Ahora la mira se pone de lleno en el verano, sobre todo con el mercado ya encendido y los rumores de transferencias dando vueltas. Figuras como Sam Kerr y Beth Mead ya avisaron que cambiarán de aire en esta próxima estación, mientras que el futuro de Khadija Shaw, ganadora del Golden Boot, concentra la atención de todo el mundo. Sin embargo, antes de que el foco se mueva hacia altas y bajas, hay tiempo de repasar lo que dejó esta temporada de la WSL y, en particular, qué protagonistas serán las que más se recuerden del torneo.
En ese repaso aparece un dato que resume bastante lo que fue el año para Chelsea: fue “raro”. Las lesiones atravesaron a las Blues durante gran parte del ciclo y eso no solo limitó su chance de defender el título, sino que también complicó la disputa en distintos frentes. Incluso así, hay una señal que habla por sí sola de la importancia de algunas ausencias: dos de esas futbolistas que no pudieron estar con continuidad probablemente hayan estado entre las tres mejores de su equipo en el período.
Una de ellas fue Veerle Buurman, que quedó apenas afuera de la lista. La zaguera de 20 años se movió en los márgenes del plantel durante buena parte del primer tramo del campeonato, pero en el arranque del año empezó a tener más oportunidades. El contexto lo favoreció: cuando las lesiones golpearon a sus compañeras en el centro de la defensa, Buurman ganó terreno y respondió de gran manera en los partidos de liga que disputó, acumulando 11 titularidades, con nueve de ellas llegando en 2026.
La otra fue Lauren James, que cuando estuvo en cancha suele ser quien mejor nivel muestra en cualquier lado del campo. La atacante se perdió gran parte del primer semestre: volvió a mediados de noviembre y recién hacia enero pudo sostener minutos por encima de la hora, aunque no siempre. Aun así, la paciencia de Sonia Bompastor para ir sumándole tiempo de juego terminó dando sus frutos: sobre el cierre del curso, James estuvo cerca de su mejor versión, esa que deslumbra cuando encuentra ritmo.
Por más que esa recuperación no alcanzó para que Chelsea defendiera la WSL, sí ayudó a sostener un objetivo clave y, en el camino, a asegurar presencia en Champions y también la League Cup. ¿Cómo? Con un aporte concreto: cinco goles y cuatro asistencias en 14 partidos de liga. Ese rendimiento la dejó como la segunda mejor en producción dentro del plantel de Bompastor, detrás de 13 jugadoras del torneo que superaron esa cifra. Además, aun con la larga ausencia, se ubicó 14° en la WSL en pases clave, un número que refleja su incidencia.
Fran Kirby tuvo un recorrido enorme en Londres: durante nueve años en Chelsea fue parte del dominio de las Blues sobre el fútbol femenino inglés. Pero el ciclo cambió y la futbolista llevó su talento y experiencia a un nuevo destino. En Brighton, el impacto se notó de inmediato, y el logro más grande del año tiene que ver con el camino a la final de la FA Cup: las Seagulls jugarán ante Man City en Wembley a fin de mes. Aun así, el efecto de Kirby en la WSL también fue destacadísimo.
Sus números —dos goles y tres asistencias en 17 partidos, con 14 de esas presencias desde el inicio— no terminan de contar toda la historia. En el equipo de Brighton, solo Jelena Cankovic conectó más pases con precisión en el último tramo del campo. Kirby, además, fue segunda en pases clave y tercera en remates al arco. Su forma de moverse con fluidez, la manera de asociarse con compañeras y el entendimiento casi inmediato con el juego colectivo fueron motivos centrales para que el equipo lograra una temporada tan sólida. También tuvo un rol de liderazgo que, por influencia, no pasó desapercibido.
