Alex Freeman llegó a Cancún en el marco de la pretemporada de Orlando City cuando empezaron a sonar los llamados. Fueron varios, y durante los entrenamientos no alcanzó a atenderlos. Recién cuando pudo escuchar el mensaje entendió la dimensión del cambio: otra vez la vida le daba un giro, y esta vez era grande.
El salto de Orlando a España, en tiempo récord
Todo se aceleró. Ajustes rápidos, regreso a Orlando para organizar el equipaje y, de inmediato, viaje a España. Luego vinieron los pasos formales: revisión médica, firma de contrato y producción de contenidos. El proceso fue tan vertiginoso que, cuando terminó, Freeman ya era jugador de Villarreal, incluso más rápido de lo que él mismo imaginaba.
La movida se enmarca en un patrón que viene repitiéndose en su carrera: cuando el mundo exterior cree que ya ubicó a Freeman, él aparece en otro lugar. En poco más de un año y medio pasó de la estructura de MLS Next Pro a La Liga. Para cualquiera, el ritmo es difícil de prever; para él, forma parte de su historia reciente.
Declaraciones: adaptarse, creer y mirar el presente
Freeman describió el salto como la posibilidad de transformarse de alguien que casi nadie seguía a un jugador que la gente observa todos los días. Afirmó que hace un año recién estaba aterrizando en escena y que, un año después, ya está en España, aunque todavía le cuesta procesar el nivel de cambio.
También explicó cómo es la vida de un futbolista profesional para pensar y, al mismo tiempo, para no alcanzar a comprender del todo lo que ocurre: entre entrenamientos y espacios libres, hay tiempo para reflexionar, pero la realidad no termina de caer. Aun así, remarcó que cada día agradece estar donde está, con esa sensación de “wow, llegué”, y que incluso dando un paso, todavía cuesta entender dónde quedó parado.
De cara al futuro, dejó una idea clara: no se trata solo de no pensar a largo plazo, porque el porvenir llega encima. Sostuvo que no siempre se puede guiar por lo esperado y que uno nunca sabe cuándo la vida cambia.
Villarreal, contrato largo y el contexto del mercado
La llegada a Villarreal no se tomó como una sorpresa total dentro del fútbol estadounidense, en parte por los rumores que venían circulando desde su irrupción en el Gold Cup. Lo que sí resultó inesperado fue el momento. El club no tenía planes concretos para ficharlo en enero, pero el escenario cambió cuando el defensor Juan Foyth sufrió una rotura del tendón de Aquiles.
En ese contexto, Villarreal necesitaba alternativas defensivas y, con ese margen, decidió adelantar la operación. Así fue como el club se movió temprano para hacerse con el joven zaguero de 21 años.
Sin embargo, el acuerdo no fue pensado como una solución de corto plazo. Villarreal le ofreció un vínculo de seis años, una señal directa de que el jugador entra en los planes a largo término y que lo ven como una pieza con proyección dentro del futuro del club.
- Villarreal avanzó antes de lo previsto para incorporar a Freeman en enero.
- El motivo inmediato del movimiento fue la lesión de Juan Foyth, con rotura del tendón de Aquiles.
- Freeman firmó un contrato de seis años, indicando una apuesta de largo recorrido.
El proceso del traspaso y la llegada a Osasuna
Freeman admitió que el traslado fue “duro” en términos de adaptación: tuvo poco tiempo para despedirse de sus compañeros en Orlando. Apenas aterrizó en España, y en dos días ya estaba viajando hacia Osasuna para integrarse, sin una transición normal.
Contó que tuvo que hacer el “empaque rápido”, casi sin poder organizar sus cosas. Además, sostuvo que estuvo en un hotel durante cerca de mes y medio, y que ese fue su esquema principal: entrenar, volver a casa, jugar a la consola (PS5), dormir y salir ocasionalmente a comer. Según su relato, había demasiado por procesar y, aunque todos sabían que la salida iba a ocurrir, el tiempo en el que pasó terminó tomando a todos por sorpresa.
Debut en La Liga: Espanyol y sensaciones en el estadio
En lo deportivo, Freeman firmó oficialmente con Villarreal el 28 de enero. El 9 de febrero llegó su debut: ingresó desde el banco en el partido ante Espanyol.
