Por un largo tramo, los dirigidos por Luis Enrique la pasaron muy mal para encontrar grietas en la defensa de Arsenal. Gabriel Magalhaes y el resto de la zaga, en una actuación notable, se encargaron de neutralizar con solvencia a una de las líneas ofensivas más peligrosas del fútbol.

El partido cambió en el complemento: Khvicha Kvaratskhelia empezó a aparecer con más frecuencia y, a los 65 minutos, el georgiano terminó provocando una falta torpe dentro del área. Cristhian Mosquera lo derribó y, como consecuencia, Ousmane Dembele ejecutó la pena máxima y la mandó al fondo para empatar el encuentro.

En el tiempo regular, PSG pudo quedarse con la victoria y, por momentos, hasta pareció que era lo más justo. Kvaratskhelia conectó una gran acción que terminó desviada hacia el palo por una intervención de Myles Lewis-Skelly. Y cuando el final estaba cerca, Bradley Barcola definió con una mala recepción y remató increíblemente desviado, desperdiciando una chance clarísima en el último tramo.

Aun así, y pese a tener que sacar a algunos de sus hombres clave en la prórroga, el equipo parisino mostró una fortaleza mental envidiable y terminó llevándose el partido desde los penales.

El análisis y el contexto alrededor del título

En el postpartido, dentro de la cobertura de TNT Sports, Steven Gerrard —ex capitán de Liverpool— reconoció que le costaba encontrar adjetivos para Luis Enrique. El mensaje, en la práctica, fue que el nivel del entrenador y su impacto en el equipo ya parecen difíciles de describir con palabras.

Además, se destacó el perfil humano del DT: un personaje cercano, humilde pero con una pasión genuina por el juego. En cada entrevista transmite esa manera inspiradora de hablar del fútbol y también de la vida, algo que, según la idea que se remarca, explica por qué en el plantel generan una respuesta tan contundente.

En ese sentido, no sorprende que haya jugadores dispuestos a dejar todo por él. De todas formas, el logro igualmente impresiona considerando que en el pasado al club se le criticaba por priorizar el espectáculo por encima de la sustancia.

Tras levantar su tercer trofeo europeo —solo Carlo Ancelotti tiene más—, Luis Enrique respondió con dureza a la sugerencia de que ahora tendría estatus de “leyenda”. De todos modos, la nota plantea que, en términos futbolísticos, difícilmente exista una palabra más adecuada para describir su recorrido.

Cuando Gabriel puso el balón por arriba del travesaño en un momento clave para celebrar el título con PSG, toda la delegación se lanzó hacia el sector del estadio para festejar con Matvey Safonov, el arquero, frente a su gente. Hubo una excepción: no fue como el resto.

Marquinhos fue directo hacia su compatriota brasileño y lo abrazó de inmediato. Gabriel, en esa escena, recibió el consuelo que merecía. Había sido decisivo durante los 120 minutos y, de no haber estado él para rechazar una y otra vez los ataques de PSG, el partido ni siquiera habría llegado a la definición desde los doce pasos.

Incluso se plantea que, si Arsenal hubiera ganado la tanda, el defensor probablemente habría sido elegido jugador del partido. Pero ese consuelo llega tarde para Gabriel. Se lo compara con un “momento John Terry”, porque el golpe emocional de errar en la instancia final le llevará su tiempo.

Igual, se remarca que Marquinhos seguramente le recordó lo que significa sufrir una derrota en una final de Champions y cómo luego se puede volver a ganar. Gabriel ya sabe lo devastador que es caer en ese tipo de partidos y, ahora, logró dos títulos. La idea final es que los futbolistas grandes son los que reaccionan tras pérdidas durísimas, y que Gabriel tiene la capacidad para recomponerse.

PSG: consolidación, récords y proyección

Cuando PSG arrasó a Inter en la final más despareja de toda la historia del torneo europeo, se bromeó con que su segundo título no tardaría tanto como el primero. La sospecha era que aquel equipo juvenil se iba a seguir potenciando con el paso del tiempo… y el desarrollo terminó confirmando ese pensamiento.

El equipo parisino, se insiste, está madurando y evolucionando: aprendió a ganar de distintas maneras. Su línea de delanteros, tan reconocida, no estuvo a pleno en Budapest, pero igual encontró la forma de cumplir. Eso, en la lectura del texto, es justamente lo que caracteriza a los campeones.

Con el triunfo, la condición de PSG como uno de los mejores equipos de la historia reciente del fútbol de clubes queda fuera de discusión: fueron el primer conjunto en repetir la Champions desde Real Madrid y apenas el tercer equipo en la historia en ganar el título local y el trofeo continental en temporadas consecutivas.

Y no se da por terminado el ciclo. Se señala que el PSG que enfrentó a Arsenal tuvo una edad promedio de 24 años, lo que lo ubica como el tercer equipo más joven en conquistar el torneo. Más todavía: aun con la posibilidad instalada de que Luis Enrique pudiera mirar hacia la Premier League durante el verano, el entrenador ya hablaba de reforzar el plantel, lo cual, según la nota, deja inquietos a quienes sueñan con arrebatarle el trono.

En la narrativa, los parisinos entraron el sábado en el “panteón” del fútbol y ahora tienen la chance de apropiarse de esa historia.