Hubo un tramo del torneo en el que Jess Park era de las delanteras más en forma de Europa. Tras un cambio de verano desde Manchester City, la selección inglesa recibió una función con libertad por el sector derecho dentro del ataque de Manchester United, y esa decisión le terminó de explotar virtudes. El resultado fue su WSL más productiva hasta el momento: solo seis jugadoras tuvieron participación directa en más goles que Park. En esa línea, sus seis conquistas y cinco asistencias explicaron el 29% del total de tantos de los Red Devils en la liga.
Eso sí, el cierre del certamen tuvo un bajón: en sus últimos cinco partidos no logró anotar ni asistir. Por eso no aparece más arriba en esta clasificación, y tampoco ayudó la irregularidad del equipo en esas últimas semanas. De todos modos, el lugar que ocupa en el resto del campeonato con esos aportes en su primer año con un rol nuevo y en un club nuevo habla de lo bien que estuvo. De cara al futuro, deja una señal positiva.
Mariona Caldentey venía de terminar segunda en la votación del Balón de Oro en 2025, pero en su segundo curso en Arsenal no llegó a ese pico. Aun así, sería injusto minimizar lo que aportó en un año en el que las Gunners volvieron a quedar segundas. La diferencia se vio con claridad cuando la española no estuvo en el equipo, como en el empate ante Brighton a comienzos de mes: el conjunto del norte de Londres estuvo sin chispa, sin eficacia y por detrás 1-0 hasta que Caldentey ingresó en el descanso. Apenas pisó el campo, el partido cambió para mejor.
Uno de los motivos por los que su campaña no tuvo el mismo impacto mediático que la anterior fue el rol que ocupó. En su llegada a Inglaterra había acumulado muchos minutos más adelantada, pero esta vez se ubicó más profunda en el mediocampo. Así, sus intervenciones fueron menos visibles en términos de goles y asistencias, pero no por eso dejaron de ser determinantes.
Si se miran otras cifras, la película confirma la percepción. Nadie completó más pases precisos en el último tercio que Caldentey en el torneo, terminando con más de 200 pases claros de diferencia sobre la segunda. Y entre las futbolistas del City, solo Lauren Hemp superó a Caldentey en cantidad de pases clave.
Brighton tuvo otra clave para explicar su gran temporada: la cantidad de jugadoras capaces de aparecer con momentos decisivos. En esa estadística, Chelsea y Manchester United fueron los únicos equipos de la WSL que tuvieron más anotadoras que las Seagulls en el año. Dentro de ese contexto, Kiko Seike cargó con una responsabilidad mayor que el resto, con ocho goles, ubicándose en el lote de las posiciones conjuntas del séptimo lugar en el ranking goleador del torneo.
Si se suman sus dos asistencias, Seike estuvo directamente involucrada en el 37% de los goles de liga de Brighton. Y eso es antes de considerar todo lo demás que suma al equipo: su forma de moverse, su presión y su capacidad para ser efectiva en diferentes posiciones fueron claves para el éxito de Brighton. Esa mezcla permitió que el ataque del equipo sea tan fluido como difícil de defender, justo como lo pide su entrenador, Dario Vidosic.
El propio técnico de Brighton describió el momento de Seike hace poco: “Creo que es confianza. Está creciendo, aprendiendo y entendiendo lo que fue la experiencia del año pasado. Ahora, en su segunda temporada, ya conoce a sus compañeras y también a las rivales”. Con ese escenario, lo que pueda hacer la futbolista de 29 años en su tercer año en la liga será todavía más interesante.
En Arsenal también hubo un capítulo importante de lesiones, sobre todo en la zona central de la defensa. El equipo arrancó el curso sin Leah Williamson, que no pudo jugar hasta diciembre por una lesión de rodilla que contrajo mientras Inglaterra festejaba en el Euro 2025. Luego llegó el golpe con la irrupción de Katie Reid, que sufrió una lesión de ACL en un momento en el que estaba rindiendo muy bien en ausencia de Williamson, lo cual le valió su primera convocatoria a Lionesses.