Entre una fecha y la otra, el ritmo fue disparado, pero con una cuota de expectativa. Sobre su estreno, comentó que tenía sensaciones y esperanza, aunque no se puede saber con certeza hasta que el partido te pone ahí. Remarcó el impacto de saltar al campo, especialmente jugando en casa: escuchó silbidos, explicó que el ambiente fue extremo, que nunca había vivido algo así y que el estadio es grande, con tribunas completas casi cualquier día.
También valoró la atmósfera del lugar: dijo que la gente es muy receptiva, que hay ganas de charlar y compartir, y que se nota una pasión marcada por el deporte. Allí, sostuvo, aparece una presión extra: es más exigente, pero a la vez los hinchas acompañan de manera constante y quieren lo mejor para el club.
- Firma oficial con Villarreal: 28 de enero.
- Debut: 9 de febrero, entrando desde el banco ante Espanyol.
Minutos en los primeros meses
En los dos meses posteriores al debut, Freeman todavía no tuvo un rol protagónico. Apareció en cinco oportunidades, pero acumuló apenas 58 minutos de juego. Villarreal, de todos modos, parece conforme con introducirlo de a poco, considerando su falta de experiencia a este nivel.
Freeman viene de una realidad distinta: un año atrás estaba haciendo su primera titularidad con Orlando City. Por eso, desde su lectura, tiene sentido que le den tiempo para aprender con paciencia, especialmente en estas primeras semanas.
Además, habló sobre la velocidad del juego: aseguró que es “ridícula”, que no hay tiempo en el balón y que cuando llegó se encontró con una intensidad que nunca había visto en su carrera. Lo definió como el ritmo más rápido al que le tocó jugar.
Del Gold Cup a la selección: continuidad y crecimiento
Freeman no se mostró con dudas ante el salto. Planteó que este tipo de cambios no le resultan tan nuevos. Recordó que el verano pasado, en su primer partido internacional, le tocó encargarse de frenar a Arda Güler y Kenan Yildiz. Más tarde, ya en otoño, pasó a ser titular con la selección de Estados Unidos y hasta convirtió dos goles ante Uruguay.
Para él, esto es otro escalón: no tanto un “salto al vacío”, sino un paso más parecido a los que ya dio. Aun así, reconoció que cuando llega a lugares como este aparecen preguntas y que lo importante es ponerse primero y asumir riesgos. También señaló la necesidad de crecer como persona: al mudarse tan lejos, entiende que ya no puede tratarse como un chico, ni pedir “trato de chico”.
Mejoras para el fútbol de Villarreal: más técnica y exigencia
Freeman sabe que el ajuste no es solo personal, sino futbolístico. Explicó que en el aspecto de juego necesita subir un nivel: ser más técnico, tomar decisiones con más precisión y adaptarse a un entorno que, por historia, se asocia con el desarrollo de jugadores.
En ese marco, sostuvo que si tuviera que elegir un club dentro del país, Villarreal era el indicado para dar el siguiente paso. Según su mirada, siempre fue una decisión correcta: no solo para demostrarse, porque dice que ya lo hizo en el pasado, sino para testearse de verdad en un ambiente que lo exija. Su meta es estar a la altura y demostrarlo en la cancha.
Vila-real, familia y ayudantes dentro del plantel
En lo cotidiano, el cambio no lo agarró del todo desprevenido. Dijo que en Florida está acostumbrado a la vida de clima cálido y que por eso la transición no fue tan mala. Eso sí, destacó que Vila-real tiene una identidad distinta, diferente a cualquier lugar donde haya vivido.
Sobre la ciudad, comentó que la comida es excelente y, además, accesible. Se detuvo en la paella y en opciones de mariscos, y remarcó que la gente respeta, viste bien, y que la ciudad suele estar siempre con movimiento. En su lectura, en España se disfruta la vida como prioridad.
También afirmó que en las últimas semanas todo se fue haciendo más fácil: ya tiene su casa, su auto y lo que necesita. Contó que su familia viajó para acompañarlo, lo que le mejoró el panorama, y que siente que “todo encajó” mejor y que la adaptación se acomodó.
