El capitán emblemático de Inter Miami volvió a escribir una página para el recuerdo en BMO Field y alcanzó un hito histórico: se convirtió en el jugador más rápido en la historia de la MLS en llegar a 100 participaciones directas en goles (contribuciones). Lionel Messi logró ese número en apenas 64 partidos, pulverizando de manera contundente el registro previo del referente de Toronto FC, Sebastian Giovinco, quien necesitó 95 encuentros para llegar a la misma cifra.
La noche tuvo un sello “vintage” del argentino: aportó dos asistencias y, además, firmó un gol quirúrgico en el minuto 75 para dejar el trámite resuelto. El rendimiento se dio después de un episodio difícil para “las Garzas” en el Florida Derby ante Orlando City, que había derivado en una caída contundente. Esa secuencia volvió a instalar una idea: el atacante sigue siendo la pieza motora del proyecto de Miami en la temporada, con la mira puesta en lograr algún trofeo.
El mensaje de Guillermo Hoyos
El entrenador interino de Inter Miami, Guillermo Hoyos, quedó impactado por el impacto del superastro y pidió que la liga y los organismos de control garanticen que Messi sea cuidado. Tras el partido, expresó: “Es un récord extraordinario, que marca un camino. Y creo que tenemos que protegerlo todavía más. Necesita más protección. Porque no hay muchos Leo Messi. Solo hay uno”.
Hoyos también remarcó que futbolistas del nivel del rosarino son fundamentales para el crecimiento del deporte en América del Norte. “Esa camada de jugadores [como Messi], también Rodri [De Paul], además tipos como Suárez, y los que vienen después, tenemos que cuidarlos y atenderlos”, agregó. Y justificó su postura con una reflexión directa: “¿Por qué? Porque llenan estadios. Los protagonistas reales de todo esto son los jugadores. Es tan claro como eso”.
De Paul, el complemento que potencia a la dupla argentina
Mientras Messi fue el centro de atención por el récord, su compatriota Rodrigo De Paul se encargó de recordar el nivel de la selección argentina que hace cuatro años conquistó el Mundial en Qatar. De Paul abrió el marcador con una definición de primera: la pelota llegó tras una pelota parada propia que había sido bloqueada, y aun así el volante resolvió con un golpe de volea brillante para poner a Miami en ventaja.
El mediocampista volvió a mostrarse como una pieza clave en el funcionamiento que impulsa Hoyos, aportando un equilibrio perfecto entre la creatividad y la chispa de los jugadores de adelante que arrancaron en el once inicial.
Sobre la sociedad Albiceleste, el entrenador subrayó: “Se expresan de una manera extraordinaria. Y cuando se expresan así, abren cualquier defensa, cualquier partido, cualquier situación. Estamos hablando de cracks, cracks, cracks”. Con el Mundial de 2026 en el horizonte, la sensación es que ambos atraviesan su mejor momento físico, justo en el período ideal para llegar con ritmo a la competencia tanto con sus clubes como con la selección.
El cierre del partido y el impacto de los nombres conocidos
El contundente desarrollo del partido terminó de consolidarse con caras familiares. Luis Suárez volvió a hacerse presente en el marcador: anotó después de una conexión característica, en un intercambio con un excompañero de Barcelona. Además, Sergio Reguilón—lateral que supo jugar en Manchester United y Real Madrid—también marcó, sellando un regreso positivo al equipo tras haber estado limitado por lesiones recientes.
Aunque Toronto logró dos goles de descontes por intermedio de Emilio Aristizabal, la historia ya estaba definida. El poder ofensivo y la jerarquía de las figuras de Inter Miami terminaron imponiéndose sobre el local, sin que el resultado corriera peligro real.
Mirada hacia el tramo final antes de la fecha FIFA
Con el foco puesto en lo que viene, Inter Miami ya piensa en la recta final previa a la pausa por compromisos internacionales. En ese tramo, el equipo aparece metido en la pelea por el Supporters’ Shield pese a un arranque complicado en su nuevo estadio.
Para Messi, la escena del récord en Toronto fue una más dentro de su rutina de excelencia; para Hoyos y para la gente de Miami, en cambio, funcionó como un recordatorio de que están siendo testigos de un capítulo singular en la historia del fútbol.