Ahí fue el turno de Lotte Wubben-Moy de tomar la posta, y lo hizo. La defensora de 27 años fue titular en prácticamente todos los partidos de WSL desde principios de noviembre hasta el final del torneo. Su nivel fue sorprendentemente parejo para sostener a una retaguardia que estaba claramente resentida por las bajas. Que Arsenal cerrara el año con el mejor registro defensivo del campeonato se explica, en gran parte, por el rendimiento de la inglesa.
Con el mismo espíritu de respuesta, Olivia Holdt tuvo una primera campaña completa en el norte de Londres excelente. Había mostrado destellos el curso anterior después de su llegada desde Tottenham en enero, pero esta vez terminó el año con ocho goles y tres asistencias en 21 encuentros. Se la recuerda especialmente por su capacidad para producir jugadas espectaculares: dos de sus tantos incluso tuvieron nominaciones al Goal of the Month. Pero además, tiene un don para resolver cuando importa. Cuatro de los goles de Holdt convirtieron victorias por 2-1, lo que terminó impulsando a Tottenham hacia su mejor temporada histórica en la WSL.
No sorprende, entonces, que en marzo el club haya movido ficha para extender su vínculo. Martin Ho justificó la decisión con un mensaje claro: “Siento que tiene todavía más niveles”. Y, por cómo fue su temporada, resulta lógico que el entrenador piense así.
Al inicio de febrero aparecieron informaciones que sugerían que Arsenal dejaría salir a Katie McCabe este verano, incluso con una salida en condición de libre. La idea sorprendía, porque como ocurre casi siempre en sus 11 años en el club, la capitana de Irlanda fue una pieza clave durante todo el campeonato. De hecho, con el correr de los meses se volvió todavía más importante: tuvo que adaptarse para jugar como central e incluso en el mediocampo, mientras las Gunners atravesaban ausencias.
Renee Slegers explicó cómo fue el ajuste. A fines de marzo, cuando McCabe empezó a ocupar esa función por primera vez, el entrenador señaló que le pidieron que juguara de central en el entretiempo. También contó que ella y el ayudante Aaron D’Antino fueron a hablar con la futbolista para confirmar si tenía dudas sobre el rol o el plan de juego en esa posición. La respuesta fue simple: “No, todo bien”. Slegers remarcó que McCabe salió y cumplió el papel de manera excelente, destacando su inteligencia táctica. Ese cambio se repitió varias veces antes del final de la temporada y ayudó a compensar la ausencia de Steph Catley, que probablemente habría sido candidata a integrar esta lista si no se hubiese perdido una porción de partidos por lesión y, antes de eso, por su participación en el Asian Cup. Con su rendimiento, Arsenal pudo mantener el mejor registro defensivo de la liga.
En un torneo, McCabe se ubicó dentro del top cinco de la WSL en cruces precisos, y también quedó entre las tres mejores del plantel en intercepciones, despejes y pases acertados en el último tercio. Por eso, también trascendió que la dirigencia habría cambiado de opinión sobre su futuro antes de confirmar finalmente su salida, ya de cara al partido final de la temporada ante Liverpool.
En Chelsea llegó Alyssa Thompson con una presión grande, porque el club había desembolsado una de las sumas más altas de la historia del fútbol femenino para incorporarla. Pero el peso aumentó todavía más por el rosario de lesiones dentro del plantel de Bompastor. Thompson, con solo 20 años, necesitó responder de inmediato: era su primer traslado lejos de casa y, en ocasiones, tuvo que jugar fuera de su posición ideal.
Lo que produjo merece más crédito del que suele darle el debate inicial. En 20 partidos, anotó siete goles y dio tres asistencias; de esas presencias, 16 fueron como titular. Solo su segunda temporada en Angel City fue más productiva en términos de estadísticas de liga en el plano doméstico, y esa mejora se apoyó en que en la NWSL pudo disputar 26 encuentros. Aun con algunos detalles por ajustar en su juego como extremo joven, su primera campaña en la WSL fue muy alentadora: terminó compartiendo el quinto lugar del torneo en pases clave.
