Frank dejó el cargo en febrero, apenas un par de meses después de que en el entorno del fútbol quedara claro que el desafío era demasiado grande para él. El relevo llegó con Igor Tudor, que no había trabajado en la Premier League antes, pero que venía con el historial de “apagar incendios” y salvar temporadas. Sin embargo, Tudor no pudo conseguir victorias en ninguno de sus cinco partidos de Premier League al frente y terminó saliendo por acuerdo mutuo.

Con ese panorama, la responsabilidad ahora recae en Roberto De Zerbi, con el objetivo de evitarle a Tottenham el escenario de pesadilla del descenso. Los Spurs cayeron al lote de abajo y se metieron en el terceto final tras el triunfo de West Ham sobre Wolves del viernes por la noche.

La llegada del italiano también generó temblores en una hinchada ya fragmentada, y es probable que más adelante aparezcan nuevos puntos de tensión. Aun así, De Zerbi aceptó un desafío de los más raros del fútbol: entrar a un contexto inusual y, pese a todo, con chances reales de sostener al club en la máxima categoría.

De Zerbi y su idea: “ahora toca ganar”

En su primera entrevista con canales del club, le preguntaron por su “filosofía”. Al tratarse de un equipo que suele asociarse con un fútbol con diversión, aunque a veces caiga en ingenuidades, la consulta era lógica. Sin embargo, De Zerbi no quiso detenerse demasiado en ese concepto.

“No es el momento adecuado para hablar de mi filosofía del fútbol. Estoy acá ahora, al final de la temporada, porque tenemos que ganar. En el juego importan el estilo y la disposición táctica, pero por encima de todo está la mentalidad. Quiero ayudar a que los jugadores lleguen a la mejor versión mental que podamos mostrar”, afirmó.

El entrenador parece consciente de que en los próximos partidos no todo saldrá perfecto en el rendimiento. Pero sostuvo que el tiempo disponible es para recuperar el punto de equilibrio, especialmente en lo psicológico. En esa línea, amplió la idea en una conversación con NBC Sports.

“Para mí, los futbolistas de Tottenham son muy buenos, normalmente. El momento que vivimos es muy duro. En este instante, lo mental es crucial. Solo tenemos siete partidos y no hay tiempo para demasiadas vueltas. No quiero dar demasiadas instrucciones. Este equipo cambió tres entrenadores en la temporada; entonces tiene que construir una nueva mentalidad”, explicó.

Y cerró con un mensaje directo: “Tenemos condiciones para salir de este momento, pero sin dudas lo más importante es el aspecto mental”.

El contexto: Tudor llegó en febrero y De Zerbi hereda problemas

Cuando Tudor aterrizó en Tottenham en febrero, ya avisó que no había encontrado una situación parecida a la que le tocó heredar. De Zerbi probablemente sintió lo mismo al comenzar, y encima esta semana se confirmó un golpe extra: Mohammed Kudus, a quien él intentó sumar cuando estaba en Brighton, podría perderse el resto de la temporada por una complicación posterior a un revés físico.

“Arranqué con poca suerte… Kudus estaba en mi cabeza como un jugador clave, sobre todo para esa posición. Pero tenemos que mirar hacia adelante. Creo que tenemos muchos atacantes de muy buen nivel”, remarcó De Zerbi.

Rodrigo Bentancur volvió a entrenarse con el plantel, aunque todavía no está listo para sumar minutos en Premier League. En paralelo, James Maddison sigue con la recuperación de una lesión de ACL; Tudor había comentado que el mediapunta podría regresar antes de que termine la temporada.

En cuanto a ausencias, el capitán de Suecia Dejan Kulusevski permanece fuera por una molestia de rodilla de diagnóstico reservado. Wilson Odobert, por su parte, es poco probable que vuelva a jugar en 2026 debido a otro problema de ACL. Y Ben Davies, referente de experiencia, podría haber disputado su último partido en el club.

A pesar de todo, De Zerbi lanzó un llamado al grupo el viernes: “Tenemos con qué pelear, con qué jugar y con qué sumar puntos”.

El “Hotspur Way” y el cambio de clima: de la crítica a la motivación

La sede de entrenamiento en las afueras del norte de Londres no fue precisamente un lugar feliz en los últimos dos años. Incluso en la etapa de Ange Postecoglou, cuando Tottenham alcanzó el título de la Europa League, el clima se empañó por una campaña irregular en Premier League: el equipo terminó 17°.

En ese marco, llama la atención que ya se informe que varios jugadores “aman” las sesiones que De Zerbi viene implementando. Incluso hay una lectura interna sobre por qué entrenadores como Pep Guardiola se mostraron impresionados con la forma de trabajar del italiano.

Justamente eso es lo que Tottenham querría conseguir puertas adentro: que el entusiasmo se traduzca en resultados en el campo. Y, aunque el nivel futbolístico no siempre acompaña al estado de ánimo, el hecho de que el equipo esté más cómodo es una señal que, al menos, abre una ventana de esperanza.

El problema defensivo y el debate de los centrales

Había una corriente de pensamiento que sostenía que la solución para Tottenham pasaba por sostener saludables a sus centrales titulares, Cristian Romero y Micky van de Ven. La realidad es que ambos estuvieron disponibles en la mayor parte de los partidos y, aun así, el “fuga” defensiva no hizo más que empeorar.

Una parte del inconveniente —sobre todo en la etapa de Frank— es que esa sociedad se llevó al límite. Se trata de dos jugadores acostumbrados a competir con una línea alta y con posesión, más que a refugiarse en un bloque bajo y dedicarse, casi exclusivamente, a defender dentro del área.

