Wayne Rooney encara un regreso de alto perfil a Norteamérica, en el marco de una instancia televisiva de seis semanas, con el foco puesto en su trabajo en medios. El detalle que aparece como tema central es que el ex Manchester United y emblema de Inglaterra podría viajar sin su esposa, Coleen. En el entorno de la pareja se remarca que ella entiende este paréntesis como una especie de “descanso” necesario para la relación, en un momento en el que las tensiones vuelven a estar en primer plano.
La relación bajo la lupa: qué detonó el clima tenso
La explicación que circula alrededor del matrimonio apunta a un nuevo capítulo de fricción ligado a conductas de Rooney que ya habían generado repercusión pública. Se señala que Coleen continúa molesta por lo que se percibió como un comportamiento problemático en los BRITs, y que el problema no es solo el hecho en sí, sino el efecto colateral: otra vez el escrutinio termina recayendo sobre la vida conyugal, desviando atención del trabajo de ella.
El malestar, además, se conecta con una situación previa: se menciona que en febrero hubo salidas nocturnas fuera de hora, lo que volvió a poner su vida privada en el centro de la conversación. Con ese antecedente, el viaje por el torneo se interpreta como una forma de tomar distancia y ordenar el vínculo antes de que la atención mediática se intensifique.
Estados Unidos, recuerdos complicados y la decisión de no relocalizar
Para Rooney, el regreso a la geografía estadounidense no es un territorio desconocido. Durante su etapa como futbolista y también en su período como entrenador, el ex delantero ya había pasado tiempo en los Estados Unidos, con D.C. United como escenario principal. Sin embargo, esos años no se recuerdan como una experiencia “limpia” desde lo personal: se menciona un episodio que derivó en un arresto por ebriedad en público en un aeropuerto, ocurrido en 2018.
Ese historial, de acuerdo con lo que se comenta en el entorno cercano, habría dejado a Coleen con pocas ganas de mudarse o visitar seguido durante el desarrollo del certamen.
- Coleen no tendría buenos recuerdos de la etapa en América.
- El interés por volver se limitaría a un escenario puntual: si Inglaterra rinde bien.
- En ese caso, se indica que podría llevar a los chicos a ver un par de partidos.
Rooney en modo “trabajo” y la presión por cambiar la imagen
Con la carrera de entrenador sin el despegue esperado, Rooney encontró un nuevo rumbo en el mundo de la comunicación. Aun así, el desafío que aparece en la previa del Mundial es doble: por un lado, consolidar su rol como analista; por el otro, desprenderse —al menos en la percepción pública— del mote de “party-boy” que lo acompañó durante sus años de jugador.
En ese contexto, se remarca que Coleen ya habría dado una advertencia clara respecto de su conducta mientras represente a la señal nacional en el mundo: el Mundial se ve como un momento bisagra para que su imagen profesional progrese y no quede opacada por episodios de ocio.
La frase que se atribuye al entorno es contundente: se espera que Rooney esté a la altura, porque no quedaría bien si se lo ve ebrio mientras cobra por tareas vinculadas a la BBC. Además, como parte del cambio de etapa laboral, se menciona que ahora tiene un trabajo de tiempo completo en Match Of The Day, y que ese puesto sería una oportunidad que no debería desperdiciar.
- El Mundial funciona como plataforma para que se afiance como analista.
- Se busca evitar que una conducta fuera de foco dañe su imagen pública.
- El rol en programación de la BBC y su trabajo en Match Of The Day elevan la exigencia.
Agenda de Coleen y una separación que se parece más a una estrategia
Mientras Rooney se concentra en sus compromisos en Estados Unidos, la agenda profesional de Coleen vive un pico. Tras su participación en “I’m A Celebrity… Get Me Out Of Here!” durante 2024, habría impulsado un negocio de colágeno, lanzado una línea de moda con Primark y, actualmente, estaría filmando una serie de formato reality para Disney+. Con ese nivel de actividad, el tiempo separados aparece menos como una ruptura definitiva y más como una solución práctica en el corto plazo.
En el cierre del relato, el entorno sostiene que Coleen siempre estuvo del lado de Wayne y que, una vez finalizado el Mundial, lo espera con ganas de tenerlo de vuelta. Aun así, considera que este quiebre temporal le hará bien: ella podría irse con los chicos, la familia y amigos, mientras él se enfoca en el trabajo.
Se menciona, además, que antes del torneo habría un feriado familiar que tendría como eje a los hijos, y que luego ella tendría un tiempo para sí mismo, algo que —según se remarca— “se merece plenamente”.