Kerolin, por su parte, tuvo un dato llamativo: apenas comenzó nueve partidos de WSL y aun así terminó ubicado en este ranking con la altura de rendimiento que mostró. Eso habla del impacto real que generó aun sin ser una fija del once inicial de Manchester City. Con solo 895 minutos en la liga, la brasileña firmó nueve goles y cinco asistencias. Su participación directa en el gol fue, como promedio, cada 64 minutos. Y en esa suma de goles y asistencias, solo tres futbolistas del campeonato registraron más números que ella.
Hubo momentos de irregularidad, lógico si se piensa que no siempre estuvo dentro del esquema titular de Andree Jeglertz. Pero cuando aparecieron los picos, fueron de verdad impresionantes. El ejemplo más claro fue su hat-trick ante Chelsea en el Etihad Stadium, que dejó a City con una ventaja imposible: 11 unidades por encima en la cima.
Con el avance de la temporada, se la utilizó con más frecuencia en el centro del ataque debido a la ausencia de Vivianne Miedema. El desafío para el año próximo será observar qué rol tendrá Kerolin en un curso con más partidos y con rotación, algo que este año no fue un factor determinante.
Mirando únicamente goles y asistencias, esta fue la campaña menos productiva de Lauren Hemp en la WSL desde su primer año en Manchester City, hace unos ocho temporadas. La diferencia con los últimos seis cursos, en los cuales siempre alcanzó cifras dobles en la suma de goles y asistencias, es que en este torneo su contribución le sirvió para conquistar la WSL por primera vez. Y eso se reflejó en todo lo que generó por la banda izquierda: nadie en la liga tuvo más pases clave ni creó más grandes oportunidades que la inglesa. Sus seis asistencias, además, todavía alcanzaron para ubicarse segunda en el campeonato.
El enfoque de Hemp, incansable y con una impronta clásica de extremo, fue efectivo todo el año. También se valoró mucho su trabajo defensivo. En definitiva, fue una pieza enorme para que City lograra la primera WSL en 10 años.
Antes del inicio del torneo, pocos habrían imaginado que Kirsty Hanson sería, durante buena parte de la temporada, la rival más cercana de Khadija Shaw por el Golden Boot 2025-26. Sin embargo, la delantera de Aston Villa tuvo el mejor año goleador de su carrera: convirtió 12 veces en 22 partidos y finalizó tercera en la tabla de anotadoras, detrás de Alessia Russo y quizá de la mejor número 9 del mundo, Shaw. Es un rendimiento que impresiona.
El regreso de Hanson también fue todavía más valioso por el contexto estadístico de expectativas (xG): partió de un 6.7 y aun así no hubo nadie en la liga que se excediera tanto respecto de su xG. Entre las futbolistas que acumularon 10 o más remates en el torneo, su tasa de conversión fue la sexta mejor de la WSL. Esa marca se explica por un cambio de posición muy rentable. Tradicionalmente jugaba como extremo abierto, pero el DT de Villa, Natalia Arroyo, la movió a centrodelantera en este curso, y el plan funcionó.
Hanson contó en una entrevista que cuando Arroyo llegó ya ocupaba roles de wing-back: ella le propuso jugar más cerrada y también como punta. “Desde que estoy ahí, pude mostrar lo que sé hacer”, describió. A sus 28 años, el plan parece que se va a consolidar: se encargó del 43% de los goles de Villa en la WSL de esta temporada.
Además, uno de los fichajes más brillantes de la liga lo fue el de Tottenham por Toko Koga. Llegó a Inglaterra con 19 años y todavía no era tan conocida, pero en los últimos nueve meses dejó claro por qué se la considera una de las promesas más emocionantes del planeta. Koga se adaptó con rapidez al fondo de las Spurs y formó una sociedad muy linda en el corazón defensivo con Clare Hunt, de Australia, para ayudar a un equipo que el año pasado solo había logrado dos vallas invictas en la WSL. En esta campaña, en sus primeros 12 partidos de liga, consiguieron cinco cierres.