La idea de un equipo que teme al balón aparece también en números. Se calculó que Tottenham permitió en Premier League un total de 39 remates originados tras errores, el mayor registro de la liga. Sin embargo, ni Romero ni Van de Ven figuran como los principales responsables de acumular esa cifra.

El plan de De Zerbi, con su estilo en contraposición al de Frank, también puede derivar en equivocaciones. Pero la diferencia es que si Tottenham tiene una comprensión clara de cómo quiere jugar, debería convertirse en un equipo más coherente en ambos sectores del campo.

Arqueros, lesiones y la ventana táctica

Con Guglielmo Vicario encaminado a estar fuera un corto período por una cirugía de hernia, el suplente Antonin Kinsky volvería al once y tendría chances de reaparecer en partidos oficiales. Sería su primera etapa de titularidad luego de un estreno difícil: su cameo de apenas 17 minutos contra Atlético Madrid terminó siendo un episodio desastroso.

En teoría, el arquero checo se siente más cómodo con la pelota en los pies que Vicario y encajaría mejor con el estilo de De Zerbi, siempre que el equipo juegue en un terreno en condiciones. Pero el punto clave será que el entrenador logre reconstruir la confianza del jugador.

En el mediocampo más profundo, el escenario se divide en tres alternativas claras, tanto para el momento actual como para el futuro inmediato.

Archie Gray, el comodín que puede adaptarse a distintos roles, es uno de los candidatos a quedarse con el premio interno de “jugador del año” del club. Y si ese reconocimiento no llega desde la votación de los hinchas, igual podría resonar por su rendimiento. Con este Tottenham que perdió parte de carisma y carácter, Gray pareció crecer en intensidad y se mostró especialmente firme cuando el partido se complicó y la presión aumentó.

Tudor ya había detectado que Gray funcionaba bien en un pivote junto a Pape Matar Sarr. Con 137 partidos en Tottenham, Sarr aparece como uno de los más experimentados del plantel, aunque todavía no cumplirá 24 años hasta la próxima temporada. En sus tres campañas completas en primera división, el equipo se vio más ordenado cuando Sarr estuvo en el once que cuando no. ¿Por qué? Por su agresividad en ambos sentidos de la cancha y por su capacidad para transportar la pelota hacia adelante hasta el último tercio.

El regreso de Lucas Bergvall tras una lesión llega en un momento oportuno. Como Sarr, el joven sueco puede encarar rivales con gambetas. En la etapa de Frank, esa cualidad se interpretó muchas veces como si fuera más propia de un atacante; sin embargo, De Zerbi seguramente lo utilice en una posición más retrasada.

Gallagher, Bissouma y Palhinha en la charla del italiano

En su primera conferencia de prensa del viernes, De Zerbi también habló de su admiración por Conor Gallagher, incorporación de enero que todavía no pudo ganar un partido de Premier League desde que llegó a Tottenham. “Quiero volver a ver al mismo Gallagher que yo disfruté en el Chelsea”, sostuvo el italiano.

En la emergencia, De Zerbi tendría como opciones principales a Yves Bissouma, cuyo contrato vence, y a Joao Palhinha, cedido. No son futbolistas que se planteen como soluciones de largo plazo para el club, pero podrían ser piezas útiles para atravesar este tramo decisivo.

De alguna manera, traer a De Zerbi en lugar de otro entrenador de corto plazo sugiere que dentro del club finalmente se reconoció que el problema no es solo defensivo. Tottenham, con Frank, rara vez se mostró como un equipo realmente peligroso; y con Tudor, la vida apareció en partidos puntuales: la victoria 3-2 ante Atlético Madrid y el empate 1-1 en Liverpool.

Para liberar el potencial real, será clave soltar la idea de “primero defender”. En ese sentido, se recuerda que Xavi Simons fue dejado fuera por Tudor aun cuando por fin había asomado con señales de rendimiento. Y Mathys Tel, finalmente, logró ganarse un lugar en el once. De Zerbi mencionó a ambos como futbolistas con los que le interesa trabajar de cerca; además, Tel había sido pretendido por él en su paso por Marsella.

Delante: Solanke, Richarlison y el rol probable por la baja de Kudus

En la zona ofensiva, Dominic Solanke y Richarlison son delanteros probados en Premier League, capaces de encender rachas goleadoras en lapsos cortos. La ausencia de Kudus haría que Randal Kolo Muani sea utilizado con mayor probabilidad por la banda derecha.

De todas maneras, Tudor también había encontrado cierto alivio por esa zona, con Pedro Porro como lateral derecho y con un perfil que aportó calidad para asistir gracias a su capacidad para cruzar y también para pasar.

El mensaje final que queda instalado es claro: Tottenham tiene que pelear y raspar para salir del fondo, en lugar de dejar que los partidos se “escuran” como si fueran un espectador más. De Zerbi necesita controlar la intensidad emocional y evitar otro estallido que lo haya caracterizado en el pasado, porque todavía hay solo siete partidos antes de volver a rearmar el proyecto en el verano.

El plantel no debería estar entre los tres peores de la Premier League. Y si logra jugar a su nivel verdadero, la idea es que pueda sostener la categoría.

El desafío, entonces, se reduce a una consigna: siete partidos sin cometerse a sí mismos. El inicio será el domingo, con visita a Sunderland. “¿Qué tan difícil puede ser?”, se plantea como pregunta final… ahora, a Tottenham le toca hacerse cargo del guion.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.