En el plantel, sostuvo que recibió apoyo de varios compañeros. Mencionó a Tajon Buchanan y a Tani Oluwaseyi —ex figuras de la MLS y actuales internacionales canadienses— como parte clave para que se sintiera acompañado. Además, valoró el trato de Renato Veiga, quien estuvo en cancha con Portugal ante la selección de Estados Unidos el mes anterior. También agregó que Thomas Partey y Nicolas Pepe conversan en inglés por su paso previo por Inglaterra, por lo que no le faltaron interlocutores.
De todas formas, aclaró que sigue aprendiendo y que, si planea quedarse un tiempo en Villarreal —y su intención es que así sea— deberá mejorar su español. Para él, esa es otra prueba dentro del proceso.
- Freeman ya se instaló con casa y auto; su familia también viajó a acompañarlo.
- Compañeros como Tajon Buchanan y Tani Oluwaseyi le facilitaron la integración.
- Renato Veiga también le dio una mano tras su experiencia reciente con Portugal.
- Partey y Pepe, con experiencia en Inglaterra, aportaron charla en inglés.
Selección de Estados Unidos y el desafío de La Liga en año de Mundial
Más allá de la adaptación, los objetivos de fútbol mandan. En un año con Mundial cercano, Freeman está en la expectativa de formar parte del plantel de la selección masculina de Estados Unidos este verano. El torneo llegaría casi exactamente un año después de su debut internacional.
Desde su estreno en East Hartford, Freeman sostiene que no se frenó: su vida no le dio espacio para hacerlo.
Pero, antes del Mundial, aparece otro ajuste: todo ocurre miles de kilómetros de casa. En la cancha, Villarreal lo mira como un jugador en desarrollo al que puede sostener luego de pagar hasta 7 millones de dólares por su pase desde Orlando City. Freeman entiende que no solo se trata de llegar, sino de crecer para competir al máximo nivel.
La preocupación por el tiempo de juego y la postura de Pochettino
El movimiento en enero, con el Mundial a pocos meses, implicaba un riesgo. Freeman puso en juego una plaza en la consideración de la lista, apostando a que el plan a futuro le juegue a favor. Sin embargo, el período de adaptación que atraviesa hoy podría complicar su lugar si no logra sumar minutos.
El entrenador de la selección de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, no lo ve como una amenaza directa. En marzo, expresó que quiere que los futbolistas estén en su mejor versión dentro del equipo. Señaló que, aunque Gio Reyna o Alex Freeman no estén jugando tanto en este momento, entiende que hay que mirar la intención y la entrega: si el jugador da lo mejor, y luego no obtiene minutos, puede pasar. Lo que no desea, según su postura, es que alguien no rinda al máximo y después tampoco tenga chances.
En ese sentido, Freeman trabaja para ganarse el lugar. Admitió que gran parte del esfuerzo ocurre en entrenamientos, lejos del ruido público, pero lo mantiene como un objetivo constante. Dijo que quiere llegar a su mejor versión y que hay muchas cosas por mejorar. En los próximos meses, su meta es intentar estar bien, seguir practicando duro y también cumplir con tareas fuera del campo para asegurar la oportunidad. Su siguiente paso es claro: jugar cada fin de semana en La Liga.
Excitación total: el presente que no se detiene
Freeman entiende que se juntaron varios temas grandes: Mundiales y grandes traspasos, avances con la selección y el aterrizaje en España. Para él, todo eso lo entusiasma. A la hora de explicar qué es lo que más lo motiva, respondió que es “todo”.
También dejó una advertencia: es difícil incluso conversar sobre lo que lo emociona porque todavía no termina de asimilarlo. Pidió que lo vuelvan a buscar en junio, porque imagina que habrá todavía más motivos de celebración; y agregó que, incluso con el paso de los meses, nada termina de estabilizarse del todo.
Con 21 años, Freeman continúa creciendo. Y si se toma como referencia el último año, su ritmo de crecimiento no parece que vaya a bajar: por el contrario, todo indica que el proceso seguirá acelerándose.
