Los hechos se precipitaron en Stamford Bridge y, con el correr de los días, empezaron a salir a la luz las tensiones internas que atravesaba el plantel de Chelsea. En ese contexto, se instaló la versión de que el grupo no terminaba de confiar plenamente en la capacidad de Rosenior para sostener un mando sólido en el máximo nivel, y hasta hubo gestos que reflejarían esa falta de respaldo.
Datos clave
- Se señaló que dentro del vestuario existía poca confianza en la conducción de Rosenior para competir al más alto nivel.
- Un apodo hacia el entrenador habría circulado como crítica a su supuesta autoridad y presencia en el club.
- La interna se habría profundizado con discusiones entre compañeros, especialmente alrededor de la mirada del plantel hacia su perfil.
- Hubo filtraciones de información previa a partidos importantes de Champions League, con un origen que se habría vinculado a Marc Cucurella.
- La gestión táctica habría perjudicado a Moisés Caicedo, quedando demasiado expuesto en un sistema sin doble pivote.
- El ciclo terminó tras la derrota en Brighton, y la dirigencia decidió cortar el proceso con el club en búsqueda de un nuevo DT.
Vestuario dividido, gestos de desconfianza y filtraciones
De acuerdo con lo que trascendió, la dinámica del vestuario no era la esperada: habría división y, en particular, el bloque de futbolistas hispanohablantes no se mostraba convencido con el currículum del ex entrenador de Hull City. Ese clima se volvió más delicado cuando, en vísperas de compromisos decisivos por Champions League, se filtraron informaciones del equipo.
El episodio más llamativo ocurrió antes del cruce frente a Brighton: la filtración habría podido rastrearse de manera sorprendente hasta el entorno de Marc Cucurella, asociado a su barbero. En un ambiente ya tenso, ese tipo de situaciones terminó por agrandar la sensación de desorden y falta de control interno.
Decisiones tácticas y efectos deportivos: Caicedo aislado y un Chelsea demasiado abierto
En lo inmediato, Rosenior intentó apoyarse en la base que había dejado su antecesor, Enzo Maresca. Sin embargo, sus propias ideas terminaron chocando con la manera en que el equipo funcionaba. En particular, se cuestionó su decisión de abandonar el doble pivote para pasar a un esquema con un solo mediocentro.
Ese cambio habría provocado que Moisés Caicedo quedara demasiado aislado, obligándolo a cubrir distancias que no resultaban sostenibles dentro del plan. Además, el informe sostiene que el estilo aplicado por Rosenior en la eliminación de Champions League a manos de PSG, en la serie que terminó con un global de 8-2, fue excesivamente abierto y terminó facilitando el juego del rival.
Elecciones de plantel, consecuencias en resultados y el peor bache de gol en 114 años
Las críticas también recayeron en el apartado de decisiones de personal. Un punto central fue el uso de Mamadou Sarr como titular en el partido de vuelta ante PSG. La apuesta resultó un error determinante: un fallo temprano derivó en una derrota 3-0 en la noche, profundizando el golpe ya recibido en la serie.
Luego de ese impacto, la caída ante Newcastle también tuvo efecto dominó. Chelsea entró en un tramo de cinco encuentros consecutivos sin convertir en la Premier League, un dato que marcó el peor período de sequía goleadora del club en 114 años.
El final llegó tras Brighton y la búsqueda de un sucesor
El desenlace llegó con rapidez: menos de 24 horas después de una derrota floja frente a Brighton. La dirigencia había tenido la esperanza de que Rosenior pudiera estabilizar el rumbo hasta el cierre de la temporada, pero la falta de competitividad mostrada en la costa sur se transformó en el detonante final.
Además, se mencionó que el entrenador no logró construir vínculos sólidos con el sector directivo, y esa distancia habría sido clave en la decisión de prescindir de sus servicios. El club entendió que, con opciones acotadas tanto para pelear por un lugar europeo como para competir en la FA Cup, era más conveniente cambiar de voz en el banco de suplentes.
Posibles reemplazos: Iraola y Marco Silva, con Terzic y Xabi Alonso en la mira
Mientras Chelsea encara una etapa decisiva para definir un sucesor permanente, comenzaron a circular nombres con fuerza. Andoni Iraola y Marco Silva, de Fulham, aparecen como alternativas principales. En el caso del entrenador portugués, su contrato estaría previsto para finalizar este verano, lo que podría facilitar un movimiento hacia el oeste de Londres, incluso considerando sus vínculos con el superagente Jorge Mendes.
Asimismo, también se indicó que el club tiene monitoreo sobre Edin Terzic y Xabi Alonso, en una búsqueda que apunta a encontrar una solución inmediata y con capacidad de ordenar el proyecto de cara a los próximos objetivos.