Con el paso del tiempo, Tottenham celebrará que Koga haya quedado atada a un contrato hasta 2029. No solo por el rendimiento ya demostrado, sino también por el margen de mejora que todavía tiene con su edad. La idea es que seguirá creciendo con el correr de las temporadas.
Jade Rose fue otra incorporación clave del año. Participó de manera fundamental en el primer título de WSL de Manchester City en 10 años. Con apenas su experiencia de fútbol senior tras cuatro años en Harvard University, la canadiense se acomodó rápido y ayudó a City a corregir un problema grande: el torneo anterior habían sido el equipo con peor registro defensivo entre los cuatro mejores de la tabla. En esta edición, pasaron a conceder la segunda menor cantidad de goles del campeonato.
Después de uno de sus primeros partidos con City, Jeglertz dejó un mensaje que anticipaba el camino: “Es nueva en la liga, nueva en el fútbol profesional y llevará tiempo, pero en estas últimas semanas mostró lo grande que es. Será una gran jugadora para City en los próximos años”. Pero Rose ya dejó en claro que no venía con la idea de “esperar”: desde el arranque quiso marcar diferencias. Empezó solo uno de los primeros cuatro juegos de WSL y luego volvió para el triunfo 3-2 ante Arsenal a comienzos de octubre. Desde ese momento jugó cada minuto de los partidos de liga. Esa racha coincidió con los ocho partidos en los que City dejó el arco en cero, y no fue casualidad. Rose será una gran compra a futuro, sí, pero también ya fue una gran compra para el presente.
En la portería, no hubo figura mejor que Chiamaka Nnadozie. Y en términos generales, tampoco fue fácil encontrar un nivel tan alto en el resto del torneo. Con cinco años en Francia junto a Paris FC, además de representar a Nigeria en un Juego Olímpico, dos Mundiales y tres ediciones de la Copa Africana de Naciones, la futbolista de 25 años tenía experiencia por encima de lo que su edad sugiere. En su primera campaña con Brighton, esa madurez se tradujo en una mejora real en la defensa del equipo.
El año previo, pese a terminar quinta en la WSL, Brighton encajó 41 goles en solo 22 partidos, un registro que la dejaba como cuarto peor en la liga. Esta temporada, ese número bajó a apenas 28, con lo cual terminó con el quinto mejor registro defensivo. En ese cambio, el cuerpo defensivo y el cuerpo técnico aportaron, pero Nnadozie fue una razón enorme: según estadísticas basadas en xG, ninguna arquera evitó más goles que la nigeriana (5.7). Además, su porcentaje de atajadas fue 74.7, el mejor del campeonato entre guardametas que registraron al menos ocho salvamentos.
Alessia Russo también tuvo una campaña que elevó todavía más su nivel. Tras terminar tercera en el Balón de Oro el año anterior, en esta edición produjo todavía más: sumó 19 participaciones directas en goles en la WSL, su marca personal, mientras Arsenal quedó segundo. El ritmo con el que completó pases clave casi duplicó su registro: pasó de 0.8 por 90 minutos a 1.5. Y, además, Russo superó sus números de xG en un año de consistencia real. Con 27 años y en claro crecimiento, siguió siendo una pieza central en el armado y en el trabajo sin pelota que tanto valor tiene en Arsenal.
En participación directa en goles, solo Shaw, la máxima artillera de la WSL, estuvo por encima de Russo. Sus seis asistencias también fueron superadas apenas por dos jugadoras, ambas con siete. La inglesa fue, durante el torneo, una de las más determinantes y productivas: lo hizo con más regularidad que nunca, sin perder los rasgos que la vuelven imprescindible para las Gunners, tanto en la construcción como en la presión y los movimientos en el área.
