Romelu Lukaku y Napoli llegaron a un entendimiento para que el delantero deje la base de entrenamiento del club y regrese a Bélgica. La idea es que complete allí el proceso de recuperación en el centro técnico de la selección nacional, un movimiento pensado para que llegue con mejores sensaciones físicas de cara al próximo Mundial. A diferencia de episodios previos en los que hubo roces por los viajes, esta vez la salida fue autorizada por la dirigencia, con el objetivo de evitar nuevas tensiones internas.

El acuerdo también marca un cambio de tono en la relación entre el futbolista y los partenopeos. En marzo, una situación similar terminó con sanción económica y una convivencia más tirante; ahora, en cambio, el clima se plantea más bien como una cooperación pragmática. Tanto el club como el jugador entienden que, en paralelo a la planificación deportiva, es clave sostener un vínculo profesional, sobre todo de cara a la ventana de transferencias de verano, donde se espera que aparezca una definición sobre su futuro.

En Nápoles son conscientes del valor económico que representa Lukaku. La institución desembolsó una suma importante por su llegada y, por eso, intenta evitar una pérdida de capital grande en los números del balance si su salida se terminara dando en un contexto conflictivo. Al permitirle recuperarse en un entorno conocido, el objetivo es conservar su cotización de mercado de cara a una posible salida definitiva durante los próximos meses.

Mientras tanto, desde el Stadio Diego Armando Maradona aguardan que llegue una propuesta que se ajuste a lo que necesita Napoli. Con la temporada europea acercándose a su final, se presume que el interés comenzará a aparecer desde distintos frentes, entre ellos la Superliga turca y la liga saudí. La prioridad del club es que el comprador se haga cargo del salario del delantero —alto por su condición— y, además, ofrezca un monto de transferencia que ayude a compensar el gasto realizado.

En medio de la incertidumbre, lo cierto es que la etapa de Lukaku en Nápoles no estuvo vacía de momentos importantes. Tuvo un rol decisivo en el tramo reciente que terminó en el Scudetto, aportando 14 goles durante la campaña que coronó a los partenopeos como campeones de Italia. Su potencia y capacidad para definir fueron justo lo que necesitaba el equipo en la pelea por el título, ganándose el afecto de gran parte de la hinchada antes de que las lesiones empezaran a frenarlo en su continuidad.

Sin embargo, la temporada 2025-26 se le complicó de forma marcada. Luego de una lesión seria sufrida la víspera de mediados de agosto de 2025, apenas sumó alrededor de una hora de participación en partidos oficiales durante lo que va de curso. Aunque logró marcar —en el minuto 95— en el encuentro ante Verona cuando tuvo ese breve espacio en cancha, ese gol terminó siendo su única contribución relevante en un ciclo atravesado por la frustración y por el tiempo en recuperación.

En ese marco, el capítulo entre Napoli y Lukaku se da prácticamente por cerrado, al menos por lo que resta de la temporada. Con el equipo buscando avanzar sin él, Napoli marcha segundo en la Serie A con 70 puntos. Está apenas a tres unidades de Roma, que ocupa el quinto lugar, y restan solamente dos partidos, por lo que cada juego adquiere peso máximo en la carrera para asegurar la clasificación a la Champions League.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.