El delantero polaco no pudo contener la emoción en más de una ocasión, sobre todo cuando el estadio explotó con cánticos que repetían su nombre. Era el tipo de homenaje que le quedaba perfecto a un jugador que viene siendo el motor del ataque del Blaugrana desde 2022. La postal más duradera de la noche tuvo a Lewandowski con lágrimas en los ojos, mientras se dedicaba a agradecer a la gente por última vez en su etapa como local.
Hansi Flick se encargó de que el goleador recibiera el protagonismo merecido: lo alineó desde el inicio ante Real Betis y, más tarde, en el minuto 83, lo reemplazó para permitirle una caminata de reconocimiento en el tramo final. Aunque no logró convertir en la victoria 3-1, el estadio no se vació de inmediato tras el pitazo final. Los hinchas permanecieron en las tribunas, reacios a irse sin antes quedarse con una última imagen del nueve que se volvió referencia.
Terminando el partido, el atacante tomó el micrófono para dirigirse a la gente, acompañado por su esposa y sus hijos. Ya había anticipado su salida en el verano antes de este encuentro, al señalar que consideraba cumplida su misión después de conquistar siete títulos en España. En su mensaje, el agradecimiento estuvo especialmente dirigido a una ciudad que lo recibió con los brazos abiertos durante un período de transición en el club, en el que su figura aportó estabilidad y jerarquía.
“Para mí es un día muy emocional y difícil. Cuando llegué a Barcelona sabía que este club era enorme, pero su apoyo fue increíble”, sostuvo. “Desde el primer momento me sentí en casa. No voy a olvidar nunca escuchar cómo cantan mi nombre. Gracias a mis compañeros, a los entrenadores y a toda la gente que trabaja en el club. Es un honor haber jugado en el Barça. Compartimos grandes momentos durante estos cuatro años y estoy muy orgulloso de todo lo que logramos. Hoy me despido de este estadio, pero el Barça siempre va a estar en mi corazón. Visca el Barca y Visca Catalunya”.
Antes del compromiso, Flick también había hablado del delantero con elogios y, en particular, destacó a quien además ya dirigió en el Bayern Munich. El entrenador del Barcelona lo definió como un “profesional verdadero” y un “ejemplo” para los futbolistas más jóvenes del plantel. Al mismo tiempo, reconoció que, aunque el club necesite mirar hacia adelante, reemplazar a un jugador de ese calibre para el área de scouting se presenta como una tarea casi imposible.
“La conversación salió bien. Habló con el equipo y se despidió”, comentó el DT. “Fue un gran período. Le dije que gané todos los títulos con él, son nueve en total. Es un privilegio haber trabajado juntos: es un profesional de verdad, un modelo a seguir; se cuida, y por eso compite a ese nivel. Ahora quiere un cambio, quiere moverse. Es bueno para él y para el club. Es una gran persona y un gran jugador”.
Y agregó: “No va a ser fácil reemplazar a Lewandowski. Fue el mejor nueve de la última década. Encontrar a alguien que lo sustituya no será sencillo. Vamos a ver si fichamos a un jugador, pero será difícil”.
Lewandowski se va del Barcelona dejando un lugar asegurado en la historia del club: quedó en el puesto 14 del ranking histórico de goleadores, con 119 tantos. Más allá del trofeo Pichichi y de los títulos de La Liga, su presencia funcionó como un liderazgo de experiencia que ayudó a que una plantilla más joven terminara de crecer. Al caminar en el último pasillo de reconocimiento, formado por sus compañeros, se hizo evidente el respeto mutuo entre el jugador y la institución para quienes estuvieron presentes.
Mientras su próximo destino continúa siendo tema de fuertes rumores, con ofertas importantes desde Arabia Saudita y también interés desde la MLS, su huella en Cataluña ya es parte del pasado indeleble. La despedida terminó con un gesto cargado de simbolismo: sus compañeros lo arrojaron al aire en el mediocampo, cerrando de la mejor manera una etapa de cuatro años que devolvió al Barcelona a la cima del fútbol español.