Tras tres temporadas marcadas por lesiones, Vivianne Miedema volvió a jugar con continuidad. La neerlandesa de 29 años alcanzó cifras dobles en titularidades en WSL por primera vez desde el ciclo 2021-22. Y por supuesto, también llegó la producción: convirtió 10 goles y entregó cinco asistencias en 19 partidos, como parte del camino de Manchester City hacia el título. Miedema no estuvo en las últimas semanas por razones personales, viajó a Países Bajos por una situación de salud de su madre, y ver cuánto extrañó City su presencia reafirma su impacto. Solo tres futbolistas del torneo convirtieron más goles que ella; solo tres generaron más grandes ocasiones; y solo cinco entregaron más asistencias que Miedema. Su dupla con Shaw fue un rasgo clave del título.
Kerstin Casparij, por su lado, venía mostrando consistencia como lateral. Pero esta temporada dio un salto grande. Apoyada en el aprendizaje de sus tres campañas previas y asumiendo más liderazgo dentro del grupo de City, la futbolista de 25 años fue la única defensora que llegó a cifras dobles en participaciones directas en goles: desde su lugar de lateral por la derecha firmó tres goles y siete asistencias. Su juego se define por energía alta y por su capacidad para sumarse al ataque: ya sea para atraer marcas y despejar espacios, o para meterse de lleno en el último tercio. Esa suma ayudó a que City fuera el equipo con más goles de la liga.
Pero su trabajo defensivo también merece reconocimiento. Aun siendo campeón al final del campeonato, Casparij estuvo entre las cinco mejores del torneo en tackles. Yui Hasegawa fue la única futbolista de City que ganó más duelos terrestres. Esos aportes permitieron balancear el rendimiento y sostener también el segundo mejor registro defensivo del campeonato.
Yui Hasegawa tuvo un año enorme. Tras ayudar a Japón a ganar la Copa Asiática en marzo, finalmente llegó el gran trofeo que se le venía negando en el club. Fue clave en el primer título de WSL de City desde 2016. Pocos merecen este éxito tanto como Hasegawa, que ya venía jugando a nivel mundial durante varios años, pero sin que el equipo acompañara con títulos.
El verano trajo un ajuste de sistema importante. Con el nuevo entrenador de City, Jeglertz, se modificó el modelo para que cada integrante del mediocampo se ajuste mejor. En un pivote de dos jugadoras con Laura Blindkilde Brown o Sam Coffey, Hasegawa pudo seguir dictando el ritmo y controlando los partidos, pero también ganar expresividad para proyectarse con más libertad. Ese cambio la volvió a destacar: terminó segunda en la liga en intercepciones, segunda en pases hacia el último tercio y compartió el cuarto lugar en grandes ocasiones creadas. Esta vez, además, el premio llegó en forma de trofeos.
Queda poco por agregar sobre Khadija Shaw. La jamaicana confirmó que es la mejor centrodelantera del planeta: encadenó otra cosecha increíble de goles para su cuarta WSL consecutiva con dobles dígitos y además consiguió el tercer Golden Boot seguido. Igual que con Hasegawa, debió esperar para que los aportes individuales se tradujeran en éxito colectivo. Ese momento llegó en este curso, cuando Shaw y Miedema armaron una dupla letal que empujó a City a conseguir el título de WSL que se les resistía.
Shaw, a sus 29 años, parece estar en una categoría aparte dentro del torneo. Los números lo respaldan: terminó la carrera del Golden Boot con ocho goles de ventaja, registró un xG cerca de 10 puntos por encima del resto y tuvo, como mínimo, 23 remates más que cualquier otra jugadora. Es la delantera más prolífica, peligrosa y devastadora de la WSL, y quizá del mundo.
Por eso también resulta tan desconcertante que Manchester City tomara la decisión de dejarla ir con pase en libertad. Este año, por fin, todo pareció acomodarse para que el club consolidara su mejor versión, y ahora todo indica que su estrella se mudará a Chelsea, uno de los rivales más grandes en la pelea por los trofeos. Con un nuevo capítulo y un desafío diferente en el horizonte para la ganadora del Golden Boot, no se espera que la producción goleadora se apague: Shaw demostró en esta temporada que está a un nivel que marca diferencias.
