplifica todo

La forma de jugar de Sergiño Dest suele tener un elemento que aparece en el informe de scouting: le gusta intentar cosas. Le atrae encarar y pasar por encima de defensores con gambetas. También disfruta de pases que generan peligro. Y sobre todo, quiere divertirse dentro de la cancha, haciendo lo necesario para que el estadio se encienda.

El jugador del PSV ofreció varias de esas escenas en sus 45 minutos del domingo y dejó un recordatorio de por qué es un futbolista particular: cuando aparece con el balón, suele abrir el partido con decisiones distintas.

La jugada más grande, claro, fue su gol. Además, se entiende como la más sencilla: el pase lo puso Pulisic y Dest solo tuvo que empujar para convertir su tercer tanto internacional.

Dest se encargó de reconocer a su compañero, en el instante y también al finalizar el partido. “Me puso feliz que me diera esa asistencia. Creo que él también hizo un gran partido. Tiene su gol, tiene su asistencia, y eso es importante. Yo solo tenía que empujarla adentro, y me alegra que me haya dado el pase y que lo viera”, afirmó.

Pero desde ahí, Dest siguió haciendo más. A medida que el partido avanzó, fue ganando confianza y encaró con frecuencia a los rivales. Cuando Dest arranca a gambetear, el juego se suele “encadenar” a su favor, y eso ocurrió el domingo. Si ese funcionamiento se mantiene durante la recorrida del Mundial, Estados Unidos puede ser un equipo mucho más peligroso.

“A mí me gusta jugar y jugar con habilidades. Siento que si tengo el balón a menudo, uno va construyendo confianza. Si tocás más veces la pelota, tenés más opciones y podés intentar más cosas. Y entonces, probablemente funcione”, explicó.

Senegal: arranque complicado y el foco en la preparación

El inicio del Mundial para Senegal fue duro. El equipo africano pudo haber usado buenas vibras tanto como las necesitó Estados Unidos, pero el partido no le terminó de dar el golpe anímico esperado.

La semana anterior había aparecido una versión: el entrenador Pape Thiaw habría rechazado subirse al avión de la delegación hacia Estados Unidos por el estado de su contrato. Desde la federación y el propio Thiaw se negó esa información. Aun así, el caso abrió una polémica y perder días después no ayuda a que el ruido se apague.

En el plano futbolístico también hubo puntos rescatables para Senegal. Hubo momentos en la derrota, pero en general el equipo tuvo dificultades para manejar el ritmo de la presión de Estados Unidos.

Thiaw explicó cómo prepararon el duelo: “Vimos mucho video para entender cómo juega Team America. Le gusta presionar alto, juega muy físico. Estuvimos preparados intentando saltar la primera línea. Lamentablemente, terminamos jugando mucho desde atrás, y eso nos generó problemas con su presión alta. Pero, de todos modos, felicidades a Team USA. Seguiremos trabajando”.

El próximo ensayo de Senegal será contra Arabia Saudita el 9 de junio. Luego arrancará su participación oficial ante Francia el 16 de junio. Senegal tendrá tiempo para acomodarse, pero el equipo no pudo aprovechar la oportunidad de arrancar con el pie derecho.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.