Hay varias diferencias en la vida de Crystal Dunn, campeona mundial y ganadora de oro olímpico, en comparación con lo que era su rutina como futbolista profesional. Hoy vive una etapa nueva: con un look renovado, explorando talentos fuera de la cancha y, sobre todo, adaptándose a su retiro.
En lo estético, la estadounidense se animó a un corte tipo bob que no es fácil de sostener, pero lo lleva con naturalidad. Además, mostró en televisión —en un partido de la selección femenina de Estados Unidos ante Japón— que también tiene una faceta artística: toca la flauta con soltura. Sin dudas, el cambio más grande es que ya no compite profesionalmente y ahora transita una versión distinta de sí misma.
De un vistazo
- Crystal Dunn anunció su retiro a fines de enero, cerrando una carrera entre Estados Unidos y Europa.
- Su último club fue Paris Saint-Germain.
- En la NWSL ganó tres títulos y tres Shields.
- Fue elegida primera en el sorteo College Draft 2014 por Washington Spirit.
- En la selección de EE. UU. registró 160 partidos y 25 goles.
- Con la USWNT ganó el Mundial 2019, el bronce olímpico en Tokio 2020 y el oro en París 2024.
Dunn comunicó su decisión de retirarse del fútbol profesional al cierre de enero. De esta manera puso punto final a una trayectoria exitosa que la llevó a jugar tanto en su país como en el Viejo Continente.
En su etapa más reciente, estuvo en Europa vistiendo la camiseta de Paris Saint-Germain. Sin embargo, su nombre se consolidó primero en la NWSL, donde consiguió tres campeonatos y tres Shields.
Camino en la NWSL y el despegue
Tras ser seleccionada en primer lugar por Washington Spirit en el College Draft de la NWSL de 2014, Dunn se instaló rápidamente como una de las referencias del torneo. A los 23 años logró el MVP y el Golden Boot, un logro que la convirtió en la jugadora más joven de la liga en llevarse ambos premios.
Selección: títulos y números
En el plano internacional, la futbolista también dio un paso hacia el retiro después de completar una campaña con la USWNT de 160 apariciones y 25 goles. Fue parte del plantel que se coronó en el Mundial Femenino de 2019.
Además, sumó el bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y, más recientemente, el oro en los Juegos Olímpicos de París 2024. Aunque las conquistas son muchas, su mayor impacto —y el motivo principal de su alegría— está ligado a las personas que eligió tener cerca y a cómo se presentó siempre junto a ellas.
“Siempre hubo gente en el camino con esta clase de logros”, expresó Dunn, en el marco de su anuncio de una nueva asociación comercial junto a Haleon. En su relato, destacó que existen múltiples factores y apoyos que la ayudaron a llegar a esos momentos. Por eso, remarcó que cree en la propuesta de la marca, que busca poner el foco no solo en atletas, sino también en quienes sostienen y acompañan a la comunidad del fútbol.
En ese mismo contexto, agregó que el cambio de ser jugadora a convertirse en una mamá más presente no significa abandonar una vida activa. Y sostuvo que trabajar con una compañía que respalda distintas dimensiones de su existencia es algo importante.
El recuerdo que más late
Hay sensaciones que Dunn describe como irrepetibles, especialmente la de anotar para la selección con un gol “de esos” que sale perfecto y enciende al estadio. Aunque repartió asistencias a lo largo de su carrera, hay una jugada que se mantiene por encima del resto.
Fue durante la SheBelieves Cup de 2016. En aquel momento, su compañera Meghan Klingenberg le dejó una asistencia que Dunn todavía considera ideal: “Yo marqué un golazo con la selección”, recordó.
Según su relato, el partido fue ante Inglaterra. En esa ocasión, Kling actuaba como lateral por izquierda, encarando una y otra vez por ese costado. Luego, “se dio vuelta” y le entregó un pase corto, como un “desliz” hacia ella. Dunn explicó que jugaba como delantera en ese momento y que, tras una finta para simular irse hacia un lado, tomó el balón y sorprendió al defensor, que llegaba un paso tarde. Finalmente, remató para colocarla “arriba, al 90”, con una definición que describió como un “boom”.
