Jesse Lingard llegó a Corinthians con el rótulo de “proyecto grande” y, mientras se adapta al fútbol y al país, ya se mete en el clima de los objetivos. Con 33 años, el volante que formó parte de la selección de Inglaterra en la semifinal del Mundial 2018 está convencido de que el equipo que conduce Thomas Tuchel puede dar el salto final en el certamen de Norteamérica que se jugará este verano. En ese camino, además, mira con ilusión posibles cruces frente a Santos, la chance de medirse con Neymar y una misión personal: callar críticas, sostener el nivel y aprender portugués para integrarse de lleno en San Pablo.

Lingard y la confianza en el “ciclo de títulos” con Tuchel

Lingard no oculta su lectura sobre los torneos internacionales: entiende que el margen existe, pero que la ejecución termina definiendo. Desde su perspectiva, el equipo tiene herramientas para pelear por un trofeo en el verano en Norteamérica. El británico sostuvo que, en las grandes competencias, Inglaterra suele responder bien y que el grupo está preparado para dar ese paso. A partir de esa idea, remarca que no ve motivos para que el plantel no pueda conseguir el objetivo.

En la misma línea, el mediocampista también deja claro que su llegada a Corinthians no es un simple cambio de aire: la motivación es competitiva. “Quiero venir a levantar una copa”, aparece como el hilo conductor de su mensaje, incluso considerando que su camino en Brasil lo encuentra con miradas exigentes desde afuera.

Contacto con Neymar: el posible duelo entre Corinthians y Santos

La vida en Brasil ya lo conectó con figuras de primer nivel. Lingard contó que está en contacto con Neymar, quien volvió a formar parte del plantel de Santos, el club que lo vio nacer futbolísticamente. El volante disfruta la posibilidad de enfrentarlo en el futuro inmediato, dependiendo de cómo se den los cruces entre Corinthians y Santos.

Para Lingard, medirse con jugadores de esa categoría es una prueba personal: sostiene que jugar contra futbolistas “del mundo” te obliga a evaluarte en el día a día, porque no alcanza con el plan: necesitás respuestas para sostener el nivel cuando el partido se acelera.

Además, el británico rememoró un momento viral en el que había tomado el protagonismo para gastar con Marcus Rashford, su ex compañero en Manchester United, por una charla vinculada a Neymar y hasta el clima. En tono de broma, el ex mediocampista dejó entrever que podría repetir alguna estrategia similar, aunque anticipó que habría demasiados memes: “quizás mencione el clima brasileño… ¡está soleado!”, lanzó entre risas.

De las dudas a la historia: el récord en la Copa do Brasil

Su llegada a San Pablo no fue recibida con unanimidad. En el entorno local hubo escepticismo y algunos analistas cuestionaron el movimiento. Sin embargo, Lingard empezó a responder en cancha, con un antecedente que lo coloca en una página de la historia: se convirtió en el primer futbolista británico en marcar en la historia de la Copa do Brasil. Lo hizo con un gol de volea, preciso y contundente, frente a Barra.

Ese tanto funcionó como un punto de quiebre para alguien que, según su propia lectura, venía con dificultades relacionadas con la puesta a punto para jugar con continuidad. En otras palabras: no solo apareció el gol, sino también un mensaje de capacidad para competir al ritmo exigido por el certamen.

Presión en Brasil, hambre de títulos y el desafío del portugués

Aunque el foco suele ponerse en lo inmediato —rendimiento, minutos, resultados— Lingard insiste en que sigue siendo fútbol de alto nivel. Para él, el salto a Corinthians tiene que ver con la magnitud del club y de la liga, más allá de las ofertas que pudo tener en el mercado. La idea que repite es clara: eligió el desafío para competir y, sobre todo, para ganar.

También reconoció que hay una presión distinta cuando vestís la camiseta de uno de los equipos con mayor convocatoria en Brasil. Ya pudo observar de cerca la intensidad de la hinchada del Timao: contó que incluso llegan al centro de entrenamiento para exigir mejores resultados. Ese clima, lejos de abrumarlo, lo motiva: asegura que antes no había vivido algo así, y que la pasión del público por el triunfo termina dándole más motivos al plantel para responder cada domingo.

En lo humano y en lo cotidiano, el volante ve otro reto: el idioma. En su etapa en Corea del Sur, con FC Seoul, necesitó un traductor. Allí pudo aprender algunas palabras, pero remarca que el portugués, en Brasil, se presenta como un objetivo real para integrarse. Señaló que el idioma coreano le resultó especialmente complejo y que, en San Pablo, siente que puede avanzar de verdad.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.