Qué pasó con Arsenal: posesión, mediocampo y decisiones

Como la definición fue por penales, sería exagerado afirmar que el mediocampo de PSG fue el único factor decisivo. Sin embargo, se remarca que uno de los motivos principales de la derrota de Arsenal fue su dificultad para sostener la pelota después del 1-0 inicial.

Obviamente, no se discute el esfuerzo de Declan Rice, Myles Lewis-Skelly o Martin Odegaard. Rice pasó la noche persiguiendo espacios y, aun así, logró alcanzar algunos momentos. Lewis-Skelly, por su parte, manejó con solvencia la tensión del partido y además realizó una tapada enorme para impedir que Kvaratskhelia pusiera a PSG arriba.

Pero en el apartado de la posesión, esos rendimientos no alcanzaron: Lewis-Kelly completó apenas 12 pases en 90 minutos, mientras que el arquero David Raya (28) fue el único jugador de Arsenal que perdió la pelota más veces que Rice, que terminó con 15.

El texto también enfatiza que Odegaard, otra vez, se mostró poco disponible frente a rivales de altísima jerarquía. En ese escenario, el mediocampo quedó prácticamente desbalanceado: en el centro de la cancha fue como si PSG tuviera una superioridad de dos contra tres en ciertos pasajes.

Se menciona a Martin Zubimendi como un jugador que, en teoría, debía ayudar a Arsenal a retener la pelota y ganar en ese tipo de partidos, pero su situación reciente aparece descripta como agotamiento en los últimos meses, lo que terminó relegándolo al banco. Esa situación, según la nota, abre interrogantes sobre decisiones que deberá tomar Arteta durante el verano.

También se habla de la idea de que Arsenal llega con mucha profundidad de variantes, lo que le sirvió para imponerse en la pelea de desgaste de la Premier League. No obstante, en Budapest registró solo 24,7% de posesión, el porcentaje más bajo en una final de Champions de la que haya registro. Con ese dato, la conclusión es que para conquistar Europa a largo plazo necesitarán mucha más calidad en el corazón del mediocampo.

La disputa del Balón de Oro y el estado físico de figuras

La Champions suele tener un peso decisivo en las votaciones del Balón de Oro, aunque este año —según lo que se sugiere— podría no ser así de determinante. Rice no se habría favorecido con su rendimiento, mientras que Kvaratskhelia sí fue una figura sobresaliente durante el certamen y además ganó la falta que derivó en el penal con el que PSG emparejó.

De todos modos, se afirma que en el Puskas Arena el georgiano no estuvo en su mejor versión, quizá por un corte desagradable en la pierna. Y, en la misma línea, aunque Dembele convirtió con seguridad la pena máxima, tampoco dio la sensación de estar totalmente en forma por una molestia reciente en el tendón de la corva.

Se agrega que el premio a Vitinha como jugador del partido podría empujar su candidatura al Balón de Oro, aunque la nota sostiene que todo queda abierto de cara al Mundial. En ese escenario, el Mundial se vuelve una oportunidad para varios nombres: no solo para el portugués y para Rice, sino también para otros aspirantes como Lamine Yamal, Luis Díaz, Michael Olise y el puntero Harry Kane.

La lectura del partido: Arsenal primero, PSG esperando el golpe

Desde una perspectiva neutral, se remarca que el gol de Arsenal —y además tan temprano— fue lo peor que podía pasarle a la final. El encuentro se volvió un ejercicio tenso pero a la vez algo monótono de “ataque contra defensa”, con Arsenal replegado y PSG buscando un quiebre con paciencia.

La nota sugiere que, aun así, era un guion probable: PSG intentaría encontrar una abertura contra la defensa mejor trabajada de Europa.

También se retoma lo que admitió Rice después del partido: Arsenal no salió con la intención de jugar de igual a igual contra el estilo de Luis Enrique. “Si hubiéramos salido y jugado así… eso es lo que ellos quieren. Así marcan cinco o seis contra rivales”, se interpreta como el espíritu de esa declaración.

Sin embargo, se sostiene que Arsenal habría buscado un planteo antagónico incluso ante cualquier rival. Es parte de su identidad: hacen que los partidos se vuelvan difíciles de disfrutar, incluso cuando el equipo está en su mejor momento. Por eso no sorprende que, para frenar a PSG y romper su ritmo, Arsenal haya activado recursos para trabar el juego. Incluso se menciona a Raya necesitando atención en el tiempo adicional, antes de recuperarse como suele hacerlo en escenas similares.

De todas formas, la nota insiste en que no hay una excusa válida para el enfoque de Arsenal. Se habla de un plantel que, por jerarquía, está entre los más fuertes del continente y que se armó con una inversión superior a 1.000 millones de libras. Con ese nivel de estructura, la final europea presentaba una propuesta que, desde el relato, se pareció a un equipo de ligas menores intentando llevarse el “cupset”. Si ese plan hubiera salido bien, habría sido una injusticia deportiva.

Y el ejemplo que termina de resumir a Arsenal llega cerca del final del primer tiempo: desaprovechó la chance de estirar la diferencia tras un córner cuando quedaba poco, porque se demoró demasiado antes de ejecutarlo.

Por último, se entiende que habrá empatía por Arsenal al quedar fuera en penales luego de atravesar el torneo invicto. Pero, para los “puristas”, la alegría es que el trofeo se lo llevó el equipo que quiso jugar el partido, en lugar del que intentó sofocar el juego con trabas permanentes.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.