Manchester City se coronó campeón de la Women’s Super League (WSL) 2025-26 y cortó una sequía de una década: fue el segundo título inglés en su historia reciente, con una campaña que combinó dominio sostenido, ajustes tácticos de fondo y una dosis clave de fortuna en los momentos de tensión. Aunque el cierre de temporada estuvo cerca de complicarse —tras un tropiezo que abrió la puerta a Chelsea— el equipo de Andree Jeglertz hizo valer su ventaja y terminó arriba, con un rendimiento colectivo que dejó pocos márgenes de discusión.

Los antecedentes de “casi” y por qué este título pesa distinto

La WSL tiene su cuota de cruces duros y finales apretados, y City sabe de eso. En la temporada 2019-20, interrumpida por la pandemia de Covid-19, el equipo llegó a estar primero cuando se suspendió el campeonato, pero la definición se hizo por puntos por partido y eso terminó favoreciendo a Chelsea, que se ubicó encima a pesar de haber disputado un encuentro menos. Al año siguiente, Emma Hayes volvió a ganarle en la línea fina: City quedó segundo por dos puntos, aunque solo perdió una vez durante todo el torneo.

El caso más doloroso, sin embargo, fue el más reciente que involucró a 10 futbolistas que hoy siguen en el club. Con dos fechas por jugar, el título parecía estar en manos de City: después de la derrota 4-3 de Chelsea ante Liverpool —en un clima donde Hayes declaró la carrera cerrada— el equipo llegó a tener seis puntos de ventaja y una diferencia de gol superior por ocho. Pero en la penúltima jornada cayó ante Arsenal, y el guion se reescribió: Chelsea logró su quinto título consecutivo al ganar sus últimos tres partidos con un global de 15-0, para terminar primero por diferencia de gol. Fue, literalmente, “por lo justo”.

Con ese historial en la memoria, hubo un momento donde en el entorno de City apareció el temor de que el patrón volviera a repetirse. El equipo había construido una ventaja histórica de 11 puntos a inicios de febrero, pero en las últimas semanas coqueteó con la posibilidad de que Arsenal se metiera en la pelea. Aun así, la base previa del colchón fue determinante: City terminó siendo el más consistente del campeonato y, de hecho, ganó cuatro de los seis partidos que disputó ante el “Big Four”. Por eso, en el balance final, el título se siente merecido: es la segunda vez que City levanta la copa en la historia de la WSL.

El “Big Four”, la Champions y el contexto que condiciona la pelea

Para entender por qué esta temporada tuvo un peso extra, hay que mirar el mapa europeo de la WSL. Está instalado el concepto de “Big Four” conformado por City, Manchester United, Chelsea y Arsenal. El problema es que, en el reparto, hay solo tres plazas para la Champions League. Resultado: cada temporada, uno de esos cuatro grandes queda afuera del fútbol continental.

En el ciclo previo, esa suerte le tocó a City. En cambio, para el torneo que culminó ahora, el equipo de Jeglertz no tuvo que administrar la exigencia de la Champions dentro de su calendario WSL. Ese detalle, sin ser el único factor, abrió una ventaja difícil de ignorar: United, Chelsea y Arsenal sí llegaron a los cuartos de final europeos, lo que les sumó demandas extra.

  • Marc Skinner, entrenador de Manchester United, remarcó que el margen de “rotación” y la posibilidad de mantener a todos disponibles ayuda, especialmente cuando el plantel está batallando con exigencias en varios frentes.
  • También se mencionó que Chelsea atravesó meses con varias lesiones, un punto que pesa en el tramo largo del campeonato.

Ahora bien: la contracara existe. Cuando un equipo no tiene la Champions como distracción, también aparecen presión y expectativa para rendir en la liga de forma inmediata. En ese escenario, las excusas se reducen: City tuvo que sostener el objetivo doméstico sin “ruido” externo.

Y antes de que el torneo arrancara, Yui Hasegawa ya marcó la idea de enfocarse en el campeonato local. “Tenemos que apuntar al primer lugar. Podemos concentrarnos en la liga doméstica”, había señalado en la previa.

El punto importante es que, aun reconociendo la ventaja del calendario, no alcanza para explicar el título por sí solo. Si el factor determinante fuera únicamente evitar la Champions, el campeón siempre sería el que se quedó afuera de Europa; en la práctica, esa coincidencia no se repitió desde el triunfo de Chelsea en 2020.

Jeglertz, el cambio de sistema y el “equilibrio” entre estructura y libertad

El salto cualitativo de City tiene un origen claro: el impacto de Andree Jeglertz en su primera temporada. El DT, de 54 años, llegó a Manchester tras una trayectoria reconocida en Suecia, donde había sido nombrado Manager of the Year en dos ocasiones. En su etapa al frente de Umeå, un equipo con figuras de alto nivel que incluyó a Marta, ganó la Champions en 2004. Sin embargo, su estreno en Dinamarca en el plano internacional no fue sencillo: al mando de la selección danesa, liderada por Pernille Harder, no consiguió sumar ni un punto en el Euro 2025.

