El nivel de exigencia para Lyon no podría ser mayor de cara al último fin de semana de la Ligue 1. Hoy está cuarto en la tabla y a apenas un punto de Lille, en una posición ideal para meterse en la próxima Champions League. No obstante, el gran escollo ya no está únicamente en el césped: el futuro europeo del club podría definirse en el escritorio, si la UEFA decide aplicar una sanción por incumplir normas vinculadas a la sostenibilidad financiera.

Para obtener la habilitación que le permita competir en torneos continentales, Lyon debe acreditar que cumplió con lo dispuesto por el Club Financial Control Body (CFCB) de la UEFA. En el último mes de julio, el organismo anunció sanciones para varios clubes, entre ellos Chelsea y Aston Villa, pero en el caso de Lyon las condiciones impuestas fueron particularmente específicas. De no satisfacer esos requisitos, el club arriesga quedar totalmente excluido de la Champions League, la Europa League y la Conference League para la temporada 2026-27.

El núcleo del conflicto pasa por una obligación que tenía la propiedad: inyectar 60 millones de euros al negocio antes del 15 de julio del año pasado, con la intención de que esa cifra se convirtiera en capital (equity) antes del 15 de octubre. Se entiende que esa exigencia no se habría cumplido. Aunque la UEFA suele mostrarse reticente a la hora de expulsar de sus competiciones a un club con historia, el ente rector quedaría bajo presión si las diferencias respecto del objetivo fueran considerables.

En el Groupama Stadium, el panorama económico se vuelve cada vez más complicado: el club comunicó pérdidas que alcanzan los 186 millones de euros solo en la segunda mitad del año pasado. Desde entonces, Lyon quedó bajo el control del inversor estadounidense Michele Kang y de Ares Management. En ese marco, intenta encauzar la situación que dejó el derrumbe del modelo de grupo multiclub de John Textor, Eagle Football. La transición, además, viene acompañada por reclamos legales y por deudas de gran magnitud, factores que mantienen al futuro del club en suspenso.

Con el objetivo de explicar el tamaño de las cifras negativas, Eagle Football Group (EFG) señaló a la gestión anterior. La postura del grupo es que las pérdidas relevantes habrían surgido a partir de acuerdos reservados con otros clubes dentro del entramado de Textor, incluyendo Botafogo en Brasil y RWD Molenbeek en Bélgica. Según la versión de EFG, esos costos ocultos habrían entorpecido el intento de Lyon de ordenar sus números bajo la mirada de los organismos regulatorios europeos.

En un comunicado oficial para abordar la crisis, Lyon sostuvo: “Estas garantías eran desconocidas y no habían sido informadas en los estados financieros de la compañía publicados en los últimos años”.

La defensa del club apunta a que, en la nueva etapa, la conducción actual confía en que la UEFA valore el contexto: que se tenga en cuenta la supuesta mala administración de los anteriores dueños y, a la vez, las medidas de austeridad que el club está aplicando en el presente.

La magnitud de cualquier castigo por parte de la UEFA probablemente dependa de cuánto se haya quedado Lyon por debajo de sus metas financieras. Si se logra evitar una prohibición, el equipo igual deberá demostrar que puede operar con sostenibilidad de cara al futuro. Por ahora, los futbolistas deben enfocarse en el cierre de la Ligue 1: el compromiso del domingo ante Lens. Aun con una victoria, el resultado deportivo podría no ser suficiente para salvar la campaña europea si la directiva no logra destrabar la crisis en la esfera institucional.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.