“Mi sueño es trabajar algún día como ojeador o entrenador en la academia juvenil del Borussia Dortmund. Y justamente ahí es donde me imagino en 2026”, había dicho Dario Scuderi en marzo de 2021, cuando le preguntaron por su futuro. Más de cinco años después, quedó claro que ese anhelo terminó convirtiéndose en realidad.
Scuderi hoy se desempeña en BVB como scout, con foco en detectar talento de élite. Desde ese rol, el italiano recorre el mundo en busca de jugadores con condiciones especiales en las categorías formativas, con la idea de que puedan interesar al Borussia.
Desde que colgó los botines en 2019, Scuderi ya dejó su marca en el club: Filippo Mane llegó a principios de 2021 procedente de las U19 de Sampdoria; y Samuele Inacio y Luca Reggiani —ambos descubiertos por él— lograron meterse en el primer equipo en esta temporada.
“La verdad que se disfruta mucho. Siempre estoy viajando por Europa, viendo diferentes países y un montón de buenos futbolistas. Me gusta mirar fútbol y también analizarlo”, contó en el podcast del club.
Hay una certeza: si hubiera dependido de él, Scuderi seguiría siendo futbolista profesional en el pico de su carrera. Pero el destino tenía otros planes. La lesión fue tan seria que incluso Neymar, figura mundial, le envió deseos de recuperación.
La lesión que cambió su vida
¿Qué pasó? Con 18 años, Scuderi estaba jugando para las U19 del Dortmund en Varsovia durante un partido de Youth League, el mismo torneo que hoy mira para intentar encontrar a las estrellas del mañana.
En Polonia sufrió “la lesión de rodilla más grave imaginable”, de acuerdo con el especialista en rodillas con base en Múnich, el doctor Michael Strobel. El diagnóstico fue demoledor: luxación de rodilla, rotura doble de ligamentos cruzados, lesión de ligamento lateral y daño de menisco.
Scuderi venía de abrirse camino en las inferiores de Borussia, con dos títulos de liga bajo la conducción de Hannes Wolf. Luego, en 2016, Thomas Tuchel pensó en reconvertirlo a lateral derecho. Pero en septiembre, una mala salida terminó derivando en una carrera fatal.
“Me habían dejado muy arriba en el campo, así que el rival tenía camino libre al arco. Puse toda la velocidad en esa carrera, logré alcanzarlo, pero bloquear su remate salió mal”, recordó.
Lo que siguió fue una verdadera odisea. Después de la lesión, lo trasladaron a un segundo hospital en Varsovia, y la rodilla se le hinchó “como del tamaño de dos pelotas de fútbol”. A la mañana siguiente, lo llevaron a desayunar en silla de ruedas, con la sensación de que su carrera podía terminar de golpe.
El médico del plantel de Dortmund, el doctor Markus Braun, que viajaba con el primer equipo para el partido de Champions League que se disputaría esa misma noche, estaba muy preocupado. “Nos dijo que teníamos que volver a Dortmund con urgencia, porque había riesgo de síndrome compartimental: demasiados líquidos presionando tejidos, tendones y nervios”, explicó Scuderi.
Scuderi rechazó un jet privado que le ofreció el director ejecutivo Hans-Joachim Watzke y prefirió volver con el primer equipo. En el control de ingreso al aeropuerto, un empleado lo golpeó y lo dejó fuera de la silla de ruedas. Finalmente, se acomodó solo al frente en una fila de tres, directamente delante de Tuchel y de Michael Zorc.
Al aterrizar, le realizaron una cirugía de urgencia, la primera de muchas intervenciones. En un momento llegó a existir la posibilidad de que perdiera la pierna. “Estaba completamente impactado. Cuando desperté, levanté de inmediato mi capa llena de sangre. Me calmé al ver que mi pierna seguía ahí”, relató.
El camino de regreso
A pesar de los golpes, Scuderi no se rindió. Con una determinación férrea, luchó para evitar un retiro prematuro y fue avanzando de a poco. El punto de inflexión que le permitió volver al entrenamiento llegó en Roma: allí un doctor le colocó una férula diminuta, integrada al botín como si fuera una plantilla, para compensar el daño en los nervios de la pierna. “Esa férula fue la clave; significó que podía volver a jugar”, dijo Scuderi.
El 31 de mayo de 2018, 623 días después de su última aparición, pasó la revisión médica y regresó al entrenamiento completo. Tres meses más tarde tuvo una presencia breve en un amistoso con el equipo U23 de Dortmund.
El 8 de mayo de 2019, tras 967 días sin jugar, por fin fue incluido en el banco para el partido del día con el plantel U23 del Dortmund. Sin embargo, no saltó al campo. “Yo de verdad esperaba sumar unos minutos. Creo que simplemente buscaban reducir al máximo el riesgo de otra lesión”, explicó.
Tiempo después, su etapa como futbolista en BVB llegó a su fin cuando el club decidió no renovar el contrato que vencía con el equipo de reservas. Scuderi rechazó varias propuestas en el nivel Regionalliga para aceptar la invitación del Borussia de empezar un rol de entrenador en la academia. En paralelo, hizo un breve regreso en su ciudad con FC Iserlohn 46/49, pero tras un solo encuentro se hizo evidente que su carrera como jugador ya estaba cerrada.
Comenzó como entrenador de chicos de entre 9 y 11 años, aunque rápidamente dio el salto a la tarea de scouting. Las incorporaciones de Inacio, Mane y Reggiani —los dos últimos ya convertidos en profesionales— muestran que su mirada para detectar talento sigue intacta.
En cuanto a su rodilla, Scuderi afirma: “Está bien, no hay problemas; lo único es la cicatriz de 115 puntos”. Y agrega: “Camino normal, pero no puedo levantar bien el pie. El nervio debería recuperarse por sí solo, pero no sabemos cuánto tiempo llevará, ni siquiera si finalmente va a pasar”.