Con todo, en City la respuesta fue contundente. Y el “cómo” pasó por modificar la forma de jugar y, sobre todo, el armado táctico. City venía siendo un equipo de posesión, pero bajo Jeglertz adoptó un enfoque algo más directo sin perder el control del balón. Esa combinación produce fútbol ofensivo rápido y, como consecuencia, muchos goles. El detalle que también se entiende en el rendimiento es que el equipo dejó más espacio atrás, y por eso la defensa tuvo algunos desajustes y concesiones.

Lauren Hemp, una presencia fija por la banda izquierda, describió la sensación de libertad que generó el sistema: termina “flotando” entre el costado izquierdo y el derecho, apareciendo también por el medio para ayudar a romper líneas.

La modificación más clara se dio en el mediocampo. Con Gareth Taylor, Hasegawa solía ubicarse más atrás, con dos mediocampistas más ofensivas por delante, aunque con obligaciones defensivas que frenaban en parte su libertad.

Bajo Jeglertz, la base pasó a ser una dupla: Hasegawa juega con Laura Blindkilde Brown o con Sam Coffey en un esquema de dos jugadoras de contención/estructura. Ese diseño le dio a Vivianne Miedema más margen para moverse, mientras Hasegawa y su compañera elegida ganan protagonismo para avanzar cuando aparecen las oportunidades.

La lógica del plan no es rígida, sino adaptativa: hay una estructura de la que todos parten, pero con matices según el perfil de cada futbolista. Un ejemplo se ve en el extremo derecho. Allí, Aoba Fujino suele ser la opción más tradicional, pegada a la línea y con capacidad de enviar centros de calidad; mientras que Kerolin, brasileña y más inclinada a recortar hacia adentro, prefiere el uno contra uno y el cambio de ritmo para desarmar rivales por dentro.

Jeglertz lo explicó con claridad: “Tienen un rol parecido, pero son totalmente distintas”. Esa diferencia, sostiene, vuelve al equipo menos predecible que otras formaciones.

En la misma línea, el entrenador remarcó la idea de ubicar a las jugadoras donde pueden rendir mejor: existe un esquema que todos conocen, pero el planteo permite que cada futbolista se sienta en el lugar que maximiza su versión. El objetivo está definido, pero la forma de llegar a él puede variar con el talento disponible.

Miedema y Shaw: números, asociaciones y el impacto que va más allá del gol

En la temporada de City, Miedema ocupa un lugar central, especialmente por el contexto físico. La delantera holandesa vivió su mejor ciclo desde la lesión de ACL sufrida en 2022. Antes de eso, había dominado el ranking histórico de goleadoras en la WSL. Luego llegaron una rehabilitación larga, cirugías posteriores y dificultades para sostener continuidad durante una temporada completa. Esta vez, el presente fue otro: volvió a estar.

Con un doblete en el Manchester derby en Old Trafford, en marzo, Miedema llegó a 10 goles en liga por primera vez desde el 2021-22. Además, se convirtió en la primera futbolista en la historia de la WSL en alcanzar cifras de dos dígitos en cinco temporadas distintas. Y el aporte no se limita al gol: sumó cinco asistencias en 19 partidos.

Pero la clave táctica también está en su sociedad con Khadija Shaw. La presencia de dos delanteras de nivel mundial, con una de ellas actuando un poco más retrasada, obligó a los rivales a resolver un dilema constante: cuando intentan controlar a Shaw, dejan espacio para que la otra opción lastime. Skinner lo describió después del doblete de Miedema ante United: los equipos terminan ocupándose en “Bunny” (Shaw), pero la holandesa puede golpear.

Ese reparto de amenazas incluso beneficia a Shaw en ciertos tramos. La jamaicana fue, de acuerdo con el análisis del propio entorno del torneo, la figura más destacada del campeonato: anotó 19 goles en 21 apariciones de liga y quedó con el camino casi asegurado para un tercer Golden Boot. Además, su aporte fue decisivo para que City conquiste su primer título de WSL en 10 años.

Después de que Shaw marcara el hat-trick más rápido de la historia del torneo de liga ante Tottenham en marzo, Martin Ho elogió su perfil completo: capacidad de definir de cabeza y con los pies, también de espaldas al arco, con juego de asociación, lectura y movimiento. El entrenador sumó el detalle de las relaciones en cancha: trabajar junto con Vivianne Miedema, con Kerolin a un lado y Lauren Hemp al otro, y cómo esas combinaciones generan amenazas en cadena. En esencia, la conexión se ve desde hace tiempo y no es casualidad del momento.

