Tras la salida del Real Madrid, el vestuario merengue quedó dividido, con varias figuras visiblemente molestas. La bronca no solo tenía que ver con la eliminación, sino también con el criterio arbitral del esloveno Slavko Vincic (46), en una jugada que terminó pesando mucho. En ese clima de tensión, Eduardo Camavinga fue quien más se notó desbordado: más que discutir, se lo vio atravesado por la frustración, casi sin margen para metabolizar lo ocurrido.

La versión que circuló dentro del entorno del plantel fue contundente: el mediocampista habría quedado “solo e inconsolable”, con lágrimas en el vestuario, después de un tramo final donde, según su propio análisis posterior, debió haber tomado otra decisión. En el momento clave, Camavinga entendió que lo correcto era dejar la pelota en vez de intervenir. Sin embargo, tras una falta en el mediocampo sobre el delantero del FCB Harry Kane, se demoró en retener la acción y eso le salió caro: Vincic le mostró una segunda tarjeta amarilla de manera inmediata, con el marcador en 3-2 a favor de los españoles.

Con diez hombres sobre el campo, el Real Madrid terminó pagando el golpe. A partir de ese escenario, el equipo recibió dos goles más, un resultado que prácticamente selló cualquier aspiración de título. Varias piezas del plantel dejaron en claro su molestia con el árbitro, calificando la determinación como excesiva, y la protesta posterior al partido fue creciendo hasta derivar en un nuevo castigo disciplinario: Arda Güler, compañero de Camavinga, recibió tarjeta roja directa.

Para Camavinga, la expulsión funcionó como una especie de síntesis de una temporada que, en lo personal, no le terminó de salir bien. En general, no logró convencer con regularidad ni consiguió afirmarse dentro del once titular. Aunque puertas adentro conserva el respaldo de sus compañeros y, en palabras que se escucharon en el entorno del vestuario, “las filas están cerradas”, la angustia que manifestó el francés—que suele ser de los más levantadores del grupo—dejó una marca clara en el clima del equipo.

Cuando se le pasó el primer impacto y se secaron las lágrimas, Camavinga salió a poner el pecho y pidió disculpas en redes. En su publicación de Instagram asumió su responsabilidad: “Me hago cargo de mi parte. Quiero disculparme con mi equipo y con todos los madridistas”. A la vez, el entrenador Álvaro Arbeloa se mostró en modo defensor, remarcando que “nadie entiende esta expulsión” y que el plantel vivió “una injusticia”.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.