Inglaterra llegaba al partido con un arranque perfecto en la fase de clasificación: había ganado 1-0 a España en Wembley en abril. Con ese envión, las Leonas no comenzaron mal. La Roja tuvo una chance temprana que obligó a Hannah Hampton a aparecer: el centro de Putellas encontró a Edna Imade, y la arquera respondió con una intervención necesaria. Del otro lado, Keira Walsh también avisó con un remate desde las inmediaciones del área que se fue apenas por arriba, cerca del larguero, tras el pase de Cata Coll.
El encuentro cambió cuando Guijarro rompió la igualdad. La española encaró a Georgia Stanway con una gambeta sutil que la dejó desacomodada, se metió en el espacio que quedaba libre en el mediocampo inglés y, con tiempo para mirar y elegir, soltó un remate colocado desde lejos que superó a Hampton. La jugada, además, tuvo el condimento de una leve desviación que terminó favoreciendo a Guijarro.
A partir de ahí, Inglaterra se mostró desordenada: España la fue abriendo con comodidad, generando situaciones una y otra vez. Sin embargo, en varios pasajes las visitantes se quedaron a medio camino con el último pase, desperdiciando ocasiones claras. Las Leonas no supieron aprovechar ese margen: primero, Alex Greenwood quedó mal parada al habilitar una posición adelantada de Putellas; y después llegó un momento clave para sellar el golpe. Hampton, en una acción que parecía controlada, alcanzó a tocar con fuerza el remate de la mediocampista española, pero la pelota igual terminó entrando en su arco, y así España amplió la ventaja.
Ese tanto fue determinante para las campeonas del mundo, porque cerraba la posibilidad de que Inglaterra pudiera imponer condiciones en un eventual criterio de desempate por enfrentamientos directos. Además, el dato pesaba: las Leonas solo habían marcado un gol en el triunfo en Wembley. Con esa diferencia ya establecida, el plan de España se flexibilizó para el complemento, ya que no importaba por cuántos goles terminara la derrota Inglaterra. Pero el partido no se “apagó”: el seleccionado español siguió con presión constante, y antes de la hora el marcador ya era 3-0. Ahí, la resistencia de Lucy Bronze no alcanzó: el desorden en la cobertura de Greenwood, que no resolvió bien una situación posterior, terminó dejando a Putellas sumar su segundo gol.
La goleada todavía tuvo un tramo más. Pina ingresó desde el banco y anotó el cuarto tanto para La Roja, en una noche que se convirtió en la derrota más pesada de las Leonas en la era de Sarina Wiegman, y por un margen considerable. Inglaterra nunca había caído por más de dos goles bajo la conducción de la neerlandesa, que tomó el cargo en septiembre de 2021. Este 4-0, además, marca el peor revés del equipo en 17 años: el antecedente más cercano se remonta a 2009, cuando Alemania le ganó a Inglaterra 6-2 en la final del Europeo.
El golpe también tiene consecuencias para el futuro inmediato. Al quedar como escolta del Mundial 2023, lo más probable es que Inglaterra necesite disputar play-offs para clasificarse a la edición de 2027. La excepción sería que suceda algo totalmente inesperado cuando Islandia reciba a España el martes por la noche.
Calificaciones individuales: lo que dejó el partido en Inglaterra
Hannah Hampton (3/10): Respondió con una gran atajada al inicio para negar a Imade, pero luego quedó por debajo del nivel alto que suele mostrar. No pudo evitar que entrara el remate de Putellas y, además, tuvo falencias en la precisión de sus salidas.
Lucy Bronze (4/10): Fue una jornada complicada: el problema empezó con una pérdida en una zona peligrosa en la jugada previa al primer gol de Guijarro. En el segundo tiempo realizó una gran acción sobre la línea para bloquear, aunque no alcanzó porque Putellas terminó marcando igual. En general, quedó despareja la relación con el rival.
Lotte Wubben-Moy (4/10): No encontró respuestas ante la amenaza constante de España. En el cuarto gol, quedó superada por el pase profundo que habilitó la intervención de Pina.
Esme Morgan (4/10): Igual que su compañera de zaga, no pudo sostenerse frente al asedio permanente que se le fue acumulando desde el otro lado.
Alex Greenwood (3/10): Estuvo demasiado adelantada y no logró corregir la línea para evitar que Putellas quedara habilitada en el segundo gol. Además, no resolvió una pelota suelta antes de que España marcara el tercero.
Keira Walsh (4/10): Le faltó más urgencia para presionar a Guijarro en la jugada que derivó en el primer tanto. Cuando logró entrar en contacto con el balón, fue de lo mejor de Inglaterra, pero el estándar del partido fue bajo.
Georgia Stanway (4/10): Fue de las más cerca de empujar a Inglaterra al gol: su remate se fue por poco cerca del 2-0. Fuera de esa acción, no pudo participar con claridad.
Ella Toone (4/10): Otra de las que no logró meterse en el juego ni generar impacto en una noche dura.
Lauren Hemp (5/10): Fue el punto de mayor claridad para Inglaterra durante todo el partido. Su forma directa de jugar y su capacidad para empujar a España hacia atrás le generaron algunos problemas al rival, aunque sin consecuencias mayores.
Alessia Russo (4/10): Prácticamente no tuvo oportunidades: el equipo no le encontró con claridad.
Lauren James (5/10): Cumplió una buena tarea defensiva para cortar algunos circuitos del rival y, además, realizó pases interesantes que terminaron creando alternativas. Tuvo un mal momento cuando, yendo para atrás a seguir la jugada del tercero de España, se le fue el equilibrio por cómo pisó cerca de los carteles publicitarios.
Beth Mead (5/10): Tras ingresar con media hora por jugar, logró meterse en buenas zonas y recibió en lugares favorables. El problema fue que le faltó la decisión necesaria para capitalizar esas oportunidades.
Chloe Kelly (4/10): No logró dejar una marca concreta en el partido. Tampoco era una gran sorpresa, teniendo en cuenta el estado físico con el que llegó al momento de entrar.
Jess Carter (N/A): Entró en los últimos minutos.
Niamh Charles (X/10): Otro cambio de cierre del partido.
La lectura de Sarina Wiegman
Sarina Wiegman (3/10): Eligió iniciar a Toone en el mediocampo, pese a que Kendall había rendido bien en el partido de ida. Sin embargo, ese planteo no encontró el efecto esperado. Además, tardó demasiado en hacer modificaciones teniendo en cuenta el déficit que Inglaterra ya enfrentaba. También quedó como un punto cuestionable haber dejado a Aggie Beever-Jones directamente fuera de la convocatoria del día: al final, el equipo terminó necesitando todas las opciones ofensivas posibles para intentar revertir el trámite.