Más allá de esa asistencia, Dunn dejó claro que sus instantes preferidos no están en lo superficial. Para ella, lo más valioso aparece en lo profundo: las relaciones que construyó a lo largo del camino.
Cuando habló sobre su mirada sobre las asistencias, sostuvo que dar pases decisivos también es devolverle al deporte lo que le entregó. Remarcó que, con el tiempo, su forma de pensar el “asistir” cambió: se trata de mantenerse conectada con las futbolistas que siguen jugando y brindarles consejos. Y entendió que, desde ese lugar, su perspectiva se transformó para bien.
La etapa que viene: influir desde otro lugar
Ese enfoque es el que ahora busca trasladar a la siguiente fase de su carrera. “Estoy entusiasmada por la chance de impactar el deporte de una forma distinta, con una perspectiva totalmente diferente”, expresó.
Como mamá y compañera durante gran parte de su vida futbolística, Dunn sintió que mentoría y liderazgo fueron algo natural. En su definición del liderazgo, explicó que su éxito no se debió únicamente a ser buena jugadora, sino a haber luchado, caído y vuelto a levantarse.
También integró un grupo de la USWNT que peleó por igualdad salarial, defendió la justicia social, buscó la equidad de género y afirmó que “literalmente todo”. En su reflexión, se preguntó cómo lograron ganar tanto mientras sostenían esas causas.
Para Dunn, su forma de ser abierta y de compartir su experiencia con los demás funciona como una asistencia real para todos. “Cuanto más hables de ese costado, más la gente valora el trabajo y el desgaste del fútbol”, explicó. Y agregó que la gente entiende las dificultades porque sabe que ese es el ingrediente perfecto: atravesar sensaciones incómodas para llegar a donde hace falta.
La apertura, precisamente, dejó huellas en su entorno. “El mayor elogio que me traje y la reflexión más grande es que la gente se preocupa por cómo trato a los demás y por el tiempo que dedico para chequearlos”, señaló.
Además, valoró más que los trofeos la posibilidad de “pasar el testigo” a la generación joven. Aseguró que quiere que las nuevas futbolistas se sientan más preparadas para su recorrido de lo que ella se sintió en su momento. Y remarcó que esa fue una de sus metas como jugadora: dejar el juego en mejores condiciones.
Repercusión tras el anuncio
En el NWSL Media Day de Los Ángeles, en enero, quedó claro de inmediato que Dunn ya se había retirado oficialmente. Su impacto —y también su decisión— se convirtió en uno de los temas centrales del día, con comentarios de varias futbolistas como Sophia Wilson, Mallory Swanson y Trinity Rodman, que destacaron su influencia, su amistad y la mentoría que brindó.
Rodman, por ejemplo, la describió como “una de las G-O-A-T-S” del fútbol. Remarcó que Dunn y ella fueron compañeras en la USWNT y que además compartieron el oro olímpico en París 2024.
Wilson, que también se convirtió en mamá dentro del seleccionado, contó en enero que Crystal le mostró que “podía tener un bebé y volver a jugar”, porque la vio hacerlo y la considera una inspiración. Y agregó que no tiene palabras suficientes para reflejar lo que hizo por el deporte.
En su propia idea de lo que quiere aportar, Dunn dijo que busca ser el recurso que a ella le hubiera gustado tener. Señaló que, mirando su carrera, hubo muchas cosas que logró y otras donde no alcanzó lo que se propuso. Y por eso, desde esta nueva etapa, quiere transformarse en ese apoyo para los momentos difíciles: “en los tiempos de dificultad”, como lo definió.
Sin freno y defendiendo el acceso
Dunn dejó en claro que no se detuvo al dejar el juego y que no se imagina frenando en el corto plazo. Afirmó que busca meterse en más proyectos y asociarse con marcas que impulsen el crecimiento del fútbol desde distintas miradas.
Además, subrayó que ella fue una mujer de color jugando al fútbol, y que hoy, aunque ya esté retirada, sigue siendo esa mujer. Por eso, sostuvo que siempre va a defender más diversidad en el deporte y el acceso desde las bases.
Así, ya sea recibiendo una asistencia con picardía como la de Kling, o pasando el balón —o el testigo— a quienes vienen detrás, Crystal Dunn deja claro que su vínculo con el fútbol continúa. Está en el juego de por vida.
