Cuando Kylian Mbappé irrumpió en escena como un adolescente de talento casi desmedido, parecía cuestión de tiempo que terminara siendo reconocido como el mejor jugador del planeta. Sobre todo cuando figuras históricas como Cristiano Ronaldo y Lionel Messi empezaron a cerrar sus carreras, dejando un lugar enorme en el imaginario colectivo.
Sin embargo, ese gran título individual —el que lo consagre como número uno absoluto— todavía no aparece. Aun así, Mbappé no es cualquier referencia: es el máximo goleador histórico de Paris Saint-Germain y, en un futuro no tan lejano, podría sumar un registro parecido en la historia de la selección francesa.
En el ámbito internacional, Mbappé ya consiguió una conquista global en 2018. Además, en Qatar 2022 anotó un hat-trick en un partido que terminó con derrota ante Argentina, en el que tuvo como gran contrapeso a Messi. El salto de “galáctico” llegó en 2024, cuando se sumó a Real Madrid y se instaló en el Santiago Bernabéu.
El movimiento a Real Madrid tenía lógica: allí debía acelerar su camino hacia el gran reconocimiento europeo. Pero, hasta el momento, los grandes trofeos se le han escapado en España. Mientras tanto, PSG, aun sin su máximo artillero en la ecuación, rompió su sequía en la Champions League y mantiene el objetivo vivo de defender la corona en 2026.
La mirada de Saha sobre el “maleficio” y las chances de Mbappé
Con todo ese contexto, es comprensible que Mbappé pueda sentir que hay “mala suerte” rondándolo: el destino deportivo parece conspirar en su contra. Aun así, el exdelantero francés Saha mantiene la confianza en que su compatriota terminará obteniendo el reconocimiento y las copas que su nivel indiscutible merece.
“Ganando la Champions tiene más chances del Balón de Oro”
Consultado por si la Champions League y el Balón de Oro caerán en manos de Mbappé, Saha marcó una idea clara: “Es una pregunta complicada, porque está claro que él quiere ganar esos trofeos. Sabe que, si conquista la Champions League, se le abren más posibilidades para ganar el Balón de Oro. Entiende que ese es el camino: poner todas sus cualidades frente a los ojos que deciden y juzgan”.
El exatacante también señaló que la presión se incrementó con el paso del tiempo, y lo explicó a su manera: “Entiendo que hay presión, porque ahora parece haberse generado una situación bastante polémica para no llegar a esas finales. Mbappé dejó un club que sí lo había conseguido y después pasó a un equipo que se supone entre los favoritos, pero que no llega a los partidos decisivos”.
Luego, Saha sumó un enfoque más emocional, casi simbólico: “Empieza a instalarse la duda también en lo personal. En lo espiritual, él parece cargando algo así como una ‘mala marca’, como si fuera un gato negro. Y por eso el objetivo es revertir esa línea lo antes posible”.
En ese sentido, el mensaje final fue esperanzador para el corto plazo: “Ojalá el año que viene consigan llegar y él pueda llevarse, como mínimo, un Balón de Oro. No solo porque es el capitán de Francia y queremos verlo en su mejor versión, sino porque trabaja con una presión enorme en cada aspecto”.
Y remató con una reflexión sobre la naturaleza del éxito: “Siempre es lindo ver a alguien avanzar y conseguir lo que se propone cuando tiene el potencial. Creo que lo merece. Aunque haya quienes critiquen su estilo de juego, él quiere tenerlo todo”.
Para Saha, además, los grandes jugadores viven bajo el foco constante: “Cada situación termina siendo sobre él, y eso es una señal de que está en la órbita de los grandes. Pero cuando no salen las cosas, es fácil cargar con críticas. Si Cristiano no hubiera convertido todos esos trofeos que acumuló a lo largo de los años, seguramente lo habrían sentenciado hace tiempo”.
Tiempo de reacción: los números de Mbappé y el Mundial como nueva oportunidad
Mbappé, pese al clima de “presagio” que intentó instalar Saha, no está condenado. Todavía tiene tiempo a su favor: tiene 27 años y, en teoría, se encuentra en el pico de su carrera. Sus registros en Real Madrid respaldan esa lectura, con 85 goles para los Blancos en 100 partidos disputados en todas las competiciones.
Además, el delantero tendrá otra oportunidad de buscar la gloria mundial este verano: lo hará como capitán de su selección. Y, si Francia consigue un buen rendimiento en Norteamérica, podría acercarlo de forma significativa a la lucha por el codiciado Balón de Oro, ese premio que lo mantiene en la conversación de los más grandes.