La incidencia de Shaw no se reduce a su producción ofensiva. Hay un componente de disponibilidad: su ausencia en el tramo 2023-24 fue negativa para la pelea y, en esta campaña, la continuidad fue un activo. También se destacó su esfuerzo defensivo. Coffey, mediocampista estadounidense que se sumó en enero, la calificó como una de las mejores “nines” presionando en la liga y también a nivel mundial. Además, se remarcó el valor de su defensa en jugadas de pelota parada. Hemp agregó que Shaw suma mucho también en el trabajo sin balón.

La suma de todos: el rendimiento colectivo que sostuvo el liderato

Sería injusto creer que el título se explica solo por dos nombres. City tuvo grandes actuaciones repartidas en el once y en el funcionamiento. En el lateral derecho, Kerstin Casparij fue de las mejores de toda la liga y lideró el rubro de asistencias. Jade Rose cumplió un primer año destacado y se adaptó con facilidad al rol de zaguera central. Blindkilde Brown tuvo una temporada de irrupción y se consolidó en el mediocampo. Hasegawa volvió a impresionar por constancia. Hemp, Fujino, Kerolin y Mary Fowler aportaron variedad y calidad en las bandas. La idea general se entiende: City fue el equipo más fuerte de la WSL, pero ese dominio se construyó con el trabajo de todas.

La montada y el golpe: el “bache” antes del cierre y el gol que definió

Aun así, la temporada no fue lineal. Tras el 5-1 a Chelsea en febrero, cuando City estiró la ventaja a 11 puntos, superior a cualquier registro en la historia del torneo, el equipo se encontró con un tramo inesperado. En los siguientes tres partidos dejó puntos en dos ocasiones, algo que sorprendió por el nivel mostrado: ese triunfo ante las Blues había sido el 13° consecutivo.

Luego llegó la derrota ante Arsenal y, después, un empate sin goles frente a Aston Villa. Ese resultado dejó una ventana de esperanza para el grupo perseguidor.

El golpe que puso el campeonato al rojo vivo fue la derrota 3-2 ante Brighton a fines de abril. Y la situación se complicó aún más la semana siguiente, cuando City recibió a Liverpool. Se esperaba que ese día fuera el de la vuelta olímpica, pero por 90 minutos el partido pareció el escenario donde el título podía escaparse.

Para que el destino siguiera en sus manos, City necesitaba ganar. Con el reloj entrando en tiempo adicional, todo indicaba que terminarían conformándose con un punto. Sin embargo, apareció la jugada decisiva: la suerte, en el fútbol, suele intervenir.

Con Jennifer Falk, arquera de Liverpool, sosteniendo a City durante gran parte del encuentro con atajadas determinantes, cuando Rebecca Knaak cabeceó al arco en el minuto 91 con una pelota que parecía controlable para la sueca, el balón se escurrió y terminó en la red. El estallido de emoción tras el tanto dejó claro lo que significaba: era el gol que cerraba la historia.

La otra parte del guion también importaba. Si Arsenal hubiera ganado sus tres partidos pendientes tras ese momento, todavía quedaba trabajo por hacer el último día frente a West Ham. Pero los Gunners no sostuvieron la racha: venían de una aventura exigente en Champions, que terminó con derrota en semifinales de manera especialmente dolorosa. Un empate 1-1 ante Brighton, el miércoles, apagó cualquier suspenso y confirmó a Man City como campeón 2025-26.

Lo que falta ajustar y el futuro: Shaw, la defensa y el regreso a la Champions

Este City no es perfecto. En las últimas semanas se notó la ausencia de Miedema por razones personales: el equipo no fue igual sin su aporte y los rivales encontraron más espacio para lastimar por detrás en defensa, sobre todo con una necesidad clara en el mercado de verano: cubrir el perfil del lateral izquierdo.

También persiste la novela alrededor de Shaw. La delantera queda con el contrato por vencer este verano y, de acuerdo con el relato, recibió una propuesta fuerte por parte de Chelsea que City todavía no igualó hasta el momento.

De todos modos, el cierre deja una certeza: City fue el mejor equipo de la WSL esta temporada y mereció el título de Inglaterra. El fútbol exhibido fue de alto nivel, con conexiones muy aceitadas en la zona ofensiva. Y la lectura final sobre Jeglertz es clara: en su primer año armó un sistema que potenció a varias jugadoras a la vez.

De cara al verano, el DT tendrá tiempo para reforzar los puntos débiles y mejorar la profundidad del plantel, especialmente pensando en un 2026-27 más exigente. City vuelve a disputar la Champions “propiamente dicha” por apenas segunda vez en cinco años.

Por ahora, la celebración tiene sentido pleno: City venía de rozar el título durante 10 años con una última espera marcada por diferentes golpes. En 2021 cayó por dos puntos; en 2024, la diferencia de gol separó a las dos primeras; y ahora, finalmente, llegó la revancha. Con la base de jugadoras que ya escribieron parte de esa historia —como Lucy Bronze, Jill Scott y Toni Duggan— el club vuelve a ser campeón de la Women’s Super League. Y lo hace, además, con una versión que se ganó el derecho a levantar el trofeo.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.